Mujeres conquistan el Océano Atlántico
Ha pasado menos de un mes desde que Eugenia Méndez, Lucila Muriel, Andrea Gutiérrez y Ana Lucía Valencia regresaron a sus hogares después de la hazaña de 45 días en los que atravesaron la “World´s Toughest Row”, que implica remar cuatro mil 800 kilómetro para cruzar el Océano Atlántico, y a veces aún sienten que no se ha acabado el reto y solo están descansando un momento del mar, pues además de estar allá afuera, tuvieron cuatro años de preparación en diferentes escenarios para ser las primeras mujeres en el continente en completar la travesía.
“Además de decir que logramos cruzar un océano literalmente también lo decimos metafóricamente, pues nos volteamos a ver y decimos wow, logramos hacer algo que pensábamos durante mucho tiempo imposible”, dijo Ana Lucía, sobre toda la gente que las felicita y aún considera inverosímil lo que alcanzaron ahí, pero que muchas veces también se olvida de preguntar los momentos en los que los pensamientos intrusivos y el cansancio las invadió: “La pasas mal la mayoría del tiempo, pero ya de regreso estando en tierra veo hacia atrás y no me arrepiento de los que hice, pues me llevó a una transformación sutil, con aprendizajes pero muy profunda que estoy teniendo como mujer”. añadió.
También comentaron sobre su incredulidad al impacto que habían generado mediáticamente, pues fue mes y medio de estar totalmente incomunicadas, y en cuanto llegaron se dieron cuenta de “que de repente nos llegaban mensajes sobre niñas que estaban siendo inspiradas por el proyecto o mujeres que estaban pasando por procesos difíciles, como privadas de libertad, que nuestro proyecto era una inspiración, nos honra ser esa primera ola que empezó un movimiento muy grande y que sí vemos como está reverberando en muchas mujeres. No solo hicimos algo que es difícil, sino que también se puede soñar en alcanzar algo que ni un hombre ha hecho; la oportunidad que tenemos las mujeres en la sociedad y en los espacios públicos y como en educación, en liderazgo, en todo, es intentar alcanzar aquello que se le ha otorgado a los hombres”, comentó Lucila, sobre su impacto como agentes de cambio.
Más allá de los dolores físicos y las condiciones climáticas, Eugenia, capitana del equipo, compartió que el mayor proceso de adaptación fue tener que decirle que sí a la incomodidad, pues es el impedimento mayor para dar el primer paso en cualquier circunstancia de la vida y crecer alrededor de ella, pero afortunadamente lograron transitar tanto por este factor como por la vulnerabilidad cuando era un momento necesario. Eso les ayudó a enfocarse en una de sus principales misiones al mismo tiempo, que es la conservación del ecosistema marino, por lo que su compromiso ambiental muchas veces fue el motor.

Las cuatro chicas ahora tienen el objetivo de trabajar más de cerca con organizaciones y redes de mujeres que también luchan por la conservación del planeta, a proyectos como las Sirenas de Natividad que también impulsan la labor social de género, pues antes solo los hombres pescaban en la isla. Ellas no saben si la vida les pondrá otra aventura de este tipo en el futuro próximo, pero en caso de que sí, saben que son el equipo que siempre le dirá que sí a la otra, pues ese lazo que unió el océano se transformó en hermandad.
Nunca antes visto
- El objetivo principal de Oceanida es luchar por la conservación ambiental
- El viaje comenzó el 12 de diciembre del año pasado y terminó el 28 de enero
- Atravesaron condiciones de ráfagas de viento de hasta 60 km/h
- Estuvieron a punto de voltearse en varias ocasiones
“Oceanida no solo somos nosotras cuatro, es toda una familia y equipo detrás; desde la primera persona que creyó en nosotras y en nuestro proyecto. Es muy bonito pensar hasta dónde hemos llegado con el apoyo de quienes se empezaron a unir y apostaron por nosotras”. (Andrea Gutiérrez)
“Nosotras no salimos a conquistar el océano, salimos a aprender del océano”. (Ana Lucía Valencia)
PAL