El hábito de Vicky Martín Berrocal que transforma tu cuerpo y energía a partir de los 50: "Desde que metí proteína en cada comida, lo noto en todo"

El hábito de Vicky Martín Berrocal que transforma tu cuerpo y energía a partir de los 50: "Desde que metí proteína en cada comida, lo noto en todo"

A Vicky Martín Berrocal le preguntan muchas veces por su cambio físico. Pero quizá la transformación más importante que ha verbalizado en los últimos tiempos no tiene tanto que ver con la estética como con algo mucho más silencioso: la energía. La capacidad de levantarse mejor, dormir mejor, sentirse fuerte y tener menos ansiedad con la comida.

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"Desde que empecé a introducir la proteína en cada comida, lo noto en todo", reconocía en redes sociales la diseñadora. Algo que cada vez escuchamos más entre mujeres de más de 45 y 50 años: dejar de comer "menos" para empezar a comer mejor.

Vicky Martín Berrocal durante una grabación en un espacio de estética minimalista y tonos neutros© @vickymartinberrocal
"El músculo es vida", repite Vicky Martín Berrocal al hablar de fuerza, salud y bienestar después de los 50

La proteína y Vicky Martín Berrocal: el cambio que se nota

Durante mucho tiempo, la proteína quedó atrapada en un imaginario muy masculino. Gimnasios. Batidos imposibles. Culturismo... Pero la conversación nutricional ha cambiado radicalmente y hoy los expertos insisten en algo muy distinto: la proteína es clave también para la salud femenina, especialmente a partir de cierta edad.

La dietista y nutricionista clínica Estefanía Ramo, de ViaCare, Centro Médico de Viamed, explica que cuando una persona empieza a incluir proteína de calidad a lo largo del día suele notar más energía, más fuerza y una sensación de estabilidad que muchas veces llevaban años sin sentir. Y no habla de batidos imposibles ni de dietas extremas. Habla de proteína de verdad, la que aporta todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede fabricar por sí solo.

Primer plano de Vicky Martín Berrocal junto a un plato de comida rica en proteína© @vickymartinberrocal
Introducir proteína de calidad en las comidas ayuda a mejorar la saciedad y mantener la masa muscular

"Las proteínas participan en la reparación de tejidos y en el mantenimiento de la masa muscular", recuerda la especialista. Pero su papel va bastante más allá del gimnasio. También intervienen en la producción de hormonas y enzimas clave para el metabolismo, ayudan al sistema inmunitario y participan en el transporte de oxígeno y nutrientes a través de la hemoglobina. Traducido a la vida real: el cuerpo funciona mejor, responde mejor y llega menos agotado al final del día.

Ramo insiste además en algo que muchas mujeres empiezan a notar especialmente a partir de los 50: "sus funciones metabólicas y gestión de la ansiedad son mejores". Ahí entra en juego el papel de determinados aminoácidos, como el triptófano, y también el efecto saciante de la proteína. Porque a veces el problema no era falta de fuerza de voluntad, sino pasar demasiadas horas comiendo mal y llegando a todo exhaustas.

Además, la especialista recuerda que la proteína tiene un efecto saciante más duradero, algo que puede ayudar a reducir el picoteo constante y la sensación de hambre continua durante el día. Quizá por eso cada vez más mujeres hablan de algo que va mucho más allá del hambre: la sensación de estabilidad. Comer y no pensar constantemente en volver a picar algo una hora después.

Media Image© GTRES

Por qué la proteína de calidad importa más a partir de los 50

Vicky Martín Berrocal dijo que "el músculo es vida". Y tiene razón. A partir de los 50 años, el cuerpo cambia. En mujeres, la menopausia provoca una caída importante de estrógenos y eso tiene consecuencias directas sobre huesos, fuerza y masa muscular. Estefanía Ramo lo explica: "La mujer será más propensa a tener sarcopenia", es decir, una disminución progresiva de masa y fuerza muscular. Por eso insiste en que "la ingesta controlada de proteína de calidad" puede ser especialmente importante en esta etapa, siempre supervisada por un profesional.

La clave aquí no es comer más sin sentido. Es priorizar mejor. Elegir alimentos que aporten aminoácidos esenciales y repartir esa proteína durante el día en lugar de concentrarla solo en una comida. Ese es precisamente el hábito que muchas mujeres están empezando a incorporar sin necesidad de vivir pendientes de una dieta estricta.

Vicky Martín Berrocal con look relajado y café helado durante una pausa de su rutina diaria saludable© @vickymartinberrocal
Vicky Martín Berrocal ha convertido los hábitos sostenibles y la alimentación consciente en parte de su bienestar diario

El verdadero cambio no es hacer dieta: es crear hábitos sostenibles

Vicky Martín Berrocal insiste en que ella ya no está a régimen. Y probablemente ahí esté la diferencia entre un cambio temporal y uno que realmente permanece. Porque las dietas rápidas suelen agotarse igual de rápido. Lo difícil no es seguir un menú durante dos semanas. Lo complicado es construir una rutina que encaje en la vida real.

"La idea es realizar una reeducación alimentaria progresiva adaptada al paciente y que se pueda llevar sin problema en el tiempo", explica Estefanía Ramo. La especialista insiste en la importancia de personalizar horarios, preferencias y hábitos cotidianos para que la alimentación saludable no se convierta en una fuente más de estrés. La clave es dejar atrás la obsesión estética para empezar a hablar de energía, descanso, fuerza y autonomía.

Muchas mujeres alrededor de los 50 están cambiando la conversación. Ya no se trata tanto de adelgazar como de sentirse capaces, dormir mejor, tener fuerza para entrenar y llegar con energía al final del día. Y ahí, de nuevo, la proteína aparece como una pieza importante del puzzle. La idea, insiste Estefanía Ramo, no es convertir la alimentación en una dieta rígida ni pensar que la proteína solo importa cuando se entrena mucho.

Vicky Martín Berrocal en el set de su podcast, 'A solas con'© asolascon
Vicky Martín Berrocal en el set de su podcast, 'A solas con'

Uno de los mayores errores de muchas rutinas alimentarias femeninas ha sido normalizar comidas insuficientes durante años. Desayunos mínimos. Almuerzos rápidos. Cenas improvisadas. Mucho café y poca estructura nutricional. Después llega el cansancio. El picoteo constante y la sensación de hambre emocional.

No se trata de convertir cada plato en una dieta hiperproteica extrema. Se trata de entender que incluir huevos, pescado, yogur griego, legumbres, tofu o carnes magras de forma equilibrada ayuda a sostener mejor la energía y evita muchos de esos picos de hambre que terminan generando ansiedad.