Alberto Bermejo, fisioterapeuta, sobre el dolor lumbar en adolescentes y jóvenes: “Lo más recomendable son programas de ejercicio que combinen fuerza, control motor y actividad aeróbica”

Alberto Bermejo, fisioterapeuta, sobre el dolor lumbar en adolescentes y jóvenes: “Lo más recomendable son programas de ejercicio que combinen fuerza, control motor y actividad aeróbica”

El dolor lumbar, una dolencia tradicionalmente asociada a la edad adulta, está experimentando un notable aumento en la población más joven, incluso desde la adolescencia. El dolor lumbar crónico ha dejado de ser una "cosa de la edad”, impulsado por el sedentarismo y las horas frente a las pantallas. Según el Dr. Alberto Bermejo, profesor de Fisioterapia de la Universidad Europea de Andalucía, “los cambios en los hábitos de vida de las últimas décadas, marcados por la reducción de la actividad física, el incremento del tiempo sedentario y la digitalización han creado un contexto que favorece la aparición temprana de este problema de salud”. Hemos tenido la ocasión de hablar con el especialista para aclarar todas las dudas al respecto. 

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¿Por qué piensa que estamos viendo un aumento del dolor lumbar en la población más joven, un problema que antes se asociaba casi exclusivamente a adultos?

El aumento del dolor lumbar en jóvenes parece estar estrechamente relacionado con cambios en los estilos de vida de las últimas décadas. La disminución de la actividad física diaria, el aumento del tiempo sedentario, la digitalización de los entornos educativos y laborales, y los hábitos de sueño irregulares han generado un contexto que favorece la aparición temprana de dolor musculoesquelético.

Aunque tradicionalmente se asociaba el dolor lumbar crónico a edades más avanzadas, hoy se observa que determinados comportamientos adquiridos durante la adolescencia o la juventud, como el sedentarismo o una baja condición física, pueden actuar como factores de riesgo para desarrollar dolor lumbar persistente también en etapas posteriores de la vida.

¿Qué papel juegan el sedentarismo y el uso prolongado de pantallas en esta tendencia?

El sedentarismo y el uso prolongado de pantallas tienen un papel relevante porque suelen implicar muchas horas en posición sentada, poca variabilidad postural y bajos niveles de activación muscular. Esta combinación reduce la capacidad del sistema musculoesquelético para tolerar cargas y adaptarse al movimiento.

No se trata tanto de señalar una postura concreta como causa directa del dolor, sino de entender que mantener posiciones durante mucho tiempo, especialmente cuando se combina con poca actividad física, se asocia a una mayor prevalencia de dolor lumbar persistente.

El sedentarismo y el uso prolongado de pantallas tienen un papel relevante porque suelen implicar muchas horas en posición sentada, poca variabilidad postural y bajos niveles de activación muscular

¿Qué ocurre exactamente en el sistema musculoesquelético cuando pasamos tantas horas sentados sin variación postural?

Cuando pasamos muchas horas sentados y apenas variamos la postura, el sistema musculoesquelético recibe menos estímulos de movimiento y de carga. Esto se traduce en bajos niveles de activación muscular y en una menor capacidad para adaptarse a las exigencias del día a día.

El problema no es una postura concreta, sino la falta de variabilidad. El cuerpo está preparado para moverse y alternar posiciones. Cuando esa variabilidad se reduce, puede disminuir la tolerancia al movimiento y favorecer la aparición o persistencia del dolor lumbar.

¿Qué hábitos cotidianos de los jóvenes son los que más preocupan desde el punto de vista clínico?

Los hábitos que más preocupan son la disminución de la actividad física diaria, el exceso de tiempo sedentario, el uso prolongado de pantallas, la escasa variabilidad postural y los hábitos de sueño irregulares.

También son relevantes otros factores como el estrés académico, la mala calidad del sueño y una relación negativa con el movimiento. Cuando el dolor aparece y el joven empieza a evitar la actividad física por miedo a empeorar, puede favorecerse la cronificación del problema.

niño en una consulta de fisioterapia revisando su espalda© Getty Images

¿Por qué en los jóvenes el dolor lumbar no suele mostrar alteraciones estructurales en pruebas de imagen?

