América Latina gira a la derecha, pero analistas advierten un péndulo

América Latina gira a la derecha, pero analistas advierten un péndulo

La elección de Abelardo de la Espriella en Colombia amplió el giro a la derecha que atraviesa América Latina. En los últimos tres años, más de la mitad de los países de la región con elecciones cambiaron de signo (la mayoría hacia gobiernos conservadores o de derecha), mientras otros, como Brasil, Guatemala y Uruguay, recorrieron el camino inverso.

El triunfo colombiano parece inclinar nuevamente la balanza en América Latina, pero los especialistas piden cautela. Más que una conversión ideológica de los electores, observan un patrón de alternancia impulsado por el desencanto con quienes ejercen el poder.

La idea no es nueva. Desde hace meses circula en redes, vuelta broma, la percepción de que la región elige a la izquierda, se decepciona, vota a la derecha y repite el ciclo. Lo que para internet es un meme, para los analistas es un comportamiento identificable.

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La raíz económica

La explicación comienza por la economía. "A la izquierda se le dio su oportunidad a partir de un discurso de oposición de muchos años, y al final esas promesas no pudieron concretarse. Ahí está el castigo", explica a DIARIO 24 HORAS Lucas Martínez, jurista colombiano y profesor del Tecnológico de Monterrey. El desencanto, sostiene, es práctico, no doctrinario: la desigualdad o la educación exigen décadas y recursos, y cuando los resultados tardan, el votante cambia el reparto por la oferta de orden inmediato.

La "marea rosa" de comienzos de siglo coincidió con el auge de las materias primas, recuerda Anthony Pereira, de la Universidad de Tulane, citado por AFP: esos ingresos financiaron programas sociales y redujeron la pobreza, y cuando el ciclo perdió fuerza, el respaldo político se erosionó con él.

El miedo y el outsider en América Latina

A ello se suman el desgaste de los partidos y la desconfianza hacia las élites. El orden, además, es más rápido de mostrar que el desarrollo, por ejemplo, una cárcel se inaugura en un sexenio; una clase media tarda una generación.

Tres de cada cuatro latinoamericanos creen que la delincuencia aumentó el último año, según Latinobarómetro, y líderes como el salvadoreño Nayib Bukele han hecho de la seguridad una poderosa herramienta política.

A De la Espriella lo comparan con ese mandatario. Algunos comentaristas lo apodan el "Bukele de Temu". "Es el mismo efecto que tuvo Milei, que tuvo Bukele y que hizo Trump", señala Martínez.

Gobernar en gris

El desafío comienza después de la victoria. "No llega con legitimidad: le va a tocar construirla", advierte Martínez sobre De la Espriella, quien asumirá el 7 de agosto sin mayoría parlamentaria y frente a una sociedad polarizada. Los contrapesos de la Constitución de 1991 le impiden, además, replicar el modelo de Bukele sin negociar.

Como recuerda el politólogo Juan Álvarez, del Instituto Caro y Cuervo, citado por AFP, las campañas se hacen "en blanco y negro", mientras que gobernar exige moverse "en escala de grises".

La popularidad de José Antonio Kast cayó en sus primeros meses en Chile; Javier Milei sigue enfrentando protestas en Argentina, y Daniel Noboa vio repuntar los homicidios en Ecuador. "Cancelar los programas sociales y reducir el Estado no deja una alternativa para hacer sostenible la vida de los ciudadanos, y ese es el desgaste", sostiene Martínez.

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¿Giro o péndulo? Para el académico, ambas ideas conviven. El desplazamiento hacia la derecha es visible, pero no implica una mutación ideológica permanente. "Sí es un giro clarísimo y el péndulo osciló a ese lado. La pregunta es cuánto tiempo se va a quedar sostenido en la derecha; eso no lo sabemos", resume.

La ola es real, pero su dirección no está garantizada. Brasil y México siguen gobernados por la izquierda, y otros países ya muestran desgaste en sus nuevos liderazgos. La historia reciente sugiere que los votantes no premian una ideología, más bien castigan a quienes no cumplen. Y tarde o temprano, quienes hoy celebran enfrentarán la misma prueba que reprobaron sus antecesores.