Muere María Luisa Guardiola, la mujer que cambió la vida de los niños con cáncer y que deja un legado imborrable
María Luisa Guardiola ha fallecido en Sevilla a los 86 años de edad. La capital de Andalucía se despedía el pasado jueves de una mujer inolvidable, que deja detrás de sí una huella personal de dolor y una vida consagrada al acompañamiento de las familias en el trance más difícil de la vida, cuando tienen que despedirse de un hijo. Bien conocía ella en su propia piel ese dolor que se clava en el alma desde 1975, cuando tuvo que enterrar a su segunda hija, que se llamaba como ella, con apenas 9 años enferma de cáncer desde los 4. Desde entonces, su vida quedó marcada para siempre por la pérdida, pero tras atravesar el dolor encontró una misión, y aquello que pudo condenarla fue lo que la salvó. "Igual Dios me arrancó a mi niña de los brazos para que yo hiciera algo", contó en una entrevista desgarradora a El Diario de Sevilla.
Casada con Luis Manuel Halcón de la Lastra, conde de Peñaflor, María Luisa Guardiola fue madre de siete hijos. Blanca, María Luisa, Luis Manuel, Layla, Patricia, Tania y Ángela. Diez años después de morir la pequeña, en 1985 y junto a la doctora Ana María Álvarez Silván y un grupo de padres, impulsó la creación de Andex, organización pionera en Andalucía dedicada a mejorar la vida de los niños con cáncer y sus familias. Su objetivo fue siempre en dos direcciones: acompañar en el dolor y transformar lo sanitario. Su filosofía siempre fue que los niños enfermos vivieran su enfermedad sin renunciar a la infancia. "Que estén como en casa, con personal especializado, con una profesora que viene todos los días a darles clase", resumía.
La labor de Andex traspasó las fronteras de Andalucía y ha sido reconocida por su modelo de atención integral y su defensa de la humanización hospitalaria en multitud de ocasiones. Bajo su dirección, la asociación impulsó tanto la investigación en oncología pediátrica como el desarrollo de recursos asistenciales dentro del sistema público. Entre sus logros más destacados figura su implicación en la creación y consolidación del área de oncología infantil del Hospital Universitario Virgen del Rocío, donde promovió la puesta en marcha de la Unidad Oncohematológica Pediátrica en 2002 y, años después, de la Unidad de Día en 2013. Dos iniciativas que marcaron un antes y un después en la atención a menores con cáncer en Andalucía. Su compromiso con esta causa tenía además un origen profundamente personal: su hija fue el primer caso de oncología pediátrica atendido en este hospital. "Cuando empezó el tratamiento, yo estaba embarazada de la quinta niña. Yo no estoy aquí por mi niña, estoy por una responsabilidad", contaba María Luisa.
La pérdida temprana de varios hermanos y posteriormente la de su hija le hizo luchar más aún si cabe por aquellos que sufrían, empatizando con el dolor ajeno como en su día hiciera con el suyo propio. "La gente dice Guardiola y piensa en dinero, en toros y caballos, pero en mi casa se lloró muchísimo", confesaba María Luisa, que además era la suegra de Curra Domecq. A las 20 horas de hoy viernes se celebrará una misa en su memoria en La Caridad de Sevilla y el sábado a las 11 horas tendrá lugar otra de despedida en el mismo lugar, tras la cual se procederá a su incineración.
La hermandad de La Redención de Sevilla se despedía de ella así de ella. "Gracias por ser el ángel de tantos niños y niñas. Tu incansable lucha nos deja un legado de solidaridad que cuidaremos siempre. Descanse en paz, sabiendo que su luz seguirá iluminando el camino de tantos seres de luz", mientras que la Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de Écija deseaba "consuelo y fortaleza para sus familiares, amigos y para todos los que compartieron con ella su entrega, compromiso y dedicación".
Descanse en paz, María Luisa. Una mujer cuyo nombre quedará unido de forma inseparable a la creación y el impulso de Andex, con una biografía llena de dolor, amor y entrega a los demás.



