Sofía Ellar y su marido nos anuncian que esperan su primer hijo tras su boda secreta: "Hemos hecho la apuesta de nuestras vidas"
Raíces británicas y sangre y pasión españolas. Sofía Ellar (Londres, 1993) nos abre las puertas de su casa, en Madrid, y de su vida en un momento muy especial. Tras unos meses de vértigo, en los que lanzó su quinto disco, conoció a su marido, se comprometió, se casó en secreto y descubrió que iba a ser madre, llega la calma y las ganas de contar.
Está feliz. Ha encontrado al hombre de su vida, el empresario Fernando Muñoz, y sigue triunfando como artista independiente. Es una "cantautora pop con toque country, y cien por cien para todos los públicos"… Y una mujer fabulosa que se define como una "tiburón" en el trabajo y "altamente sensible y frágil" en su vida personal.
Estudiaste Administración de Empresas en el IE. ¿En qué momento supiste que querías apostar por la música?
Empecé a escribir a los trece años, pero, hasta que terminé ADE, ser cantante no fue una opción. Tenía que formarme y cumplir mi trato con mis padres. Todos pensaron que se me iría la tontería, pero yo soñaba con la puerta grande. Aproveché los últimos seis meses de estudios para hacer un trabajo de fin de grado alrededor de la carrera de un artista independiente. Y salí de la universidad planteándome la autofinanciación de un primer disco, que fue lo que conseguí con mi tesis. Reuní 7.000 euros y ya estaba grabando y llenando una sala de más de 900 personas, en Joy Eslava.
¿Qué ha sido lo más difícil de construir una carrera como artista independiente?
Todo, y siento que mi caso es bastante particular. El primer disco es más fácil, porque nadie te está esperando. Piensas: "Esto es mi corazón y estas son mis canciones", y ya está, pero luego vienen las comparaciones. Y mantenerte independiente es muy difícil. Rosa Lagarrigue, que es la mejor mánager del mundo de la música y mi amiga, me dijo: "Has cambiado la industria, has demostrado que se puede con 21". Rozalén o Rosana, que ha sido una luchadora, nos abrieron camino. Las canciones con mensaje, que prácticamente se han perdido, y para todos los públicos no llegan tanto a la masa, pero tienes una familia virtual: unos "fans" que son educados, respetuosos y ven mucho más allá de lo que es la artista.
"Fer es amigo de mi hermano mayor, pero no nos teníamos ubicados. Nos conocimos a la vuelta del verano del 2025"
¿Compensa la libertad?
Es libertad total, pero lo que me encanta es que me siga un gremio femenino muy grande. Una comunidad sana de mujeres que se apoyan. Es el feminismo que me gusta, el de las relaciones de verdad. Lo agradezco porque no tengo hermanas.
Y la mayor fan es Sara Carbonero.
Sara y yo tenemos una relación muy íntima, magia pura. Nos conocimos en Oporto e hicimos muchas migas. Tiene una energía muy especial y nos "leemos" por un mensaje, por la foto, la mirada… Sé cuándo no está bien del todo, y al revés. No somos mejores amigas, pero la admiro muchísimo y es muy especial para mí.
¿Qué pasa cuando subes al escenario?
Es como la comunión, ¿no? Las hadas. Indescriptible. Me gusta hablar entre canción y canción, jugar, gastar bromas y conseguir un ambiente familiar. Me emociono, me caigo —en el escenario me pasa de todo—, me cambio de ropa, dejo el micro abierto y se escucha todo, hago el pino puente… Creas una conexión mágica.
¿Tienes algún ritual?
El de todos a una. La charla en equipo antes de salir a tocar y después del concierto. El ritual es el coaching.
En tus canciones hablas mucho de sentimientos, ¿eres romántica?
Sofía: ¿Tú qué opinas, Fer? ¿Soy romántica?
Fernando: No eres la clásica romanticona, pero sí lo eres a tu manera.
