Por qué el entrenamiento de Clara Galle (23) es perfecto si te cuesta engancharte al ejercicio, según nuestra experta
A sus 23 años, Clara Galle se ha convertido en uno de los rostros jóvenes más seguidos del panorama audiovisual español. Pero más allá de su carrera como actriz, hay otro aspecto que llama la atención cuando uno se asoma a sus redes sociales: su constancia con el deporte. Entre rodajes y proyectos, Clara Galle no deja de entrenar y suele compartir sesiones intensas que reflejan un estilo de vida activo y disciplinado.
En uno de sus últimos vídeos de entrenamiento, la intérprete muestra una rutina especialmente dinámica. Para entender mejor qué tipo de trabajo está realizando, hablamos con la entrenadora personal Chiara Dechat (@prof.chiadechat), que analiza los ejercicios que aparecen en la sesión. "Su rutina de entrenamiento es bastante dinámica, con predominio de ejercicios funcionales realizados en formato HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad)", comenta.
Ejercicios que practica Clara Galle en el gimnasio
Pero lo que realmente destaca del entrenamiento no es solo la intensidad, sino también la variedad de movimientos que incluye. Clara Galle combina distintos ejercicios dentro de un mismo circuito, algo muy habitual en los entrenamientos funcionales actuales. "Combina distintos movimientos como golpes a la bolsa de boxeo, skipping en minitramp, dominadas asistidas con banda elástica, trabajo de isquiotibiales con una pelota medicinal, ejercicios de coordinación con escalera, bastante trabajo de core y abdomen, desplantes con deslizadores y patadas de glúteos con banda", explica la especialista en fitness.
Beneficios del entrenamiento de Clara Galle
En una misma sesión se mezclan estímulos cardiovasculares, coordinación, resistencia muscular y control del cuerpo, algo que mantiene al organismo activo y en constante adaptación. Precisamente ahí está una de sus grandes ventajas. "En general se trata de un circuito que mezcla ejercicios cardiovasculares con movimientos de coordinación y resistencia muscular. Es un tipo de entrenamiento muy utilizado en preparaciones físicas porque permite trabajar varias capacidades al mismo tiempo, como la agilidad, coordinación y control corporal", explica Chiara Dechat.
En el caso de Clara Galle, además, la edad también juega a favor. A los veintitantos, el cuerpo suele responder con rapidez a este tipo de estímulos intensos y la recuperación es más rápida que en otras etapas de la vida. Eso permite incorporar sesiones dinámicas sin que el cansancio se acumule demasiado entre entrenamientos. "A los 23 años, un entrenamiento como este mejora la capacidad cardiovascular, la coordinación, la agilidad y la resistencia muscular. Además, al tratarse de un formato tipo HIIT, también puede generar un gasto energético elevado en sesiones relativamente cortas".
Otro aspecto interesante de estos circuitos es que resultan mucho más entretenidos que las rutinas tradicionales. Cambiar de ejercicio, incorporar materiales distintos o trabajar por estaciones hace que el entrenamiento se vuelva más dinámico y menos monótono.
De hecho, esa variedad también influye en la motivación. Aunque este tipo de sesiones pueden resultar exigentes, ayudan a mantener el hábito porque rompen con la sensación de repetición que muchas veces hace que abandonemos el ejercicio. No es casualidad que, como señala la entrenadora, favorezcan la adherencia al entrenamiento: "lo cual también ayuda mucho a sostener el hábito en el tiempo".
La importancia de la recuperación y el descanso muscular
Ahora bien, que un entrenamiento funcione para una persona no significa que sea adecuado para todo el mundo. Lo que vemos en redes sociales suele ser solo una parte del proceso y, en la práctica, cada rutina debería adaptarse al nivel físico de quien la realiza. Por eso la entrenadora insiste en algo fundamental: "la intensidad, los tiempos de descanso y la selección de ejercicios deben ajustarse siempre al nivel físico de cada persona".
Además, no todos los tipos de entrenamiento producen exactamente las mismas adaptaciones en el cuerpo. Algunos estimulan más el sistema cardiovascular, otros la fuerza y otros la resistencia muscular.
En el caso del circuito que practica la actriz, la especialista apunta a un tipo de estímulo concreto. "En este caso, la mayoría de los ejercicios parecen generar principalmente estrés metabólico (fatiga muscular producto del esfuerzo continuo), mientras que el desarrollo de fuerza o masa muscular, tan importante en la salud de la mujer, suele requerir más tensión mecánica, es decir, trabajo con mayor carga o resistencia".
Ejercicios de fuerza: claves para preservar masa muscular
Por eso, cuando se habla de entrenamiento femenino, los expertos suelen insistir en que la base debería incluir trabajo de fuerza bien estructurado. Es el tipo de ejercicio que realmente permite fortalecer los grandes grupos musculares y mejorar el rendimiento con el paso del tiempo. Chiara Dechat lo resume así: "Más allá de la edad, hoy sabemos que uno de los pilares del entrenamiento en la mujer es el trabajo de fuerza. Movimientos multiarticulares como sentadillas, peso muerto, empujes, tracciones permiten trabajar grandes grupos musculares y progresar con el entrenamiento".
En mujeres jóvenes como Clara Galle, las rutinas funcionales y dinámicas pueden encajar muy bien dentro de un programa deportivo equilibrado, especialmente cuando el objetivo es mantenerse activa, mejorar la condición física general o trabajar coordinación y resistencia. Sin embargo, con el paso de los años las prioridades del entrenamiento cambian. "A medida que pasan los años, especialmente a partir de los 30 ó 40, cobra todavía más importancia incluir ejercicios de fuerza con carga externa".
La razón es sencilla: el músculo necesita enfrentarse a resistencias progresivas para mantenerse fuerte. Sin ese estímulo, la masa muscular tiende a disminuir con el tiempo. "Necesitamos generar tensión mecánica. Es decir, necesitamos que el músculo tenga que vencer una resistencia mayor, como pesas o máquinas) para estimular el mantenimiento o el crecimiento de la masa muscular".
Más allá de lo estético, este aspecto tiene implicaciones directas en la salud a largo plazo. Mantener la masa muscular ayuda a proteger las articulaciones, sostener el metabolismo y preservar la autonomía física con los años. "Ayuda a preservar masa muscular ayuda a proteger las articulaciones, mejorar la postura, sostener el metabolismo y mantener la autonomía física a lo largo de los años", como explica la experta.
Por eso, cuando se busca un programa de entrenamiento equilibrado, lo ideal suele ser combinar distintos tipos de estímulo. El trabajo dinámico mejora la resistencia y la capacidad cardiovascular, mientras que la fuerza aporta estructura y estabilidad al cuerpo. "Lo ideal es que este tipo de entrenamientos dinámicos y cardiovasculares se complementen con sesiones de fuerza más estructuradas, que incluyan progresión de cargas y trabajo específico de los principales grupos musculares".
En el caso de Clara Galle, su rutina muestra precisamente esa faceta más dinámica del entrenamiento. Y aunque el ejercicio funcional ocupa buena parte de sus sesiones, los expertos coinciden en que el verdadero equilibrio llega cuando ese trabajo se acompaña también de fuerza planificada. Al final, más que entrenar más, la clave suele estar en entrenar con variedad y con intención.







