Claudia Lázaro, psicóloga: "La maternidad no empieza desde la perfección ni desde la emoción ideal, sino desde lo humano"

Claudia Lázaro, psicóloga: "La maternidad no empieza desde la perfección ni desde la emoción ideal, sino desde lo humano"

El embarazo suele relacionarse con una etapa llena de ilusión y felicidad. La espera de un bebé suele colmar de alegría a la futura mamá. Pero no siempre sucede y detrás de esa imagen idealizada hay mujeres que viven esta etapa desde una realidad mucho más compleja, donde entran en juego emociones como el miedo, la desconexión emocional o la incertidumbre. “Debería estar feliz”, se repiten. Pero la ilusión no siempre surge, aunque no siempre se atrevan a reconocerlo. Con la ayuda de Claudia Lázaro Cerezo, Directora y Cofundafora de Crea Sentido Psicología  @creasentido (www.creasentidopsicologia.com), vamos a intentar comprender esta ambigüedad emocional y cuándo puede ser recomendable buscar apoyo.

Claudia Lázaro Cerezo, psicóloga© Claudia Lázaro Cerezo
Claudia Lázaro Cerezo, psicóloga

El embarazo suele ir unido a una etapa llena de ilusión, podríamos decir que incluso idealizada. Pero ¿se pueden dar casos en los que una mujer embarazada no sienta la ilusión que socialmente se espera?

Sí, es más es bastante más común de lo que imaginamos. Venimos de generaciones donde ni siquiera las mujeres se planteaban si estaban felices o no por tener un hijo, “con que estuviera sano” ya era un gran motivo para estar felices, además, no se hablaba de emociones y era lo que socialmente se esperaba de la mujer, ser madre. Y hoy podemos saber que no todas las mujeres viven el embarazo desde la ilusión, ya que el embarazo es una etapa que genera una gran transformación física, emocional y vital, en la que cada mujer la transita en base a su historia, su contexto y su momento vital, lo que todo esto influye directamente en su estado emocional. Por lo que no solo importa lo que ocurre dentro de la mujer, sino también lo que la rodea: su relación de pareja, su red de apoyo, su situación laboral, sus experiencias previas… Todo eso influye en cómo se vive el embarazo.

¿Por qué existe tanta presión alrededor del hecho de “vivir el embarazo con felicidad”?

Como mencionaba antes, venimos de generaciones donde existe una narrativa (a veces silenciosa e invisible) en la que se asocia la maternidad con un estado de plenitud, alegría y felicidad constante, y además no se pone en duda. Hasta que empezamos a conectar con nosotras, con nuestras emociones, ya que si no lo vivo como un momento de felicidad plena, me empiezo a sentir culpable, o como que no estoy a la altura del resto de mujeres.

Todas las emociones que se viven en el embarazo son válidas y normales, ya que es un momento de la vida donde está muy presente la "ambigüedad emocional"

Claudia Lázaro, psicóloga

¿Qué emociones son normales durante el embarazo, incluso si no son positivas?

Todas las emociones que se viven en el embarazo son válidas y normales, ya que es un momento de la vida donde está muy presente la "ambigüedad emocional". Tan pronto puedes sentir un miedo terrible y de un momento a otro, estar feliz y plena con tu embarazo.

Además de la ilusión, pueden aparecer miedo, incertidumbre, ambivalencia, tristeza, irritabilidad, sensación de pérdida de control o incluso rechazo hacia los cambios que se están viviendo.

Por otra parte es importante entender el embarazo como un proceso de adaptación debido a esa transformación de la que antes hablaba, y como todo proceso de cambio, implica ir atravesando diferentes duelos: por la vida que teníamos antes, nuestro cuerpo, nuestra identidad, nuestras amistades, y todo esto da paso a diferentes emociones que deben ser escuchadas y acompañadas.

¿Qué factores psicológicos pueden influir en que una mujer no experimente ilusión durante el embarazo?

