El corte mullet ha vuelto, y no lo hace como se llevaba en los años 80. Hoy se reinventa con un toque más moderno, especial y atrevido, porque no es solo “corto adelante y largo atrás”, sino que es un corte que se adapta a diferentes estilos, largos y tipos de cabello. Además, su bajo mantenimiento y el efecto rejuvenecedor instantáneo que tiene hacen que sea el favorito de muchas a la hora de elegir un cambio de look.
La ventaja del mullet moderno es que no tiene reglas fijas. Puedes llevarlo más corto o más largo, con capas suaves, con flequillo o incluso combinarlo con cortes en tendencia como el hime cut o el bob. Es un corte práctico, versátil y que permite experimentar con tu estilo, manteniendo siempre un toque natural, relajado y muy favorecedor.
Sencillo, natural y con un toque de estilo único. Las capas están sutilmente marcadas, lo que hace que el pelo se mueva con libertad y sin esfuerzo, y el flequillo se hace de notar pero no es recto ni pulido. Este corte funciona para cualquier largo, desde media melena hasta pelo largo, y se adapta tanto a pelo liso como a ligeramente ondulado o rizado.
Para las que quieren algo un poquito más rompedor pero cómodo. Es más corto arriba y deja la parte trasera un poco más larga, creando un efecto moderno que da sensación de movimiento constante. Lo mejor de este corte es que no se ve nunca igual: según cómo lo peines, puede verse más delicado o más rebelde. Es ideal si buscas un look moderno y fácil de mantener.
Aquí entramos en el terreno del mullet con más carácter. Más corto en los laterales y con capas muy marcadas que se dejan notar en toda la melena, creando movimiento y dimensión. El flequillo tiene cuerpo y textura ligeramente imperfecta, justo lo suficiente para que parezca natural pero con estilo. Este corte para nada es tímido, muestra una personalidad arrolladora.
Si quieres un toque de diversión y atrevimiento, el mullet con baby bangs es la opción. Los flequillos cortos aportan un acabado que rompe con la seriedad de cualquier look y llama la atención sin exagerar. La parte trasera mantiene la esencia del mullet, manteniendo su efecto rejuvenecedor. Este corte es ideal para las mujeres que se atreven con los cambios que se notan.
En este corte la longitud es similar a la de un bob tradicional, pero la parte trasera se deja un poco más larga para conservar la esencia que hace especial al mullet. Es perfecto si quieres algo elegante y favorecedor, pero con un puntito especial que hace que tu look se sienta único. Funciona con todo tipo de cabello y no requiere de un mantenimiento constante.
La opción perfecta para las que quieren presencia y volumen. En este estilo, las capas se notan más, la melena tiene movimiento y el flequillo tiene fuerza, dando un aire sofisticado y ligero a la vez. Además, es ideal para aquellas que buscan lucir un cabello con cuerpo y movimiento: puedes peinarlo o dejarlo al natural, y siempre se verá con estilo, sin esfuerzo.
Combina el mullet clásico con los mechones laterales rectos del hime cut japonés. El resultado es un corte femenino y muy llamativo: los mechones frontales marcan la mandíbula, mientras la parte trasera mantiene el largo característico del mullet. Es ideal para las mujeres que quieren un look distinto pero sofisticado, que se vea pensado y a la vez natural.
Sí, aunque no lo creas, el mullet también es perfecto para cabellos rizados. En esta versión, las capas se adaptan al volumen natural del pelo, dejando que los rizos se muevan y respiren con total libertad. Es un corte que transmite fuerza y vitalidad, perfecto para quienes quieren un look desenfadado y juvenil sin perder la personalidad propia del pelo rizado.
Suave, femenino y de lo más versátil. En este corte, el flequillo se abre ligeramente en el centro y las capas no son muy marcadas, creando un efecto relajado y natural. Funciona especialmente bien para rostros redondos o alargados. Además, se adapta a todos los largos y se puede peinar de muchas formas: suelto, con ondas suaves o incluso recogido de manera casual.