En los jóvenes, el dolor lumbar suele presentar menos alteraciones estructurales visibles en pruebas de imagen que en personas de mayor edad. Esto no significa que el dolor sea menos real, menos intenso o menos incapacitante.

La fisiología del dolor demuestra que este no depende únicamente de una lesión visible. En el dolor lumbar crónico pueden aparecer procesos de sensibilización del sistema nervioso, en los que las señales de dolor se amplifican. Por eso, movimientos cotidianos o estímulos normalmente inocuos pueden percibirse como dolorosos incluso cuando la prueba de imagen no muestra hallazgos relevantes.

¿Qué distingue el dolor lumbar juvenil del dolor lumbar asociado a cambios degenerativos en la edad adulta?

La principal diferencia es que, en jóvenes, el dolor lumbar suele estar menos asociado a cambios estructurales o degenerativos visibles y más relacionado con hábitos diarios, patrones de movimiento, sedentarismo, estrés, sueño y estado emocional.

En personas de mayor edad es más habitual encontrar cambios degenerativos vinculados al paso del tiempo. Aun así, en ambos grupos el dolor lumbar crónico debe entenderse como un fenómeno multifactorial, porque la experiencia del dolor, su impacto funcional y su relación con el sueño, el estrés o la actividad física pueden ser similares.

Lo más recomendable son programas de ejercicio que combinen fuerza, control motor y actividad aeróbica

¿Qué relación existe entre mala calidad del sueño y mayor intensidad del dolor lumbar?

La mala calidad del sueño puede aumentar la intensidad del dolor lumbar porque altera los mecanismos fisiológicos de modulación del dolor. El estrés crónico, los trastornos del sueño y los problemas de salud mental pueden incrementar la excitabilidad del sistema nervioso y favorecer estados de hipersensibilidad.

En jóvenes, la mala calidad del sueño se asocia a mayor intensidad de dolor, peor función y menor tolerancia a la actividad física. Además, si el descanso es insuficiente, también puede reducirse la capacidad de recuperación del organismo, lo que facilita la persistencia del dolor.

¿Qué intervenciones han demostrado ser más eficaces para prevenir el dolor lumbar en jóvenes?

Desde un punto de vista preventivo, las intervenciones más importantes son aquellas que promueven estilos de vida activos desde edades tempranas. Esto implica reducir el tiempo sedentario, fomentar la variabilidad postural y favorecer el movimiento a lo largo del día.

También es clave la práctica regular de ejercicio físico y el abordaje de factores como el estrés, el descanso y la salud mental. En caso de dolor lumbar persistente, es recomendable una valoración individualizada por parte de profesionales sanitarios, como médicos y fisioterapeutas, para descartar patología relevante y diseñar un plan adaptado.

¿Qué tipo de ejercicio es más recomendable para esta franja de edad?

Lo más recomendable son programas de ejercicio que combinen fuerza, control motor y actividad aeróbica. Este tipo de intervención ha demostrado ser eficaz para reducir el dolor y mejorar la función en jóvenes con dolor lumbar crónico.

Más que buscar un único ejercicio perfecto, lo importante es que el joven mantenga una práctica regular, progresiva y adaptada a su situación. El objetivo es mejorar la tolerancia al movimiento, recuperar confianza en la actividad física y evitar conductas de evitación que puedan cronificar el dolor.

 ¿Qué errores cometen más a menudo los jóvenes cuando intentan “corregir” su postura?

Uno de los errores más frecuentes es pensar que existe una postura perfecta y que el dolor se debe únicamente a sentarse “mal”. La evidencia actual no permite señalar una postura concreta como causa directa del dolor lumbar. El problema suele estar más relacionado con mantener la misma postura durante mucho tiempo, moverse poco y tener bajos niveles de actividad física. Por eso, más que intentar forzar una postura rígida, es preferible introducir variabilidad postural, levantarse con frecuencia, moverse a lo largo del día y fortalecer el cuerpo mediante ejercicio regular.