Obra de teatro cuestiona la masculinidad tradicional
¿Qué queda del hombre cuando la única armadura que construyó, basada en la rudeza, el silencio emocional y los mandatos de la masculinidad tradicional, se fractura y deja al descubierto sus heridas? Esa es la premisa de Machetes, una tragicomedia teatral que se presenta el 30 y 31 de julio, así como el 1 y 2 de agosto, en el Teatro Benito Juárez.
Producida por la compañía independiente aguascalentense Diletantes Teatro en Movimiento, “la obra propone un viaje emocional para explorar las restricciones afectivas que el sistema patriarcal impuso a distintas generaciones de hombres”.
Escrita por el dramaturgo Mauricio Popoca y codirigida por Sergio Figueroa (Pelopincho) y Daniela Vasch, Machetes cuenta la historia de Moy y Sinta, dos amigos en la vejez que, en medio del abandono familiar y acompañados por su amistad, recorren sus recuerdos de infancia, juventud y amor.
“A través del humor, la nostalgia y la memoria, los personajes revelan secretos, pérdidas y heridas que confrontan al espectador con una pregunta incómoda ¿cuánto de la idea de ser hombre fue construida desde la obligación de resistir y callar?”, plantea la directora.
La obra, explica, nace a partir de las reflexiones del actor y codirector Sergio Figueroa sobre la forma en que los hombres aprenden a relacionarse con sus emociones, especialmente en un contexto donde las discusiones sobre género abren nuevas preguntas en torno a las masculinidades.
“Hay mucha represión en decir lo que sentimos. La reflexión más grande es poder decirnos entre hombres el afecto que podemos tener, tanto físico como verbal”, comparte.
La historia avanza mediante los recuerdos de sus protagonistas, quienes recorren distintas etapas de su vida en las que aparecen la crianza, el machismo, las relaciones de pareja, la amistad, la muerte y la manera en que los aprendizajes de la infancia determinan la vida adulta.
El machete, dice Vasch, representa el trabajo físico, la fuerza y la identidad del hombre de campo, pero también posee una carga asociada con la idea del “macho” y con una visión de la masculinidad basada en la resistencia y el poder.
Además, el objeto conecta con el folclor mexicano a través de la tradicional Danza de los Machetes de Nayarit, elemento que forma parte de la escena de la pieza.
“Desde su estreno en 2023, Machetes ha construido una trayectoria destacada dentro del circuito nacional de artes escénicas. La producción fue seleccionada para el Circuito Nacional de Artes Escénicas en Espacios Independientes, las Rutas Escénicas Estatales y la 45 Muestra Nacional de Teatro, realizada en Cancún, Quintana Roo”, comparte.
“También formó parte del programa Nuestras Latitudes de la Coordinación Nacional de Teatro en Colima y participó en el Festival Alfonsino de la Universidad Autónoma de Nuevo León”, añade la directora.
Y explica que aunque la historia está situada en un contexto específico, un pueblo donde los personajes trabajan la tierra, sus temas trascienden geografías, “el punto de encuentro está en las experiencias compartidas, aquellas anécdotas de infancia y juventud que permiten que hombres de distintas generaciones reconozcan sus propias historias”.
“En un momento donde las conversaciones sobre género pueden generar posiciones encontradas, Machetes apuesta por la reflexión desde la sensibilidad artística. La obra quiere generar un espacio donde el espectador pueda acercarse gradualmente a la dificultad que muchos hombres han enfrentado para expresar cariño, miedo o tristeza”, explica.
“El teatro permite encontrar mecanismos para hablar de algo delicado. No se trata de imponer una forma de pensar, sino de abrir una posibilidad de diálogo”, concluye Daniela Vasch.
PAL