¿Puede Selena Gomez separarse por la mala higiene de Benny Blanco? Una psicóloga, responde: “Unos pies sucios no rompen un matrimonio”

¿Puede Selena Gomez separarse por la mala higiene de Benny Blanco? Una psicóloga, responde: “Unos pies sucios no rompen un matrimonio”

En los últimos días, el foco mediático se ha puesto sobre un asunto tan cotidiano como polémico: los supuestos problemas de higiene del marido de Selena Gomez, Benny Blanco, que habrían generado comentarios incómodos y alimentado rumores sobre una posible crisis matrimonial. El titular es llamativo y, como suele ocurrir, el detalle íntimo ha terminado eclipsando cualquier análisis más profundo. Pero ¿realmente estamos ante un problema de pareja o ante un fenómeno social mucho más revelador?

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Selena Gomez y Benny Blanco© Getty Images
Selena Gomez y Benny Blanco

Según la información difundida, algunos comentarios desenfadados del propio Benny Blanco acerca de hábitos personales desataron una ola de reacciones en redes sociales. La conversación digital se llenó rápidamente de juicios, burlas y especulaciones sobre si ese tipo de comportamientos podían afectar la convivencia con la estrella internacional. Sin embargo, más allá de la anécdota concreta, la polémica parece decir más sobre la mirada pública que sobre la salud real del matrimonio.

Benny Blanco y Selena Gomez© @selenagomez

La psicóloga y terapeuta de parejas, Silvia P. Manjavacas, aporta una perspectiva esclarecedora. Desde el punto de vista psicológico, cuando un detalle íntimo se convierte en debate global, lo que suele activarse no es una preocupación genuina por la relación, sino una ruptura de expectativas. Durante años, Selena Gomez ha encarnado para millones de seguidores una imagen asociada a la sensibilidad, la superación personal y una cierta narrativa de “princesa contemporánea” marcada por relaciones mediáticas pasadas y una exposición constante de su vida sentimental.

Cuando la figura que elige como compañero no encaja en la fantasía idealizada que el público había construido, surge la incomodidad. No es tanto una cuestión de higiene como de idealización. La audiencia no juzga únicamente un comentario sobre pies descalzos o hábitos domésticos; juzga la distancia entre el ideal romántico proyectado y la realidad tangible de una pareja adulta.

En psicología, el asco es una emoción poderosa. No se limita a lo físico: también puede adquirir una dimensión moral. Cuando esa emoción se instala en el discurso colectivo, se transforma con rapidez en juicio. Y el juicio, amplificado por las redes sociales, se convierte en narrativa. La pareja deja de ser dos individuos con dinámicas privadas para transformarse en símbolo: “¿Es él suficiente para ella?”, “¿Se merece algo mejor?”. Son preguntas que dicen más del imaginario social que de la intimidad conyugal.

Benny Blanco y Selena Gomez© @bennyblanco

La realidad es que las relaciones sólidas no se sostienen sobre la perfección estética ni sobre la aprobación externa. Se construyen sobre la intimidad emocional, la complicidad cotidiana y la elección mutua. Desde fuera solo se percibe una superficie editada, fragmentos de entrevistas, publicaciones o bromas sacadas de contexto. Lo que ocurre puertas adentro —las conversaciones, los acuerdos, la forma en que se cuidan— permanece fuera del alcance público.

Silvia añade que paradójicamente, cuando una celebridad decide mostrarse sin filtros y con naturalidad, rompe la fantasía romántica que muchos habían proyectado. Y esa ruptura puede resultar más incómoda que cualquier anécdota corporal. La cultura mediática tiende a exigir coherencia entre el personaje imaginado y la persona real. Cuando esa coherencia se quiebra, aparece la decepción colectiva.

Selena Gomez con el maquillaje uqe será tendencia este 2026© rarebeauty

Desde la mirada terapéutica, una flatulencia, unos pies sucios o un comentario desenfadado no destruyen un matrimonio. Lo que realmente erosiona un vínculo es el desprecio sostenido, la falta de respeto continuada, la desconexión emocional o la sensación de no ser elegido dentro de la relación. Esos factores, estudiados ampliamente en psicología de pareja, no pueden deducirse de un vídeo viral ni de un titular llamativo.

Selena Gomez boda© @selenagomez

Tras la polémica, Selena Gomez ha mantenido una actitud serena, sin alimentar el enfrentamiento público y respaldando con naturalidad su elección sentimental. Ese posicionamiento es significativo. Cuando una persona apoya a su pareja frente al juicio externo, está reforzando el vínculo desde dentro. En las relaciones adultas, la validación más importante no es la social, sino la que se construye en la intimidad diaria.

En consulta, los especialistas observan algo parecido: muchas parejas no fracasan por defectos humanos —que todos tenemos— sino por la pérdida progresiva de la conexión y del cuidado mutuo. El desgaste aparece cuando se instala el sarcasmo, la indiferencia o la falta de comunicación, no por pequeñas imperfecciones cotidianas. Sin embargo, esas dinámicas profundas rara vez se convierten en tendencia en redes sociales porque no generan titulares escandalosos.

Selena Gomez y Benny Blanco© @selenagomez

Quizá esta polémica no habla tanto de la pareja como de nosotros mismos. De nuestra dificultad para aceptar que el amor adulto no siempre coincide con el ideal romántico que imaginamos. Nos resulta más cómodo creer en historias perfectas que tolerar la complejidad de los vínculos reales. Cuando la realidad rompe la fantasía, proyectamos nuestra frustración en forma de crítica.

Al final, la pregunta no debería ser si unos comentarios sobre higiene ponen en jaque un matrimonio, sino por qué necesitamos que las relaciones de los demás se ajusten a nuestros esquemas ideales. El amor auténtico rara vez es impecable. Está hecho de acuerdos, de aceptación y de humanidad compartida. Y quizá ahí resida la clave: cuando el amor es real, suele ser menos perfecto de lo que habíamos imaginado… y precisamente por eso, mucho más verdadero.