Las casas correctas cumplen, las casas memorables emocionan, tienen presencia y dejan ver que detrás ha habido criterio. En un momento en el que muchas viviendas parecen cortadas por el mismo patrón, la interiorista Patricia Lizalde, al frente del estudio de arquitectura de interiores que lleva su nombre (www.patricializalde.com) reivindica una idea clara: una casa bien pensada no se construye a base de fórmulas repetidas, sino de decisiones con intención.
Para la interiorista Patricia Lizalde, una casa bien pensada no debería partir de materiales que imitan a otros. El porcelánico efecto madera o algunos laminados han normalizado la copia, pero la madera natural ofrece una profundidad, un tacto y una forma de envejecer que no se pueden reproducir. Elegir materiales auténticos aporta verdad, carácter y una base mucho más rica al interior. En la imagen, proyecto de su estudio con estilismo de Beatriz Aparicio.
Las cortinas, defiende Patricia Lizalde, no son un simple complemento decorativo, sino una parte esencial de la arquitectura interior. Enmarcan la luz, aportan altura, suavizan las líneas duras y ayudan a vestir de verdad una estancia. Por eso, una casa sin cortinas transmite muchas veces sensación de espacio sin rematar. Espacio diseñado por Galán Sobrini Arquitectos.
El espacio completamente abierto no siempre funciona
La interiorista cuestiona la idea de que abrirlo todo sea siempre la mejor solución. No siempre. El exceso de open concept elimina paredes útiles, resta intimidad y hace que el ruido lo invada todo. Separar ambientes no significa encerrar, sino organizar mejor la casa para que resulte más cómoda y habitable. Proyecto de Studiomac con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia.
Patricia Lizalde también rompe con el abuso de los neutros. Aunque son una base fácil, cuando todo es blanco, beige o arena la casa puede quedar plana y sin personalidad. El color, bien trabajado, aporta profundidad, contraste y un carácter mucho más definido al espacio.
Una vivienda no se ilumina de verdad con una retícula de puntos en el techo. Para Patricia Lizalde, la iluminación debe construirse en capas, combinando lámparas colgantes, apliques y puntos de apoyo. La luz no solo sirve para ver, también transforma la atmósfera y la manera en que se percibe una estancia. Diseño de Pia Capdevila con estilismo de Mar Gausachs.
Frente a la idea de que un suelo con dibujo recarga, Patricia Lizalde defiende que un patrón bien elegido puede hacer justo lo contrario. Un motivo coherente estructura visualmente el espacio, le da ritmo y refuerza su identidad. El problema no es el patrón, sino usarlo sin criterio. Proyecto de Estudio María Santos con suelo de Hisbalit.
Una casa formada solo por muebles nuevos puede resultar correcta, pero también algo plana. Por eso Patricia Lizalde reivindica la mezcla con piezas antiguas, artesanales o con pátina, capaces de aportar alma, profundidad y equilibrio frente a lo más contemporáneo. Son esos contrastes los que hacen que un interior se sienta más personal. Propuesta decorativa con color de CIN Valentine.
No todo se resuelve con la paleta cromática. Para Patricia Lizalde, los textiles en capas, las tramas visibles y los materiales con relieve cambian por completo cómo se siente una estancia. Cuando todo es liso y uniforme, el resultado suele ser más frío y menos interesante. Proyecto de Estudio Ana Maldonado.
La interiorista plantea que el papel pintado funciona mejor cuando envuelve una estancia completa y no solo como recurso puntual. Usado así, deja de ser un gesto decorativo aislado y se convierte en una decisión con peso espacial. Empapelar una sola pared, en cambio, puede dar sensación de solución a medias. Este espacio está diseñado por Patricia Lizalde con estilismo de Beatriz Aparicio.
Para Patricia Lizalde, el arte es lo que termina de dar identidad real. Puede incorporarse más tarde, pero su presencia marca la diferencia entre un espacio simplemente bien compuesto y otro con relato propio. Sin arte, la casa funciona; con arte, además, emociona. Proyecto de Patrizcia Lizalde con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia.