Reencuentro en la ciudad del amor: Manuel Filiberto y Adriana Abascal se dejan ver juntos en París cuatro meses después de su ruptura
Fue el pasado 17 de diciembre, cuando ¡HOLA! confirmaba en exclusiva los motivos que habían llevado a Manuel Filiberto de Saboya y Adriana Abascal a romper su relación. Tras un año juntos, el príncipe y nieto del último rey de Italia y la modelo y empresaria mexicana ponían fin a su historia a amor. La sorpresa ha llegado este domingo 12 de abril y lo ha hecho desde la capital de Francia, donde se han dejado ver juntos disfrutando de la feria de diseño PAD París en el Jardín de las Tullerías. Con looks coordinados, en compañía de la hija de ella y dando pie a unos rumores sobre un nuevo comienzo, ya que como ella misma adelantó el pasado enero sobre su relación: "Ya veremos".
"Imperturbables por la sorpresa que ha generado su reaparición juntos", escribía en francés Point de Vue junto a unas imágenes en las que Manuel Filiberto de Saboya y Adriana Abascal, ambos con camisa vaquera, paseaban entre las creaciones que les iba explicando el director de relaciones exteriores del PAD de París, ciudad en la que vive la empresaria durante buena parte del año y donde tiene la tienda de su firma de calzado, en el número 5 de la Rue de Grenelle, una de las míticas calles de la moda de la ciudad.
Con la pareja estaba la hija de ella Jimena Villalonga, que tiene 18 años y que el pasado enero se presentó junto a su madre en Sevilla para el desfile Al-Andalus, la colección para 2026 de Rocío Peralta, el mismo lugar en el que un año antes Manuel Filiberto de Saboya y Adriana Abascal se dejaron captar por las cámaras mientras se fundían en un beso, haciendo pública su relación.
La última aparición de la pareja fue en Nueva York en diciembre. Parecían felices, pero todo se vino abajo días después. Un mensaje, rápidamente borrado, apareció en la cuenta de Instagram de Adriana Abascal anunciando su separación el 11 de diciembre de 2025. Lo acompañaba una fotografía en la que se miraban a los ojos, más propia de una declaración de amor, pero que compartió "con el corazón encogido": "Nuestro viaje juntos ha llegado a su fin. Los próximos capítulos permanecen sin escribir, sostenidos suavemente entre lo que fue y lo que puede venir".
Esa frase parecía dejar una puerta abierta a una posible reconciliación, sin embargo, antes de que llegara la Navidad, la pareja rompió de forma definitiva y ¡HOLA! tenía en exclusiva las razones para ese final. Manuel Filiberto seguía sin pedir el divorcio y Adriana Abascal no quería tener una relación con un hombre casado. Oficialmente, es el marido de la actriz francesa Clotilde Courau, madre de sus hijas, Victoria y Luisa. "La situación (Manuel Filiberto en una relación extramatrimonial) no concuerda con los valores de Adriana", nos dijo una amiga de la empresaria. "Pensaba que al llevar tantos años separado se iba a divorciar, pero no fue así y, después de doce meses juntos, no quiere ser la amante ni prestarse a cometer adulterio. Es una mujer que va a la iglesia, que comulga, que no se pierde una Misa de Gallo y viaja con un altar en la maleta, al igual que los toreros". Y añade: "Para una persona tan creyente, no ha debido ser fácil haber vivido esta situación. Es cierto que ha estado casada con Juan Villalonga, padre de sus tres hijos, y el empresario francés Emmanuel Schreder, que venían de otros matrimonios, pero con ellos fue la novia y después la mujer".



