Barcelona y el margen estratégico
La visita de Claudia Sheinbaum Pardo a Barcelona el próximo 18 de abril merece leerse como algo más que una gira política. No se trata sólo de reunirse con Pedro Sánchez, Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo Petro. Se trata de ampliar el margen estratégico de México en un momento en que EU vuelve a concentrar presión sobre migración ilegal, seguridad y comercio. Barcelona no sustituye a Washington, pero sí puede ayudar a que México no quede atrapado únicamente en la lógica bilateral.
Una señal hacia España. El viaje también tiene valor específico, reconstruir la relación con España después de años de enfriamiento innecesario. Reabrir interlocución con Madrid no resuelve por sí mismo los intereses duros de México, pero corrige una anomalía. España sigue siendo actor relevante en la Unión Europea, en Iberoamérica y en inversión. Normalizar esa relación fortalece la proyección exterior de México y le devuelve opciones.
Capital político desigual. La foto de Barcelona también importa por el peso relativo de sus protagonistas. De los cuatro mandatarios, quien llega con mejor opinión pública nacional y mejor imagen pública es Claudia Sheinbaum Pardo. La encuesta de QM Estudios de Opinión en alianza con El Heraldo de México, levantada del 13 al 18 de marzo, registró 70% de aprobación a su gestión. Ese dato coloca a la Presidenta mexicana en una posición más sólida que la de sus interlocutores.
Eso cambia la lectura política del encuentro. En términos de imagen, Lula, Petro y Sánchez se benefician más de la presencia de Sheinbaum que al revés. La Presidenta mexicana aporta hoy un activo escaso en la política iberoamericana, legitimidad interna alta y autoridad pública estable. En Brasil, Lula entra al ciclo presidencial de 2026 con desgaste, la medición Genial/Quaest de marzo lo ubicó con 44 por ciento de aprobación y 51 de desaprobación. En Colombia, el calendario presidencial ya endurece la competencia y la encuesta AtlasIntel de abril muestra a Iván Cepeda al frente de la primera vuelta con 38.7 por ciento, seguido por Abelardo de la Espriella con 27.9 y Paloma Valencia con 23.5. En España, aunque no hay elección presidencial sino clima preelectoral, el barómetro de abril de 40dB para El País y la SER colocó al PP en 31.1% y al PSOE en 28.6, con ventaja opositora de 2.5 puntos.
Autonomía sin estridencias. El punto de fondo es otro. Claudia Sheinbaum Pardo parece buscar una política exterior con mayor iniciativa propia, sin romper con EU ni sobreactuar frente a él. Ese equilibrio será difícil. La revisión del T-MEC ya asoma en el horizonte y Washington seguirá midiendo a México con criterios de seguridad, frontera y alineamiento económico.
Límites del simbolismo. México ganará poco si Barcelona se convierte solo en escenario de afinidades ideológicas. Ganará más si esa presencia se traduce en mejor interlocución con España, mayor coordinación con Brasil y Colombia, y una imagen de país capaz de hablar con distintos polos sin perder prudencia estratégica.
AGENDA ESTRATÉGICA: La victoria del líder opositor Péter Magyar en Hungría cierra el capítulo conservador, anti Europa y pro Rusia de Viktor Orban.
GERARDO RODRÍGUEZ SÁNCHEZ LARA
COLABORADOR
EEZ