Trump está desesperado
La costosa guerra del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Irán no tiene a la vista un final previsible en el corto plazo y eso significa una derrota para su administración, que en más de dos meses de ofensiva no ha logrado someter a la Guardia Revolucionaria Iraní, que hoy luce más fuerte que nunca.
Varios asesores del presidente Trump temen que la guerra contra Irán pueda convertirse en un conflicto prolongado, una nueva Guerra Interminable, devastadora en el rubro político y económico. Aunque el mundo y el propio Estados Unidos ya sienten los efectos negativos, con los altos precios y desabastos energéticos por el bloqueo en el estrecho de Ormuz.
Hasta la semana pasada, la fallida intentona de derrocar militarmente al régimen iraní había costado a Estados Unidos 25 mil millones de dólares en material militar, de acuerdo con el Pentágono. Pero falta sumar todo el daño colateral económico a los estadounidenses.
Además, la Unión Europea ha marcado su distancia con Trump respecto al conflicto con Irán, pero no son los únicos. Los Emiratos Árabes Unidos decidieron salirse de la OPEP+, en lo que parece un paso de lado, porque, siendo uno de los mejores aliados de EU en Medio Oriente, ha recibido los embates de Irán. ¿Quién sabe cuántos más pueden hacer lo propio?
Está más que claro que los berrinches y bravatas del jefe de la Casa Blanca no intimidan a Teherán, quien usa como principal arma el cierre del Estrecho de Ormuz y ha lanzado su propio plan de paz rechazado por Trump, que por su puesto no considera dejar la producción de uranio enriquecido para generar energía nuclear doméstica, dicen ellos.
Precisamente, Washington quiere que Irán entregue sus reservas de uranio “altamente enriquecido” y un cambio de régimen. Sin embargo, el gobierno iraní exige garantías de que Estados Unidos no volverá a bombardear objetivos iraníes después de que Trump aceptara un alto el fuego temporal y tener el control del estrecho.
Los negociadores tienen en sus manos una papa caliente, porque necesitan resolver el bloqueo impuesto por la Armada estadounidense al comercio marítimo iraní y acordar los términos de reapertura del Estrecho de Ormuz. El caso es que las negociaciones están en punto muerto.
La estrecha ruta marítima ha sido un cuello de botella para el suministro mundial de petróleo y de otros artículos tecnológicos, como los semiconductores.
Las estancadas conversaciones de paz han llevado al presidente de EU a titubear entre lanzar nuevos ataques militares o esperar a ver si Irán finalmente cederá a la presión financiera, pero la verdad se ve difícil. Porque sin ser abierto, Irán mantiene el apoyo de varios países como Rusia y Armenia.
El sitio Axios recuperó unas declaraciones de Trump a uno de sus asesores donde luce un tanto desesperado, al señalar que “lo único que entienden los líderes iraníes son las bombas”. “Lo describiría como frustrado, pero realista”, dijo el asesor. El magnate está en un callejón sin salida y le gana la desesperación.
POR ISRAEL LÓPEZ GUTIÉRREZ
COLABORADOR
@PAPADEPONCHO
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