S: Creo que lo dice por los desayunos. Siempre lo he visto en casa. Mi madre es una persona superdetallista y creativa y la copio. No soy empalagosa, ni dulce de fresita, ni de "oh, qué tal, mi amorcito"; soy bastante práctica, pero me gusta cuidarlo.
Una sonrisa
¿Cómo son esos desayunos?
S: Dilo tú, que los disfrutas.
F: Me prepara un bol de yogur natural, con fruta cortada, granola, miel casera, y me voy a la oficina con una sonrisa de oreja a oreja y las energías renovadas… Y como es de escribir y los sentimientos van al cien por cien, de repente te sorprende con una carta en la que te dice que te va a echar menos y que te quiere muchísimo.
"Dimos el paso pensando en crear una familia y la noticia llegó como una bendición. Estamos encantados. Esto es un notición. ¡Ya no soy una ni somos dos… sino tres!" (Sofía)
Vuestra historia va a la velocidad del rayo. ¿Nos la contáis?
S: Fer es amigo de mi hermano mayor, pero no nos teníamos ubicados. En 2023 me escribió por Instagram para echarme un cable en Colombia con una "promo" en televisión y radio. Pensé: "Qué tío más simpático". Es de mi cuerda, de la de ayudar. Empezamos a seguirnos y a contarnos nuestra vida, pero sin ninguna intención. En el trayecto, hablábamos de vez en cuando sobre la vida, mi trabajo, el suyo, nuestras dos rupturas sentimentales… Y siempre con el "ya nos tomaremos algo", que tardó en llegar. A la vuelta del verano del 2025, decidí hacer una liada en casa (se me dan fenomenal) y lo invité pensando en presentarle a una amiga que es un cañón.
F: No tenía claro si ir, porque. a ver, estas artistas... (Ja, ja, ja). Fueron mi madre y mi abuela las que me animaron porque les daba buen feeling. Y ahí me presenté con dos botellas de vino que le cogí a mi padre. Con Sof hablé… un minuto.
¿Quién dio el siguiente paso?
S: Como anfitriona, estaba pendiente de mis invitados y del «single» que salió esa misma madrugada. Y vaya, salió "sobrao". Grabamos un directo cantando la canción a cajón y guitarra todos los que estábamos. Cuando subí el vídeo, le cayó un buen chorreo de sus amigos: "Fer, tío, aprende a dar palmas". Me acordé de las botellas que había traído y pensé: "Le voy a escribir para darle las gracias", aunque se me adelantó. Ya tenía el vino, solo faltaba hacer realidad aquel "a ver si nos vemos".
'Nuestra vida da para varios libros'
Y llegó la primera cita de verdad.
F: Unos días después, quedamos para contarnos nuestra vida (que da para varios libros) y bebernos ese vinito. Lo que en principio iba a ser una copita de tardeo acabó alargándose entre guitarras, canciones, bailes y cajón flamenco (ahí sí que tengo buen ritmo). Tras despedirnos, pensé: "Es ella". Sentir eso a la primera y no tener dudas fue muy especial. Identificar tan fácil a una persona que ve la vida como tú, comparte los mismos valores y habla tu idioma era la señal del aquí y ahora. A las 24 horas, le dije que no iba a jugar a ser novios ni a perder el tiempo: "Mira, yo soy así, quiero esto, mi forma de ver la vida es esta. Si me compras, vamos con todo, si no, no pasa nada". Y Sof… no dudó ni un segundo. Así que, como un rayo, decidimos ir a por todas.
S: Tuve claro desde el día uno que me quería casar con él. Vi en Fer una fuerza que no había visto en nadie y que me hizo sentir muy segura de cada paso que íbamos dando. Yo, incapaz de callarme nada, le iba soltando a mi madre pinceladas sobre quién era ese Fer que había llegado de una manera tan inesperada y con esa determinación tan pronunciada. Y Fer hizo un poco lo mismo. "Que las prisas no son buenas", nos decían protectores. Y los entendíamos, porque, como padres, se sufre mucho. Pero echamos un pulso a los miedos y seguimos adelante.
