Mujeres marcan ruta y ganan altura en aviación militar
En el marco del mes de la mujer, la historia de la teniente Alondra Mora Vargas, piloto aviador de la Fuerza Aérea Mexicana, quien hoy surca los cielos, refleja el avance y la presencia cada vez mayor de mujeres dentro de las filas de la aviación militar.
La aviación militar emprende nuevos horizontes
Integrante del Escuadrón Aéreo 101, Alondra se encuentra a punto de culminar una etapa clave en su carrera: el próximo mes concluirá su adiestramiento como copiloto de Cougar, luego de siete años de haber iniciado el camino, cuando decidió emprender la ruta para convertirse en una de las más de 50 mujeres pilotos que actualmente forman parte de la Fuerza Aérea Mexicana.
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A pocos días de cerrar este capítulo de formación, la teniente recuerda que uno de los momentos más significativos de su trayectoria fue su primer vuelo en solitario, a bordo de un Cessna 182: “Un recuerdo que todos los pilotos tenemos”, señaló Alondra en entrevista con 24 HORAS.
La comunicación con tierra, la verificación de los sistemas de la aeronave y la toma de decisiones en cabina son algunas de las tareas que debe asumir quien, por primera vez, se enfrenta al cielo.
El Cessna 182 es un avión ligero monomotor utilizado principalmente para el reconocimiento aéreo. En esa aeronave, la teniente Alondra realizó sus primeros vuelos por territorio nacional. Actualmente, su trayectoria la conduce a una nueva cabina: la del helicóptero EC-725 Cougar, una aeronave de origen francés capaz de transportar hasta 28 pasajeros pieza clave en misiones como la aplicación del Plan DN-III, donde se realiza el traslado de víveres a zonas remotas, la creación de puentes aéreos para movilizar personal, operaciones de evacuación aeromédica y otras tareas especiales.
Reflejan nivel de preparación de institutos militares
La transición entre distintas aeronaves a lo largo de su formación refleja el nivel de preparación que reciben los pilotos egresados de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea, institución de la que Alondra egresó.
Aunque su familia fue uno de los principales motores que la impulsó a convertirse en piloto, la teniente recuerda que al inicio sentía cierto nerviosismo. Persistía la creencia de que no había mujeres pilotos dentro de la Fuerza Aérea. Sin embargo, esa percepción cambió cuando ingresó al Colegio del Aire y conoció a otras compañeras que compartían el mismo sueño de volar.
El camino para ellas comenzó a abrirse con mayor claridad en 2009, cuando Andrea Cruz Hernández se convirtió en la primera mujer en pilotear un avión de la Fuerza Aérea Mexicana, tras haber realizado sus