Apertura de Cuba no basta para Estados Unidos
Hijo de inmigrantes cubanos, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, encarna una visión histórica de Cuba que hoy incide directamente en la política de Washington. En medio de la crisis energética y social que atraviesa la isla, su postura es contundente, pues considera que la reciente apertura económica de La Habana no altera el fondo del conflicto. Apenas un día después de autorizar la inversión de su diáspora, Rubio sentenció que las medidas “no son suficientemente drásticas”.
“Tienen un sistema político y gubernamental que no pueden arreglar; la economía no funciona, así que tienen que cambiar de manera drástica. Lo que anunciaron el lunes no es lo suficientemente drástico. No va a arreglarlo”, dijo Rubio ante periodistas en el Despacho Oval de la Casa Blanca, donde acompañaba a Donald Trump durante la recepción del primer ministro irlandés, Michael Martin.
La medida anunciada por el gobierno cubano, que incluye participación en sectores como el bancario, busca aliviar una crisis estructural marcada por apagones, escasez de combustible y deterioro sanitario. Sin embargo,Rubio subrayó que el embargo está “vinculado a cambios políticos”, en alusión a las condiciones que, a juicio de Estados Unidos, deberían cumplirse en la isla.
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Mandatario de Cuba responde con mensaje de resistencia
En contraste, desde La Habana, Miguel Díaz-Canel —cuya salida del poder ha sido planteada por la administración estadounidense, según reportes de prensa— respondió con un mensaje de rechazo. El mandatario aseguró que Cuba tendrá una “resistencia inexpugnable” ante cualquier intento de injerencia externa y acusó a Washington de buscar asfixiar la economía para forzar cambios políticos.
La isla conserva un peso geopolítico y económico que trasciende su actual debilidad. Su cercanía a Estados Unidos —a unos 150 kilómetros de Florida—, su potencial turístico y una infraestructura parcialmente desarrollada la mantienen como un enclave estratégico en el Caribe, con una carga simbólica que remite a la prolongación de la Guerra Fría.
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Ese potencial no es reciente en la visión de Trump. De acuerdo con medios estadounidenses, empresas vinculadas al entonces empresario enviaron representantes a la isla en 1998 y destinaron al menos 68 mil dólares para explorar oportunidades de negocio. Hoy, en un escenario de crisis interna, esa misma combinación de ubicación y activos subutilizados reaparece como oportunidad.