Y llegó el compromiso inesperado
Fe: En Nochebuena (un día tan especial para nosotros), me regaló una cruz hecha a mano con nuestras iniciales y un 33 (la de edad de Cristo y la mía), y decidimos formalizar esa historia que empezó como un rayo. Hacía un día de sol precioso en Madrid y, entre burbujas y letras preciosas que solo ella sabe escribir, nos dimos un abrazo enorme. Fue el mejor "sí" de mi vida.
S: Esa Nochebuena, después de prometernos, celebramos la noticia con nuestras respectivas familias. Estábamos todos y el ambiente navideño es siempre tan mágico que nos terminamos de lanzar. Era irremediable. ¡No había vuelta atrás! y decidimos cerrar 2025 casándonos.
"Los dos hemos hecho la apuesta de nuestras vidas. Somos dos personas que se quieren y que han tenido la enorme suerte de encontrarse en un momento donde todo ha sido coser y cantar"
Contadnos todo. ¿Cómo pudisteis casaros en secreto?
Teníamos claro que queríamos formar una familia y casarnos ya de la manera más discreta, y decidimos hacerlo por lo civil —dejamos la religiosa para más adelante—, en una ceremonia íntima con nuestras familias. Las alianzas, al igual que la cruz, las hizo mi amiga Belén, de Morir de Amor, fundiendo una moneda de mi abuela. Contraté a mis músicos —se creían que era broma porque les llamé el 28 de diciembre— y hubo un brindis con champán en casa. Hizo un día superbueno, estaba todo decorado… y nuestros padres dieron unos discursos muy reflexivos sobre el matrimonio. Canté para nuestras madres una pieza inédita que había escrito para Fernando y pude tocar con mi hermano. Fue precioso, muy emocionante y la sobremesa… infinita.
'Muy yo'
¿Y el vestido?
Me van a matar en casa, pero así soy yo, y eso que hablamos del día más importante de nuestras vidas... Pasé por Primark en septiembre, vi una falda blanca, de buena tela y bonita, y me la llevé. Y estaba yo en "¿y qué me pongo?" cuando pensé en la falda. Mi madre me dejó una chaqueta preciosa de encaje con mangas acampanadas, que compró en Nueva York hace mil años; unos pendientes de diamantes, y un broche impresionante. Elegí unas sandalias de terciopelo de Flor de Osaka y llevé el pelo recogido con unas florecitas silvestres muy del rollo de la peli Mamma mia!. Y el resultado fue muy yo, un poco hippie, elegante y sereno.
Lo vuestro sí que es de película. Os comprometéis el 24 y os casáis el 30 'para siempre'
F: Creemos en el amor que crece, se transforma y evoluciona con el tiempo. Y que el compromiso, la lealtad y la confianza son los pilares. Sof y yo estamos viviendo un momento maravilloso, donde la base es la confianza. Sabemos, porque el amor es así, que habrá días mejores y peores, pero vamos a estar siempre juntos para ir a por todo lo que venga. Es importante poner en valor esto, querer que sea para siempre, ya que hoy día el compromiso brilla por su ausencia.
Y, ahora… otra sorpresa: ¡estáis esperando un hijo!
S: ¡La verdad es que ni yo misma me lo creo todavía! Dimos el paso de casarnos pensando en crear una familia y la noticia llegó como una bendición. Si me paro a pensarlo, por mi profesión, no hubiera encontrado el momento para tomar tal decisión. Estamos encantados. ¡Ya no soy una ni somos dos… sino tres!
F: No me he sentido más en familia con alguien que con Sof, y ahora vamos a ver crecer juntos a nuestro hijo. Es que me parece increíble. Volvería a pasar por todos los momentos difíciles que he vivido, pues la recompensa ha sido eterna.
S: ¡Qué locos! Yo también. Los dos hemos hecho la apuesta de nuestras vidas. Somos dos personas que se quieren y que han tenido la enorme suerte de encontrarse en un momento donde todo ha sido coser y cantar, después de tantos rotos y descosidos… Gracias a Dios, hemos hecho ¡clic! y nuestras familias se adoran, que es muy importante para nosotros.
