La nueva doctrina de Israel: del "chalé en la jungla" al centro de las hostilidades
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"No vivimos en Europa occidental ni en América del Norte sino en un entorno difícil. Realmente es un chalé en la jungla. A nuestro alrededor hay fuerzas hostiles". De esta forma el ex primer ministro israelí Ehud Barak quiso trazar en el pasado la situación de su país en el mapa regional para resaltar la necesidad existencial de "estar siempre en alerta" ante naciones y grupos armados comprometidos con su destrucción.
El ataque del 7 de octubre de 2023 hizo temblar los cimientos de Israel y la interpretación más defensiva de la idea del "chalé". La pequeña fortaleza enamorada del High Tech y entregada a una relativa calma -concluyeron muchos israelíes- ya no sólo debe fiarse de sus sensores, sus muros terrestres y su escudo antiaéreo, sino también atacar a sus enemigos más allá de sus fronteras con el objetivo de desmantelarlos y no limitarse a degradar sus capacidades y disuadirlos, así como desplegar soldados en zonas fronterizas Líbano (ante Hizbulá), Siria (ante el nuevo régimen islamista) y en la mitad de la Franja de Gaza (ante Hamas), causando temor, críticas y disuasión en la región.
¿Cuáles son hoy los principales puntos de la concepción de seguridad de Israel? "Franjas de seguridad ampliando las fronteras, o eso es al menos lo que quiere Netanyahu; la cuestión de tomar iniciativa y ofensiva; y, en tercer lugar, no permitir que una amenaza potencial crezca en tu frontera. Ahora lo importante no es la intención del rival, sino sus capacidades. Durante muchos años nos dijimos que, si no tienen intención de atacarnos, no es una tragedia si se arman", contesta el veterano analista militar del diario Haaretz, Amos Harel.
La nueva doctrina de facto nace del trauma en la sociedad y en el liderazgo político y militar por el fracaso sin precedentes del 7-O, que permitió la invasión de unos 5.600 efectivos de Hamas desde la Franja de Gaza, con un balance de 1.200 muertos y 251 secuestrados en el sur del país.
"Desde entonces, Israel actúa sin menos barreras y con menos dudas y más facilidad, tomando primero la estimación más pesimista y luego la medida más firme. Y de forma directa ante cualquier sombra de amenaza. Pero uno de los problemas por ejemplo es que entras en una emboscada como en Líbano hace dos meses", añade Harel en una entrevista con EL MUNDO.
Netanyahu había adoptado la imagen ofrecida por Barak, su admirado oficial en la unidad Sayeret Matcal y su ministro de Defensa antes de convertirse en su gran némesis. Entre otros motivos, se adecuaba a su apego al statu quo para evitar "aventuras arriesgadas" en la guerra y la paz. Para mantener la calma, Netanyahu toleró, por ejemplo, que Hamas se afianzara, teóricamente disuadido, aceptando desde 2018 la entrega de dinero catarí mensual a la Franja de Gaza con el objetivo de evitar una crisis en el enclave bajo su control que derive en ataques. O negándose a un acuerdo con los palestinos si ello implicaba lo que considera riesgos -también políticos- como un Estado palestino y retiradas en Cisjordania.
Cambio de estrategia
Tras decir que da por acabado ahora el concepto de "chalé en la jungla", vinculándolo a una idea meramente defensiva y "de esconderse", aboga por "salir y adelantarse al peligro". Netanyahu ha pasado de no quitar dos pequeñas tiendas de campaña colocadas en verano de 2023 por un crecido Hizbulá en territorio fronterizo con Líbano bajo control israelí, por miedo a una escalada a ordenar ataques letales contra su líder, Hasan Nasrala, en Beirut o el Ayatolá iraní Ali Jamenei en Teherán. "Operamos en un radio sin precedentes para alejar las amenazas existenciales de nosotros. Cambiamos el rostro de Oriente Próximo", proclama el dirigente apuntando otro efecto: "Nos cambiamos a nosotros mismos. Israel es más fuerte que nunca".
