Si te identificas con alguna de estas señales, podrías tener baja autoestima
La autoestima es un tema que nos toca a todos, aunque no siempre sepamos identificarla. Nos gusta pensar que nos queremos tal como somos, pero en la práctica, muchas veces nos encontramos atrapados en hábitos y pensamientos que minan nuestro bienestar emocional. Para arrojar luz sobre esto, hablamos con la psicóloga Paula Orell (@paulaorellpsico), autora de Quiérete Bonito (Editorial Alfaguara), quien explica qué señales nos indican que nuestra autoestima necesita atención y cómo podemos empezar a cuidarla de verdad.
Cómo aprendemos a querernos
Según esta experta en psicología, "como nos queremos hoy tiene mucho que ver con cómo nos han querido". Sin embargo, añade, hay buenas noticias: si esos modelos de amor no fueron saludables, podemos reaprender. "Por ello y para ello escribí este libro. Para que podamos identificar cómo nos queremos y vayamos sumando nuevas herramientas que nos ayuden a construir un amor más bonito hacia nosotras/os mismas/os".
El proceso de quererse no es automático ni inmediato, sino un aprendizaje continuo. Todo lo que vivimos, lo que nos enseñan y lo que observamos, forma un mapa de cómo entendemos el amor hacia nosotros mismos. Reconocer esto es fundamental para comenzar a modificar patrones que nos hacen daño.
Lo que más debilita la autoestima
Orell identifica dos grandes enemigos de la autoestima. El primero, vivir sin escucharnos ni tenernos en cuenta. "Desde ahí, es muy difícil poder saber qué necesitamos o deseamos y, por tanto, prácticamente imposible tomar decisiones que nos acerquen a eso que necesitamos o queremos", explica.
El segundo factor es la desconfianza hacia uno mismo. "No confiar en nosotras, ver solo lo feo que hay, no comprendernos ni respetarnos daña mucho nuestra autoestima en el día a día". Esta combinación de ignorar nuestras necesidades y criticarnos constantemente es la receta perfecta para un malestar persistente.
La máscara de la seguridad
A veces, quienes parecen más seguras son en realidad quienes más se esconden detrás de una careta. "Podemos parecer muy seguras por fuera y eso solo ser una estrategia para ocultar lo que hay dentro. Puede que dentro haya falta de amor, respeto y estima hacia nosotras", afirma la experta.
También existen señales de esta inseguridad disfrazada: personas que aparentan poder con todo, que muestran valentía frente a cualquier situación, pero que en realidad viven con miedo a admitir vulnerabilidad. O quienes buscan constantemente que los demás les digan lo valiosas que son, porque si nadie las reconoce, sienten que no importan. También están quienes nunca reconocen sus errores, como una forma de proteger un yo frágil que no se siente suficiente.
La autoestima cambia a lo largo de la vida
Podemos habernos sentido así en alguna etapa de la vida pero no siempre, porque, como recuerda la psicóloga que la autoestima no es fija ni universal. "Cambiará en función de nuestra relación con los demás y con nosotras. No es tanto cuestión de la edad, sino de cómo nos acompañemos en cada etapa".
La experta vuelve a insistir en el autocuidado, el respeto y la comprensión hacia uno mismo, ya que son pilares fundamentales para mantener la autoestima. Por el contrario, el rechazo propio, el autocastigo y el desprecio personal son la manera más rápida de destruirla, sin importar la etapa de la vida en la que nos encontremos.
La importancia de los vínculos y los ejemplos
La autoestima no se construye en aislamiento. Aprendemos a relacionarnos con nosotras mismas a través de lo que vemos en nuestro entorno. "El cómo se relacionen las personas de mi alrededor con ellas mismas o conmigo serán ejemplos para mí y determinará cómo me relacionaré yo con los demás y conmigo misma", apunta Paula.
Si los vínculos son seguros, respetuosos y equilibrados, será mucho más fácil desarrollar una relación positiva con uno mismo. Por el contrario, relaciones tóxicas o desequilibradas condicionan negativamente nuestra percepción de valor propio.
Cuando el cuerpo habla
La psicóloga subraya que la baja autoestima no solo se manifiesta en pensamientos o emociones: nuestro cuerpo también lo comunica. "Si estamos siendo demasiado autoexigentes o complacientes, esto significa que nos estamos haciendo daño y nuestro cuerpo va a hablar".
Entre las señales físicas y emocionales menciona ansiedad, irritabilidad, tristeza, cansancio, dolor en pecho, espalda, mandíbula, nudo en la garganta, desrealización o dolor de cabeza. Reconocer estas señales es clave para intervenir a tiempo.
Cómo empezar a cuidar nuestra autoestima
Un paso fundamental es aceptar lo que sentimos y en escuchar las emociones desagradables en lugar de reprimirlas. Esto es un señal de que estamos tratándonos con respeto en vez de castigarnos o rechazarnos por lo que estamos sintiendo. Esto significa, además, que "vamos a dejar espacio a esa emoción para que pueda cumplir la función que viene a hacer y esto hará que no se nos enquiste y que podamos adaptarnos mejor a lo que estamos viviendo".
El resultado de este cambio es que desaparecen los nudos emocionales y el malestar, permitiendo que nuestra relación sea más sana y auténtica.
El vínculo con la validación propia
Construir autoestima también implica dejar de depender de la aprobación externa. Los vínculos seguros permiten confiar en nosotras mismas y sentirnos valoradas sin necesitar la validación constante de otros. "Los vínculos donde podemos confiar, donde nos sentimos respetadas, donde tenemos nuestro espacio, donde no necesitamos al otro en exceso y donde no hay necesidad de validación constante porque hay validación propia son fundamentales", concluye Paula.
En definitiva, aprender a querernos no es un lujo, sino una necesidad. Identificar los signos de baja autoestima y trabajar en nuestro amor propio, como propone Paula Orell en Quiérete Bonito, nos permite vivir con más libertad, autenticidad y bienestar emocional.





