En primavera el jardín despierta tras el frío y requiere algunos cuidados clave para favorecer el crecimiento, la floración y mantener la salud del suelo y de las plantas. ¿Es el momento de comenzar a abonar? ¿Es esta estación la ideal si queremos plantar nuevos ejemplares? ¿Qué tipo de poda se realiza? Nos da todas las respuestas Andrea Gutiérrez Padín, paisajista fundadora del estudio La Habitación Verde (lahabitacionverde.es).
Descubre qué tareas básicas que conviene tener en cuenta durante esta estación para que el jardín pueda desarrollarse con fuerza durante la temporada de crecimiento y ofrecer su mejor aspecto durante los meses siguientes.
En invierno la mayoría de la vegetación está en fase de letargo y el mejor indicador de la salud de un jardín tras el invierno es la aparición de nuevos brotes en las plantas, llenos de tonos verdes frescos que transmiten esa sensación de renacimiento propio del despertar primaveral.
“Cuando un jardín está bien diseñado, goza de buena salud y las especies han sido correctamente seleccionadas, se produce una auténtica explosión de crecimiento. En esos casos, basta un vistazo para comprender que la intervención será mínima”, explica Andrea. Por el contrario, cuando al jardín le cuesta arrancar, algunas plantas han sufrido durante los meses fríos y el conjunto no termina de despegar, es señal de que quizá necesite una actuación más profunda para recuperar su equilibrio.
Cuidados básicos para tus plantas durante la estación florida
Conviene recordar que muchos trabajos importantes se realizan incluso antes de que llegue la primavera. Una poda de control del crecimiento en otoño, por ejemplo, es fundamental para que el jardín alcance la nueva estación con toda su energía. Cuando finalmente llega la primavera, podemos acompañar ese despertar natural con un abonado en profundidad que permita a las plantas desarrollar todo su potencial. También es un momento clave para vigilar la posible aparición de plagas, ya que los nuevos brotes, tan tiernos y llenos de vida, resultan especialmente atractivos para algunos insectos.
Limpiar y sanear el jardín, una tarea imprescindible
La paisajista con estudio en Madrid explica que tras los meses fríos conviene realizar labores de limpieza y saneamiento: eliminar ramas rotas, realizar pequeñas podas de formación y revisar el estado general de las plantas. Estas intervenciones ligeras ayudan a mantener una silueta equilibrada, especialmente en especies más leñosas o de crecimiento rápido, como muchas aromáticas, como la lavanda (Lavandula angustifolia) y el tomillo (Thymus). Las plantas vivaces, por su parte, también necesitan cuidados específicos y podas, pero, en este caso la época ideal para hacerlos es al final del verano.
Priorizar plantas vivaces bien adaptadas al clima, capaces de consolidarse en el jardín y mantenerse durante años resulta más sostenible y eficiente, ya que evita tener que sustituir cada temporada los ejemplares y favorece un jardín más estable y resiliente.
“En nuestro estudio, siempre apostamos por especies que, una vez establecidas en el jardín, vuelvan a florecer año tras año. Por eso, en general evitamos recurrir a plantas de temporada, ya que creemos que existen alternativas más interesantes y duraderas. Nos atraen especialmente especies como los agapantos (Agapanthus africanus), las gauras (Gaura lindheimeri o Oenothera lindheimeri) , las salvias (Salvia officinalis) o las anémonas (Anemone), capaces de aportar movimiento, color y naturalidad al jardín. También elegimos plantas que ofrecen interés ornamental a través de sus brotes, como las fotinias (Photinia), cuyas hojas jóvenes muestran intensos tonos rojizos, o las orejas de liebre (Stachys bizantina), que aportan un delicado gris aterciopelado al conjunto, y sin duda las gramíneas también son una apuesta segura ya que aportan ligereza y captan la luz del jardín con gran belleza”, detalla la cofundadora de La Habitación Verde.
El huerto, sin embargo, sí es un espacio que requiere renovación anual, aunque incluso aquí encontramos excepciones duraderas, como las alcachofas, una planta de porte arquitectónico y de un elegante color grisáceo.
