Nuestros expertos analizan la imagen más reveladora de la Familia Real en Semana Santa: "Buscan credibilidad y solidez"
La Semana Santa ha dejado una imagen inusual de la Familia Real. Es la primera vez en mucho tiempo en que se ve a todos sus miembros disfrutando de la Semana Santa, aunque en escenarios y planes diferentes. Así, mientras los reyes Felipe y Letizia, acompañados de sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, acudían el Viernes Santo a la procesión en el madrileño barrio de Carabanchel, el rey Juan Carlos hacía un viaje exprés a Sevilla para acudir el Domingo de Resurrección a una corrida de toros en la Maestranza. La reina Sofía viajaba, primero a Mallorca y después a Murcia, para ver los pasos.
Estas presencias han sido una constante durante la Semana Santa, aunque cada uno ha estado en un punto diferente de la península ibérica. El núcleo duro, el formado por Felipe VI, doña Letizia y sus hijas, estaba en Madrid en lo que ha supuesto el reencuentro de Leonor y Sofía con sus padres, ya que la heredera al trono se encuentra en la Academia del Aire de San Javier (Murcia) y su hermana está estudiando en la universidad en Lisboa. En este caso, "su comunicación no verbal es muy coherente con ese papel institucional" Se les ve contenidos, muy medidos, con una postura firme y sin excesos emocionales. Es una imagen de control, de estabilidad de 'esto funciona'. No buscan cercanía emocional, buscan credibilidad y solidez", destaca Crisitian Salomoni, psicólogo experto en comunicación.
Para Jordi Reche, especialista en lenguaje no verbal y no consciente, la aparición en Carabanchel de los Reyes y sus hijas "transmite una conexión popular donde además llegaron casi por sorpresa y se mostraron superaccesibles en todo momento". Desde el punto de vista del mensaje que lanzan, es el de "cercanía, imagen de unión, naturalidad, espontaneidad, muy en la línea que está siguiendo la Corona últimamente".
Esta imagen de don Felipe, doña Letizia, la princesa de Asturias y la infanta Sofía choca con la que don Juan Carlos ofreció en la capital andaluza, según Salomoni. "La aparición de Juan Carlos I va en otra dirección completamente distinta. El gesto de saludar, la ovación en la Maestranza, la forma de interactuar con el público... Todo apunta a una estrategia de recuperar cercanía y legitimidad desde lo emocional. Pero lo hace fuera del entorno de Felipe VI, lo cual marca claramente una separación: hay visibilidad, pero no reintegración". El hecho de que don Juan Carlos eligiera un festejo taurino y la reina Letizia, la Princesa y la infanta Sofía acudieran al concierto de Rosalía significa para Reche "una imagen que mezcla y vive las dos realidades de la Corona, la tradición y la modernidad, con la adaptación a los nuevos tiempos y a la generación Z".
El 'refugio' que ha encontrado la reina Sofía
Por su parte, la reina Sofía, que estuvo en Mallorca y viendo las procesiones de Murcia con sus hijas, las infantas Elena y Cristina, "transmite algo diferente". "Su presencia es mucho más discreta, más contenida, incluso con un punto emocional evidente. Es su primera Semana Santa sin su hermana Irene, y se percibe ese refugio en lo familiar y en la tradición. Representa más el vínculo emocional que la estrategia institucional".
En resumen, "lo más interesante de todo es que estas apariciones no son aisladas, sino simultáneas. Ocurren en los mismos días, generando una sensación de que la Familia Real está muy presente, pero sin coincidir. Es una forma muy inteligente de ocupar espacio mediático, sin exponerse a una imagen conjunta que no interesa proyectar ahora mismo. En el fondo, la imagen más potente de esta Semana Santa no es lo que hemos visto, sino lo que no hemos visto: no hay foto de familia. Y eso indica que, aunque la institución funciona y está activa, la reunificación como relato público no está sobre la mesa, al menos por ahora. Felipe VI representa la continuidad".
Además de la faceta puramente institucional, Jordi Reche también destaca que, en cuanto a los lazos familiares, "el hecho de que la reina Sofía vaya con sus hijas y que el rey Juan Carlos vaya con sus nietos no deja de ser un mensaje de unión, de estrechar vínculos". Este analista también incide en el hecho de que hayan querido "descentralizar" actos y no aparecer todos en Madrid en una manera de "llegar a todos los territorios"









