Venezuela se cuela en el discurso sobre el Estado de la Unión de Trump

Venezuela se cuela en el discurso sobre el Estado de la Unión de Trump

Actualizado

Aunque Venezuela dista de ser ahora mismo la primera prioridad exterior de Donald Trump, lo que ocurre allí sigue muy presente en su administración. Este martes, sin ir más lejos, ha tenido un cierto protagonismo en el esperado Discurso sobre el Estado de la Unión, el primero del líder republicano desde su vuelta a la Casa Blanca. Pero ha sido de una forma caótica, entre burlas al estado del sector pesquero del país, por culpa de los bombardeos de lanchas en el Caribe. Con un reagrupamiento familiar en directo entre un preso político de Maduro y su familia. Con referencias a las buenas relaciones de su Gobierno y el de Delcy Rodríguez. E incluso con la entrega de una medalla al valor a uno de los pilotos de helicóptero que participó en la operación para capturar a Nicolás Maduro y que fue herido de gravedad por las defensas antiaéreas bolivarianas.

Venezuela ha aparecido al final de su larguísima intervención, casi dos horas. Lo ha hecho en el apartado dedicado no exactamente a la política exterior, sino a la reconfiguración de todo el orden en la región. "Estamos restaurando la seguridad y el dominio de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental, actuando para proteger nuestros intereses nacionales y defender a nuestro país de la violencia, las drogas, el terrorismo y la injerencia extranjera. Durante años, grandes extensiones de territorio en nuestra región han estado controladas por cárteles de la droga asesinos, pero con nuestra nueva campaña militar, hemos detenido la entrada de cantidades récord de drogas a nuestro país, prácticamente por completo, por vía marítima. Como habrán notado, esto dañó gravemente su industria pesquera. Ya nadie quiere ir a pescar", ha dicho entre risas.

Después, ha presumido, una vez más, de "una de las hazañas de destreza y poder militar más complejas y espectaculares de la historia mundial. Nadie había visto nada igual. Líderes extranjeros, no les diré quién me llamó, y dijeron: "¡Impresionante!". No podían creer lo que vieron (...) Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos no solo derrotaron a un enemigo, sino que también pusieron fin al régimen del dictador proscrito Nicolás Maduro para llevarlo ante la justicia estadounidense. Una victoria absolutamente colosal para la seguridad de Estados Unidos, y también abre un nuevo y brillante comienzo para el pueblo de Venezuela", aseguró el presidente.

Acto seguido, sin embargo, se felicitó por estar "trabajando estrechamente con la nueva presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez", la que era número 2 del régimen y cómplice de todas sus acciones en la última década, "para impulsar extraordinarios avances económicos para ambos países y brindar nueva esperanza a quienes han sufrido tanto".

Trump ha dejado claro que mientras Rodríguez y si gente siguen colaborando con ellos, obedeciendo, no propiciará un cambio de régimen o elecciones. Pero también ha forzado a que Caracas empiece a liberar a los miles de presos políticos que llenan sus cárceles. Y ha querido presumir de esa influencia esta noche. Todo el Discurso del Estado de la Unión ha estado plagado de invitados especiales, desde un equipo de Hockey a héroes de la Segunda Guerra mundial. Y Venezuela ha tenido a sus propios protagonistas y héroes, civiles y militares.

El primero, Enrique Márquez, exmiembro de la Comisión Electoral venezolana que en 2024 fue candidato de un partido minoritario de la oposición y que denunció el robo por parte de Maduro de esas elecciones en la cara del presidente no electo. Lo que le costó una detención y encarcelamiento de un año en el Helicoide, hasta hace unos pocos días. "Esta noche está aquí Alejandra González, que creció en una familia venezolana muy unida y era especialmente unida a su querido tío Enrique. Después de que Enrique se postulara y se opusiera a Maduro, fue secuestrado por las fuerzas de seguridad y encarcelado en la infame prisión del régimen en Caracas. Alejandra temía no volver a ver a su tío y temía por su propia vida. Pero desde la operación de enero, hemos trabajado con los nuevos líderes, quienes han ordenado el cierre de esa vil prisión y ya han liberado a cientos de presos políticos, y hay más por venir. Alejandra, me complace informarle de que su tío no solo ha sido liberado, sino que también está aquí esta noche. Lo trajimos para celebrar su libertad con usted en persona. Enrique, por favor", ha dicho Trump desde el Capitolio, antes de que unas puertas se abrieran y la familia simbolizara el reencuentro con un largo abrazo.

La escena, sin embargo, no fue siquiera la más persona y emotiva de la noche. Acto seguido, un soldado, sostenido con la ayuda de un dispositivo, y su familia se han puesto en pie a petición del comandante en jefe. "Hubo muchos héroes en aquella incursión de enero para capturar a Maduro. Héroes realmente grandiosos. Era muy peligroso porque sabían que veníamos y estaban listos. Pero las hazañas de un guerrero esa noche vivirán para siempre, como crónicas eternas de valor militar. El suboficial Eric Slover planeó la misión y fue el líder de vuelo en la cabina del primer helicóptero, un hermoso y poderoso Chinook, que transportaba, como pueden imaginar, a muchísimos combatientes estadounidenses. Eric llevaba las placas de identificación que su esposa, Amy, había bendecido con agua bendita antes de partir. Eric pilotó el Chinook al amparo de la noche y descendió rápidamente sobre Maduro en una fortaleza militar fuertemente protegida y resguardada por tecnología militar rusa y china. Mientras se preparaba para aterrizar, las ametralladoras enemigas dispararon desde todos los ángulos, y Eric recibió graves impactos en la pierna y la cadera. Una bala tras otra, absorbió cuatro disparos agonizantes, destrozándose la pierna en numerosos pedazos. Y sin embargo, a pesar de que el uso de sus piernas era vital, lo único en lo que Eric pensaba entonces, incluso mientras derramaba sangre, era en salvar las vidas de sus compañeros", ha dicho Trump contando con detalle todo lo ocurrido y de cómo logró estabilizar el aparato y ceder el mando antes de desmayarse.

En reconocimiento a las acciones del soldado, "que superaron con creces su deber", recibió en directo el mayor galardón militar de la nación, la Medalla de Honor del Congreso.