Ana Milán se sincera sobre la relación que tuvo con su abuela materna y una psicóloga explica cómo impacta crecer sin este vínculo: "No necesariamente tiene que generar un problema directo"

Ana Milán se sincera sobre la relación que tuvo con su abuela materna y una psicóloga explica cómo impacta crecer sin este vínculo: "No necesariamente tiene que generar un problema directo"

La abuela materna es uno de los pilares esenciales en la vida de todo niño. Se trata de un vínculo que deja huella, pero ¿qué ocurre cuando la relación con ella no es tan idílica? La actriz Ana Milán ha hablado de su infancia y de su vínculo con esta figura en A solas con…., el podcast de Vicky Martín Berrocal: “Yo me llevaba a matar con mi abuela materna”, se sinceraba. “Era muy mala conmigo. Muy mala. Yo con ella y ella conmigo; las dos. Nos odiábamos”. Lo curioso es que precisamente a ella, así como también a su abuela paterna, le dedica el libro que acaba de publicar, Bailando lo quitao (Ed. Planeta): “A la que no quise hasta muy tarde y a la que apenas conocí”. Ana Milán aclara que a la que no quiso hasta muy tarde es a ella, a su abuela materna, María. En realidad, una muestra de lo potente que es este vínculo.

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¿Por qué es tan importante el vínculo con la abuela materna en la mayoría de los niños y las niñas? “Las abuelas, especialmente las maternas, suelen implicarse más en el cuidado cotidiano y en el apoyo emocional, lo que puede fortalecer el sentimiento de seguridad del niño”, nos responde María González, psicóloga de Instituto Centta, quien apunta a diversos estudios sobre redes de cuidado familiar que señalan que la presencia de abuelos implicados se asocia con mayores niveles de bienestar emocional, apoyo social y estabilidad en la infancia, especialmente cuando la relación es cercana y consistente.

Las relaciones entre abuelos y nietos no siempre son idílicas.

María González, psicóloga

Sin embargo, “las relaciones entre abuelos y nietos no siempre son idílicas” , tal y como subraya la psicóloga, quien hace hincapié en que carecer del vínculo con la abuela materna “no necesariamente tiene que generar un problema directo” y que lo que más influye en el bienestar del niño es la calidad del vínculo con sus cuidadores principales, que normalmente son los padres. Eso sí, “si la relación con la abuela está marcada por conflictos intensos, rechazo o críticas constantes, el niño puede experimentar confusión emocional o lealtades divididas, especialmente si percibe tensiones entre adultos que son importantes para él. En algunos casos, esto puede generar estrés, inseguridad o sentimientos de culpa si el menor siente que debe posicionarse entre familiares”.

La especialista de Instituto Centta hace hincapié en que, en muchas ocasiones, se trata de patrones familiares aprendidos o de diferencias generacionales en la forma de educar o expresar afecto.

Abuela sostiene la manita de su nieta© Getty Images/foap

Conductas disruptivas del niño con los abuelos

Ana Milán ha contado a Vicky Martín Berrocal cómo le robaba dinero todos los días a su abuela solo “por fastidiarla”, no porque necesitara o quisiera de verdad ese dinero. También ha contado que llegó a acusarla ante su padre de que era la culpable de una herida que se había hecho en la barbilla al tropezar y caer.

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“En la infancia y especialmente en la adolescencia, muchos comportamientos provocadores tienen que ver con la búsqueda de atención, poder o reconocimiento emocional”, comenta María González. “Cuando un niño siente que una relación es conflictiva o ambivalente, provocar al otro puede convertirse en una forma de interacción: incluso una reacción negativa puede percibirse como una manera de obtener atención”.

La psicóloga añade que también puede ser una forma de expresar enfado, frustración o rivalidad, especialmente si el menor percibe críticas, injusticias o falta de afecto en la relación. “Desde la psicología se entiende que muchas conductas desafiantes no son simplemente ‘mal comportamiento’, sino intentos (a veces poco adaptativos) de gestionar emociones o dinámicas familiares complejas”.

S i la relación con la abuela está marcada por conflictos intensos, rechazo o críticas constantes, el niño puede experimentar confusión emocional o lealtades divididas.

María González, psicóloga

¿Qué pueden hacer los padres cuando sus hijos no se llevan bien con los abuelos?

Cuando la abuela o el abuelo y los nietos no tienen una buena relación, puede ser difícil de gestionar para los padres. ¿Qué hacer para reconducir la situación y lograr que se fortalezca ese vínculo? Lo primero es establecer límites claros si hay comportamientos que puedan dañar al niño, según indica González, si bien, claro está, también es preciso “evitar hablar mal de la abuela delante del menor, para no generar conflictos de lealtad”.

Otras de las recomendaciones que la psicóloga da al respecto es supervisar la relación, especialmente si hay antecedentes de tensión, y fomentar interacciones positivas y estructuradas, como actividades compartidas con los padres. “El objetivo no suele ser romper el vínculo, sino proteger el bienestar emocional del niño y crear un marco relacional más saludable”.