Mette-Marit de Noruega se hunde en su propio silencio: sus problemas de salud ya no son excusa y comienzan a apartarla
Han pasado seis semanas desde que los archivos desclasificados del Caso Epstein sacaron a la luz la estrecha relación entre la princesa heredera Mette-Marit y Jeffrey Epstein, y cinco semanas desde que la futura reina consorte de Noruega aseguró que daría explicaciones. Durante este tiempo, los medios del país han ido buceando e los documentos que hay disponibles en la web del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y han encontrado fotos, mensajes y archivos que muestran un amplio y cercano contacto entre ellos que va desde el 2011 hasta el 2013, cuando él ya había sido condenado por prostitución infantil, y que incluye al menos un periodo de vacaciones de la princesa en su casa de Florida. La apuesta de la Casa Real de Noruega ha sido la de guardar silencio, pero la paciencia de los ciudadano se ha agotado, especialmente de las organizaciones que ella representaba que comienzan a movilizarse.
"La Princesa Heredera rechaza rotundamente los abusos y actos criminales de Epstein. Lamenta profundamente no haber comprendido a tiempo qué clase de persona era. La Princesa Heredera quiere contar lo sucedido y explicarse con más detalles. No puede hacerlo ahora. La Princesa Heredera se encuentra en una situación muy difícil". Este fue el comunicado que emitió el Palacio Real de Oslo el pasado 6 de febrero, sin embargo, el tiempo pasa y se parapetan en el estado de salud de Mette-Marit, un asunto por el que su médico personal sí ha tenido que responder. El neumólogo Are Martin Holm aseguró que fue pura coincidencia que se programara la rueda de prensa para hablar de la gravedad de la salud de Mette-Marit el mismo día que expiraba el plazo que el Congreso de lo Estados Unidos había fijado para la publicación de los archivos del Caso Epstein.
Cierto es que a Mette-Marit de Noruega todo le ha coincidido ahora: el empeoramiento de la fibrosis pulmonar que le diagnosticaron en 2018, el juicio contra su hijo mayor Marius Borg en el Tribunal del Distrito de Oslo y la publicación de los archivos de su "Queridísimo Jeffrey", así lo llamaba ella en uno de los correos. Aún así, la princesa pidió tiempo y la institución se lo dio, mientras medios, organizaciones y ciudadanos esperaron respetando su estado de salud, pero el silencio no ha hecho más que agravar la peor crisis de reputación que ha tenido desde que ingresó en la realeza noruega. Muestra de ello es que, según revela la cadena pública NRK, alguna de las organizaciones que ella representa, de un modo discreto pero firme han comenzado a hacer movimientos para apartarla.
El Coro de Niñas Noruegas, que no ha querido pronunciarse sobre el asunto, envió una carta a miembros, padres y profesores advirtiendo que si la princesa no daba explicaciones antes del 12 de marzo -otro plazo que ha expirado- la junta directiva abriría unas votaciones internas para poner fin al patrocinio de la Princesa Heredera. Algo que ya hicieron algunas organizaciones como Sex and Society, también a raíz del contacto de la mujer de Haakon de Noruega con Epstein.
El silencio ha agravado una crisis que los expertos noruegos califican de "crítica"
La pregunta que circula hoy en los principales medios del país es: ¿a qué esperan? Así que expertos en comunicación y gestión de crisis han entrado de lleno a analizar el asunto. "Ahora es el momento de que, aunque esté enferma, el Palacio maneje esto de una manera diferente a como lo ha hecho hasta ahora", advierte en la cadena pública el asesor, Svein Tore Bergestuen, que apela a ser comprensivos en cuanto a su situación médica, pero recuerda que el asunto es de la máxima gravedad.77El gestor de crisis sueco, Paul Ronge, va más allá y analiza para la TV2 noruega qué tipo de explicaciones podrían resultar convincentes ante la abrumadora cantidad de emails entre la princesa y el pedófilo y, sobre todo, el tono usado en ellos. Ronge apuesta por una estrategia clara: "El Palacio Real tiene que tomar decisiones fundamentales sobre el papel que desempeñará la Princesa Heredera en el futuro, antes de hacer cualquier declaración pública".
Para este experto en crisis, Mette‑Marit no puede ofrecer una explicación convincente a preguntas del tipo: "¿Cómo de estrecha era tu relación con Jeffrey Epstein?" o "¿Por qué le dijiste que París era bueno para cometer un adulterio?". "La situación es casi desesperada si las respuestas no son convincentes. Es muy arriesgado plantarse sin explicaciones significativas…", asegura Ronge, advirtiendo que podría repetirse un caso similar al del Reino Unido, recordando la desastrosa entrevista que ofreció el entonces príncipe Andrés en la BBC en el año 2019.