¿Llevas bien el embarazo?
Todo es nuevo para mí. Estoy cansada, veo los cambios físicos, las hormonas me juegan malas pasadas y estás como fuera de ti, pero el bebé está bien, que eso es lo único que importa. Esto es un notición, es la naturaleza haciendo de las suyas. Y la verdad es que el embarazo me ha dado una calma que ¡vamos!
¿Será niño o niña?
No sabemos todavía el sexo.
"Quiero ser una madre volcada, pero sin bajarme del escenario. Lo más difícil es construir una familia, pero tenemos el ejemplo de las nuestras, que han conseguido mantenerse siempre unidas"
Llorar por las esquinas
¿La felicidad es buena aliada para la creatividad?
Cuando te han roto el corazón y hay drama, la creatividad fluye. Pero me he cansado de llorar por las esquinas. Mola mucho el "yo puedo sola", pero cuidado con ser idiota. A lo mejor pensaron que me divertía, que me retroalimenta ese sufrimiento. Fer me ha dicho que, a partir de ahora, todo van a ser temazos alegres. Vamos a dar la bienvenida al verano con dos canciones que os van a encantar.
¿Seguirás con la gira?
Sí, antes y después. El 16 o el 17 de julio (todavía no se ha anunciado), actuaré en el Festival Boombastic Asturias. El 17 de octubre arranca mi gira ELLAR, en el teatro Lope de Vega, de Madrid, y el 12 de diciembre, en Valencia, en el Roig Arena, por ejemplo. No voy a dejar de trabajar, porque me corre por las venas. Para mí la felicidad y la clave del éxito es conseguir un equilibrio entre un mundo familiar, estable y con valores, y el laboral. Quiero ser una madre volcada, pero sin bajarme del escenario. Lo más difícil es construir una familia, pero tenemos el ejemplo de las nuestras, que han conseguido mantenerse siempre unidas y fuertes.
¿Ya tienes la nana?
Tengo un trocito de la canción más especial hasta la fecha. No puedo tocar la guitarra por un pequeño accidente doméstico, y lleva rondándome la cabeza semanas. Entre mi silencio en redes —¡qué ganas de contaros y cantaros!— y el corte de mi dedo, estoy desatada y con una ilusión enorme de crear y sacar nuevos temas llenos de magia que nos van a hacer bailar de alegría. Ya gordita y feliz, y con la música a otra parte. ¿Qué puede salir mal? Absolutamente nada. Todo va a ir de cine.
Regreso a su esencia
Sofía Ellar, cantautora y compositora, ha autoeditado y producido toda su carrera como artista independiente y empresaria desde que, en 2017, a los 21 años, decidió perseguir su sueño y se lanzó a la aventura de la música.
Con cuatro discos y más de 20 singles, es una de las cantautoras femeninas con mayor catálogo musical. Con el LP Libre, que publicó después de Seis peniques y Nota en Do, se posicionó como la artista española que más discos vendió en 2022, solo por detrás de Rosalía, y con Ellar ha cosechado más de dos millones de escuchas en Spotify y 600.000 visualizaciones en YouTube.
Lo presentó en diciembre, días antes de su boda, y después de tres años de espera. Es su último trabajo (íntimo y muy personal), con el que regresa a sus raíces, a su esencia como compositora y a su forma más pura de hacer música. Las guitarras siguen siendo protagonistas y las letras destacan por su cercanía y emoción. Hay colaboraciones muy íntimas, entre ellas con Al, su hermano del alma, y se suma la voz inesperada del músico Juan Vegas en Solo yo, la pieza que cierra las doce canciones. Sofía vuelve "a ser la de antes" abrazando la identidad que ha definido su carrera artística, pero expandiendo su universo hacia una nueva etapa creativa en la que reivindica la música sin superficialidad. La vuelta a lo auténtico.