Podría decirse que influyen varios factores, el primero de ellos podría ser nuestra propia historia, el cómo hemos ido creciendo y viendo diferentes modelos de cuidado, experiencias familiares de embarazo, etc. Por otra parte, también influye el momento vital en el que llega el embarazo, el tiempo de búsqueda, cómo estáis ahora mismo en la relación de pareja, si tienes o no apoyo fuera de la relación, además también es importante la situación económica y laboral.

Como vemos, no solo podemos contemplar el embarazo en sí, sino todo lo que hay alrededor, ya que emocionalmente va a influir de manera directa en la mujer.

¿Cómo influyen en esta realidad antecedentes como ansiedad, depresión o experiencias previas difíciles?

Si en alguno momento de la vida, hemos padecido ansiedad, depresión o experiencias vitales difíciles pueden hacer que el embarazo se viva con mayor vulnerabilidad emocional. No porque la mujer “no pueda” disfrutarlo, sino porque este momento moviliza mucho a nivel interno y a nivel cerebral.

El embarazo puede reactivar miedos, inseguridades o heridas previas, y eso puede dificultar conectar con la ilusión o la calma. En estos casos, más que juzgar las emociones que sentimos, es importante acompañar y ofrecer apoyo.

¿Puede la falta de ilusión estar relacionada con expectativas irreales sobre la maternidad?

Sí, totalmente, ya que cuando la idea de la maternidad está muy idealizada, cualquier vivencia o emoción que se aleje de ese ideal, puede llegar a generar desconexión o frustración.

Mujer embarazada preocupada© Getty Images

¿Pueden influir los mensajes sociales y familiares sobre “la maternidad perfecta”?

Por supuesto, estamos totalmente influenciados por los mensajes que nos envía el mundo, además los relacionados con “la madre perfecta”, “el instinto materno o “el momento más feliz de tu vida”, aquí tienen mucho peso emocional. ¿Qué pasa si no siento nada de esto? después de haber estado escuchando estos mensajes rotundos toda una vida.

¿Es preocupante no sentir conexión inmediata con el bebé?

Rotundamente no, ya que como venimos diciendo es un cambio, un proceso de adaptación y no estamos preparados para adaptarnos de un momento a otro. El embarazo y la llegada del bebé se define como la construcción de un vínculo, y como todo vínculo, necesita de tiempo, seguridad y confianza, y todo esto no se consigue si no respetamos los ritmos personales que podemos ofrecer de nuestra presencia. Vincularse es un proceso, no es un momento y ya.

Poder reconocer lo que una siente, incluso cuando no es lo esperado, ya es una forma de cuidado hacia sí misma y hacia su bebé

Claudia Lázaro, psicóloga

¿Qué señales indican que la falta de ilusión podría requerir apoyo profesional?

Sería recomendable buscar apoyo cuando esta falta de ilusión viene acompañada de un malestar intenso o sostenido en el tiempo: tristeza persistente, ansiedad elevada, sensación de desconexión muy marcada o dificultad para el día a día.

También cuando la mujer se siente muy sola, desbordada o sin recursos para gestionar lo que le está pasando.

Es un momento donde la mujer necesita sentir que sostiene mientras la sostienen, sentir que tiene recursos a su alrededor es vital para que pueda vivir este proceso desde la seguridad y la calma (siempre que sea posible)

¿Qué puede hacer una mujer que se siente así para gestionar estas emociones?

Lo primero es poder validar lo que siente, sin juzgarse. Entender que no está sola ni es la única a la que le ocurre.

Puede ser útil hablarlo con personas de confianza, reducir la exposición a mensajes idealizados y, si lo necesita, buscar acompañamiento profesional especializado en salud mental perinatal.

También es importante conectar con su propio ritmo, sin exigirse sentir de una determinada manera.

¿Qué mensaje le darías a una mujer que se siente culpable por no estar disfrutando su embarazo?

Le diría que lo que está sintiendo es válido y tiene un sentido dentro de su historia y su momento vital. No hay una única forma “correcta” de vivir el embarazo.

La maternidad no empieza desde la perfección ni desde la emoción ideal, sino desde lo humano. Y poder reconocer lo que una siente, incluso cuando no es lo esperado, ya es una forma de cuidado hacia sí misma y hacia su bebé.