¿Qué prácticas recomienda Andrea para vigilar y controlar las plagas cuando el clima se vuelve más cálido? Responde que la mejor herramienta frente a las plagas sigue siendo la observación. Revisar el jardín con regularidad, prestar atención a los cambios y conocer el comportamiento habitual de las plantas nos permite actuar con criterio.
Y añade que también es importante no alarmarse innecesariamente: la presencia de insectos forma parte de la vida natural del jardín y no siempre implica un problema. En realidad, la mejor prevención consiste en diseñar jardines equilibrados, con una selección de plantas variada y bien adaptada al clima y a la exposición solar del espacio exterior.
El escario o aireado del suelo para facilitar el desarrollo de raíces en primavera es una labor que puede realizarse, aunque no siempre es imprescindible. De hecho, la experta advierte: “Cuando el jardín ha sido bien diseñado desde el principio, con un sustrato de calidad y protegido por una generosa capa de acolchado natural, el suelo mantiene su propio equilibrio y ecosistema. En esas condiciones, intervenir en exceso puede resultar incluso contraproducente”.
No obstante, en praderas de césped, donde el terreno sufre compactación por el pisoteo, sí resulta recomendable realizar trabajos de aireado que ayuden a mejorar la oxigenación del suelo y favorezcan el desarrollo de las raíces.
La época idónea para la poda depende del ciclo de cada planta, aunque en jardinería se suele concentrar en finales del invierno, cuando el riesgo de heladas disminuye y antes de que el crecimiento sea demasiado intenso. En ese momento se realizan muchas de las podas principales, ya que la planta puede cicatrizar mejor y dirigir su energía hacia la brotación primaveral.
Aun así, la primavera también es momento de poda en el jardín en determinados casos, especialmente cuando conviene esperar a que pase el frío o a que la planta inicie su actividad para identificar mejor las ramas que deben retirarse. Ocurre, por ejemplo, con algunas hortensias (Hydrangea)o con los rosales (Rosa), que pueden recortarse a finales del invierno o comienzos de primavera para estimular nuevos brotes y mejorar la floración. Durante esta estación también son habituales podas más ligeras de mantenimiento, como despuntar trepadoras, recortar setos, eliminar chupones o retirar flores marchitas, intervenciones que acompañan el crecimiento activo y ayudan a mantener el jardín saludable.
Los árboles jóvenes plantados en primavera, durante sus primeros años de vida necesitan cierta ayuda para crecer fuertes y bien estructurados. “Uno de los cuidados más importantes es instalar sistemas de sujeción que mantengan el ejemplar estable hasta que haya desarrollado un sistema radicular suficiente. Las estacas, bien colocadas, permiten proteger el tronco frente al viento y favorecen que el árbol crezca recto y en las mejores condiciones de arraigo”, destaca Andrea.
Las plantas son seres vivos que sufren con el calor extremo y también con los cambios de temperatura bruscos (noches frías y días abrasadores). Cuando se prevén veranos especialmente calurosos, conviene pensar el jardín desde una perspectiva más estratégica. Nos detalla las principales Andrea, logrando un espacio exterior resiliente ante los retos que comporta el cambio climático:
Una de las soluciones más eficaces (y a menudo olvidadas) es: incorporar árboles que aporten sombra. Además de crear espacios más agradables para quienes disfrutan del jardín, ayudan a reducir la temperatura ambiental y permiten que otras plantas soporten mejor el calor.
Otra medida clave es aplicar una capa generosa de acolchado, de al menos siete u ocho centímetros, que ayuda a conservar la humedad del suelo y reduce la necesidad de riego.
En cuanto al riego, lo ideal es contar con una instalación bien diseñada que aporte el agua justo donde las plantas la necesitan. De este modo se evitan encharcamientos que, combinados con altas temperaturas, pueden favorecer la aparición de enfermedades y hongos.
“En La Habitación Verde solemos insistir en una idea sencilla: un buen diseño y una ejecución cuidada son siempre la mejor garantía para disfrutar plenamente del jardín en primavera, verano y el resto del año”, concluye la paisajista.