Harel aconseja esperar a las conclusiones sobre la situación estratégica de su país, señalando que los frentes siguen abiertos. Admite "logros militares y el debilitamiento de Irán, Hizbulá y Hamas", pero recuerda que "todo el entorno vio el golpe que sufrimos el 7-O y lo detectó como debilidad".
"Netanyahu toma riesgos que no se atrevió a asumir en el pasado, cuando a veces le acusaron incluso de cobarde como cuando por ejemplo hablaba mucho sobre el plan nuclear de Irán pero sin atacar o de Hamas en Gaza...", dice, y aclara: "Dado que no es una persona que dice la verdad con frecuencia, es difícil saber qué ocurre en su caso, si se trata de un cambio ideológico o la necesidad de supervivencia [política]".
Conflictos largos
El principio de que Israel no se puede permitir guerras largas ha sido desafiado. Ante varios frentes liderados por Irán, nadie esperaba una contienda de seis días como en 1967, pero tampoco más de 900 días. "Esta guerra es más compleja. Además, creo que Netanyahu no quiso cerrar frentes debido a su complicada situación interna, política y judicial", comenta Harel afirmando que por imposición de Trump aceptó los acuerdos del alto el fuego en Gaza a cambio de la vuelta de los secuestrados en enero y en octubre del 2025.
Más allá de las motivaciones del Gobierno y de la necesaria luz verde de un presidente estadounidense diferente a todo lo conocido, el nuevo enfoque de seguridad de prevención activa con el uso prioritario de la fuerza impulsada por el mandamiento "no hay que olvidar la lección del 7-O", adapta o quizá hereda viejos conceptos. La idea del Muro de Hierro de Zeev Jabotinsky y las tácticas de penetración de fuerzas rápidas y ligeras en territorio enemigo del oficial británico Orde Wingate hace un siglo; las pautas del fundador de Israel, David Ben Gurión, basadas en la capacidad de alerta (Inteligencia), disuasión y determinación y la alianza con una superpotencia; la Doctrina Begin de ataques preventivos contra "amenazas existenciales" (bombardeo del reactor nuclear en Irak en 1981 y en Siria en 2007); la necesidad de acuerdos en la región (Egipto en 1979, Jordania en 1994 y los Acuerdos de Abraham en 2020).
"Hay también otros principios en nuestra nueva concepción de seguridad. Ejércitos terroristas ya no acamparán en nuestras fronteras. No toleraremos la presencia de elementos yihadistas en sus proximidades. Zonas de amortiguación o zonas desmilitarizadas de varios kilómetros de ancho a lo largo de las fronteras del país son una necesidad imperiosa para reducir el riesgo de una invasión terrestre", asegura Netanyahu que desde el 7-0 suele lanzar advertencias como la de este miércoles tras la muerte del jefe de la unidad de élite de Hizbulá: "Ningún terrorista tiene inmunidad. Cualquiera que amenace al Estado de Israel pagará el precio". Como la intensidad y frecuencia de los golpes de su cazas de combate, la dura retórica de los líderes israelíes no se explica sin el 7-O.
El presidente Isaac Herzog dice a este diario que no tienen demandas territoriales en Líbano, Siria y Gaza. "Pedimos un acuerdo de seguridad con Siria y, tal y como establecen los acuerdos, el desarme de Hamas y Hizbulá para que nuestras localidades puedan vivir en calma y también para un futuro mejor para gazatíes y libaneses", indica Herzog, muy alejado ideológicamente del sector ultranacionalista religioso, minoritario pero representado en varios ministros, que pide la vuelta de colonias en Gaza.
Lo que Israel alega como "operaciones para alejar a los terroristas de nuestras fronteras y desmantelar infraestructuras armadas en edificios tras escaladas iniciadas por Hamas y Hizbulá" es denunciado por otros países y ONG como "bombardeos, desplazamientos, ocupación y destrucción de casas que suponen una violación del derecho internacional". Una crítica que se añade a la ola internacional de condenas por los devastadores efectos de la ofensiva israelí en la Franja de Gaza lanzada en respuesta al ataque terrorista que cambió la región.