Trump paga su frustración en Irán volcando su ira con la OTAN y recuerda a Groenlandia

Trump paga su frustración en Irán volcando su ira con la OTAN y recuerda a Groenlandia

En dos mensajes del presidente de Estados Unidos quedó casi todo dicho. "¡¡¡Nadie de esta gente, incluida nuestra propia y muy decepcionante OTAN, entiende nada a menos que se ejerza presión sobre ellas!!!". "La OTAN no estuvo ahí cuando los necesitamos, y no estarán si los necesitamos de nuevo. ¡¡¡Recuerden Groenlandia, ese enorme y mal administrado pedazo de hielo!!!", escribió en sus redes sociales. La hoja de ruta tras el caos en Irán, la caída en los índices de popularidad en casa y la pérdida de prestigio y credibilidad ante el resto del planeta no puede ser más clara: presión, riesgo de ruptura e incluso la posibilidad de una anexión por la fuerza.

Donald Trump tiene un serio problema con la Alianza Atlántica y no es ningún secreto. Se encuadra dentro de la cosmovisión que mantiene desde por lo menos los años 80 de que el resto del planeta se aprovecha de EEUU, abusan de su bondad, de su paciencia, de sus recursos. Lo piensa a nivel comercial y desde luego militar. Por eso todo su primer mandato giro en torno a que sus socios eran "gorrones". Se lo dijo a la cara en las cumbres de Bruselas o Londres, lo dijo ante los medios, se lo dijo a los rusos, y lo dijo en casa, quejándose amargamente y exigiendo que subieran todos las contribuciones, amenazando con no defender a quien no cumpliera con el compromiso común suscrito en Gales en 2014.

Su segundo mandato es todavía peor. Ya no es sólo una cuestión de dinero, que también, pues ha obligado a los otros 30 miembros a prometer elevar el gasto en Defensa (en un sentido amplio) hasta el 5%, algo que en realidad sólo es posible comprando material estadounidense. Su estrategia es ahora mucho más agresiva. Aunque EEUU necesita sus bases europeas, el apoyo europeo, el trampolín indispensable para poder proyectarse tanto en Oriente Próximo como en Asia, Trump y su equipo han dejado claro que ya no se fían de la OTAN y que Rusia (la razón de ser de la Alianza) no es en absoluto una prioridad. Ni tampoco un rival de primer nivel, como hasta ahora. Casi al revés. Por eso insta a que los europeos empiecen a encargarse de sus asuntos. Y por eso, también, intenta que estos sigan sus órdenes y deseos sin demasiadas preguntas. Cuando eso no ocurre, como en la guerra de Irán, todo salta por los aires.

"A menudo se dice que Trump es lo más parecido a un abusón de colegio, cobarde con los fuertes y brutal con los más débiles. La imagen es parcialmente correcta, pero necesita un complemento. Recuerda más a un abusador doméstico, que paga sus frustraciones personales o laborales con quienes tiene más cerca. En este caso, sus aliados", resume una fuente diplomática apuntando a cómo su miedo o respeto a Rusia o China, y la impotencia con Irán, los van a pagar quienes más necesitan el respaldo estadounidense: Ucrania, los países del Golfo o la OTAN.

En Bruselas y las principales capitales hay ahora mismo una sensación de enorme preocupación. Según Der Spiegel, el presidente norteamericano exigió el miércoles a puerta cerrada a Mark Rutte que o los países de la OTAN den un paso al frente ahora mismo para garantizar la seguridad del Estrecho de Ormuz. Nada de palabras o buena voluntad, acciones. O habrá consecuencias más que serias. Horas antes, el diario económico alemán Handelsblatt informó de que los aliados estarían considerando una misión naval para asegurar el estrecho, en un intento por "apaciguar" a Trump.

"Es grave, mucho más grave de lo que parece incluso y que las grandes crisis precedentes", explica una fuente aliada en referencia a lo que ocurrió con la guerra de Irak o el desplante famoso de De Gaulle. "No he visto algo así nunca y no veo un resultado medio malo siquiera", apunta una segunda fuente militar.

Cumbre de Ankara

Los temores, a pocas semanas de la cumbre de Ankara de julio, son muchos. Formalmente Trump no puede sacar a EEUU de la OTAN sin el apoyo del Congreso, gracias a una legislación aprobada por Marco Rubio, hoy secretario de Estado norteamericano. Pero la OTAN sólo tiene sentido bajo el paraguas de la defensa colectiva. Si el principal miembro se lava las manos, el resto es papel mojado. Trump puede dejar a la Alianza sin corazón, puede romper la idea de que todos los miembros son iguales son castigos selectivos. O puede, yendo más allá, intentar un golpe de efecto en Groenlandia para compensar la mala imagen vista en Irán, donde EEUU e Israel mataron a la cúpula del Gobierno y arrasaron muchas instalaciones, pero han sido incapaces de reabrir el Estrecho de Ormuz o forzar un cambio de régimen real.

"En el momento en que comenzamos a cuestionar a la alianza como una entidad única y unida, dispuesta a actuar de manera conjunta y con gran determinación, entonces, por supuesto, su papel se pierde (...) Donald Trump ha hecho más por socavar la credibilidad de la Alianza en las últimas semanas de lo que Vladimir Putin ha logrado en muchos años. Esto, por supuesto, no es una buena noticia", ha dicho este jueves el presidente checo Petr Pavel, general retirado de la OTAN y expresidente del Comité Militar de la Alianza.

El secretario general, Mark Rutte, ha viajado esta semana a Washington. Se vio con Rubio, con senadores, dio discursos y se reunió con Trump, pero a diferencia de las veces anteriores, sólo a puerta cerrada, sin comparecencias conjuntas o preguntas de los medios. Rutte viene con el guion muy aprendido, sin fisuras. "El mundo es hoy más seguro que antes de la guerra en Irán y eso gracias a Donald Trump y su liderazgo", dijo en la CNN. En la entrevista, el neerlandés vino a admitir que la reunión en la Casa Blanca había sido realmente tensa y no negó que el presidente esté barajando romper la OTAN, tal y como sugirió su portavoz horas antes. "Me dijo claramente lo que pensaba sobre lo sucedido en las últimas dos semanas. Él está claramente decepcionado con muchos aliados de la OTAN, y entiendo su punto de vista. Pero, al mismo tiempo, también pude señalarle que la gran mayoría de las naciones europeas ha brindado su apoyo en materia de bases, logística y sobrevuelos, así como para asegurar que cumplan con sus compromisos", añadió Rutte intentado aplacar su ira, pero también exponiendo abiertamente a algunos de los aliados.

Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, en respuesta a las recientes críticas de Trump y a la posibilidad de que Washington decida "castigar" a España o Alemania reduciendo el número de tropas desplegadas o incluso cerrando alguna base, afirmó que en Berlín "nadie quiere, y yo no quiero, una división en la OTAN. La OTAN es garante de nuestra seguridad, incluida —y sobre todo— la de Europa", recalcó.