Xi Jinping rompe su silencio sobre Venezuela y denuncia el "unilateralismo hegemónico" de Washington
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La primera reacción pública de Xi Jinping tras la ofensiva estadounidense en Venezuela no incluyó menciones explícitas ni nombres propios, pero sí un mensaje cuidadosamente calibrado, dirigido tanto a Washington como al resto del sistema internacional. En un momento de creciente fricción geopolítica, el presidente chino recurrió este lunes a su habitual retórica sobre el multilateralismo para criticar la operación militar estadounidense que culminó con la detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien comparecerá este lunes ante un tribunal de Nueva York.
"Las grandes potencias deben tomar la iniciativa en respetar el camino de desarrollo elegido por otros países", afirmó el presidente chino, añadiendo que el mundo atraviesa "cambios y turbulencias no vistos en un siglo". Xi ha denunciado el "unilateralismo hegemónico que socava severamente el orden internacional", una formulación habitual en el léxico diplomático de Pekín cuando busca señalar a Estados Unidos sin nombrarlo.
Xi realizó estas declaraciones en Pekín durante su encuentro con el primer ministro irlandés, Michael Martin. Los medios estatales chinos han destacado que Irlanda, al igual que Pekín, es "una defensora del multilateralismo y del sistema de Naciones Unidas".
Durante la reunión, Xi subrayó que China e Irlanda deben "reforzar la coordinación y la cooperación en los asuntos globales", así como "defender conjuntamente la autoridad de la ONU y promover una gobernanza global más justa y razonable".
Unas palabras pronunciadas habitualmente por el líder chino, quien presenta a su país como garante de un orden internacional alternativo al liderazgo estadounidense, especialmente en los países en desarrollo del Sur Global.
Las primeras declaraciones de Xi sobre la operación militar estadounidense en Venezuela se suman a las críticas más contundentes que soltaron el fin de semana los portavoces chinos. Horas después de la captura de Maduro, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China se declaró "profundamente conmocionado" y denunció "el flagrante uso de la fuerza por parte de EEUU contra un Estado soberano". En otro comunicado, Pekín pidió la liberación inmediata de Maduro y acusó a Washington de poner en peligro la paz y la seguridad de América Latina y el Caribe.
También se ha manifestado el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, quien señaló que Pekín no puede aceptar que ningún país actúe como "juez del mundo" tras la captura de Maduro. "La soberanía y la seguridad de todos los países deben estar plenamente protegidas por el derecho internacional", añadió durante una reunión en la capital china con su homólogo paquistaní, Ishaq Dar.
China es el principal comprador de petróleo de Venezuela y uno de sus aliados políticos más firmes. Según los últimos datos anuales disponibles, el gigante asiático compró a Caracas en 2024 bienes por valor de aproximadamente 1.600 millones de dólares -casi la mitad de las compras fueron petróleo crudo-, un salvavidas económico frente a las sanciones estadounidenses.
El pasado noviembre, en un mensaje enviado con motivo del cumpleaños de Maduro, el presidente Xi describió a ambos países como "amigos íntimos, queridos hermanos y buenos socios", y prometió seguir apoyando a Venezuela en la defensa de su "soberanía, seguridad nacional, dignidad y estabilidad social".
Algunos analistas internacionales han señalado que la ofensiva de Washington, la más directa en América Latina en décadas, amenaza el avance de la influencia china en la región, la cual se ha ido consolidando a través de inversiones, comercio e infraestructura. EEUU ha considerado desde hace tiempo la presencia de China como una amenaza para sus intereses y seguridad.