Sonsoles ónega se emociona al contar que ha dejado de fumar por su padre: "Es la mejor herencia"
Son momentos especialmente duros para Sonsoles Ónega. La periodista, de 48 años, atraviesa un profundo duelo tras el fallecimiento de su padre, el también periodista Fernando Ónega, el pasado 3 de marzo. A pesar del dolor, ha decidido retomar su trabajo al frente de Y ahora Sonsoles, el programa que conduce cada tarde en Antena 3, y continuar con la promoción de su nueva novela, Llevará tu nombre, publicada el 25 de febrero.
La figura de su padre está muy presente, tanto en su labor frente a las cámaras como en las entrevistas que concede para hablar de su libro. Prueba de ello es la conversación que ha mantenido con Federico Jiménez Losantos en esRadio, en la que ha desvelado un detalle hasta ahora desconocido: dejó de fumar tras ver a su padre muy enfermo y animada por él. "Mira el puñetero tabaco", le decía el mítico periodista en su momento más delicado de salud para intentar convencerla. Y lo consiguió. "Es la mejor herencia que me ha dejado mi padre. Dejé de fumar un 20 de diciembre viéndole seriamente comprometido en su respiración", ha reconocido Sonsoles.
Según recordó la presentadora, su padre "fumó sin límites" a lo largo de su vida. También señaló que "no era de mal comer, porque se ha comido todos los botillos", aunque en los últimos años había cuidado más su alimentación y había perdido peso "al padecer del corazón".
"Lo del tabaco es una cosa terrorífica y he decidido dejar de fumar", añadió Sonsoles, un cambio que, curiosamente, ha afectado a su faceta de escritora. "Entonces no puedo escribir. Voy ahora con un cuaderno, escribo mucho a mano porque así no... es terrible y por eso lo digo. Sé que volveré a escribir porque indudablemente los libros no los ha escrito un cigarro... El cigarro no me va a devolver a mi padre, es evidente, hay que razonar esta cosa del tabaco, pero me está costando horrores", ha confesado con total sinceridad.
Para sobrellevarlo de la mejor manera posible, la periodista se está inspirando en otros autores que continuaron escribiendo tras dejar de fumar, como Gabo, el recordado Gabriel García Márquez, "que fumaba cuatro paquetes de tabaco al día". Por el momento, la "solución" que ha encontrado para afrontar la falta de nicotina en su cuerpo es beber café.


