Colombia: De la Espriella y Cepeda miden fuerzas de cara al balotaje
Los dos candidatos presidenciales de Colombia cerraron este domingo (14.06.2026) sus campañas para la segunda vuelta de las elecciones, el próximo 21 de junio, con actos multitudinarios en los que el ultraderechista Abelardo De la Espriella apuntó a ganar "la batalla espiritual", mientras que el izquierdista Iván Cepeda aseguró que gobernará "por una causa justa".
Los aspirantes cerraron la fase pública de sus campañas, porque en la semana final solo pueden realizar actos privados, en una jornada en la que también fue publicada la última encuesta, según la cual De la Espriella, que fue el más votado en la primera vuelta, supera por casi cuatro puntos porcentuales a Cepeda en la intención de voto para la segunda ronda.
De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, tiene el 48,6 % de la intención de voto y Cepeda, del Pacto Histórico, partido del presidente colombiano, Gustavo Petro, llega al 44,7 %, indica el sondeo de hoy del Centro Nacional de Consultoría que publica la revista Cambio.
Otros dos sondeos, de Guarumo y Ecoanalítica para el diario El Tiempo, y de AtlasIntel para la revista Semana, dieron ayer al candidato de ultraderecha una ventaja de 7,6 y 7,8 puntos porcentuales, respectivamente, frente a Cepeda.
Amenazas contra votantes
Con camisetas y banderas de Colombia y carteles con el logotipo de 'El Tigre', como es conocido por sus seguidores, miles de personas acompañaron a De la Espriella en el cierre de su campaña en Buga, en el departamento de Valle del Cauca (suroeste), donde cantaron sin cesar sus pegadizos jingles.
El abogado ultraderechista decidió cerrar la campaña en Buga porque allí está la Basílica Menor del Señor de los Milagros y se encomendó al "negrito", como se conoce a esa figura religiosa, para ganar las elecciones el próximo domingo.
En un encendido discurso, como los que suele dar, De la Espriella denunció que grupos armados ilegales están amenazando a sus votantes en los departamentos de Cauca y Nariño, en la región del Pacífico.
"Lo que está ocurriendo en Nariño y Cauca constituye una grave amenaza contra la democracia y la libertad electoral. En más de 46 de los 64 municipios de Nariño y en más de 36 municipios de los 42 del Cauca existe una fuerte presión armada de grupos ilegales sobre la población", señaló.
El candidato detalló que las amenazas coinciden con los lugares donde hubo "resultados electorales atípicos", en los que "el heredero del desgobierno y las FARC", como se refiere a Cepeda, "conserva cerca del 70 % de la población, incluso alcanza registros cercanos al 95 %" en la votación de la primera vuelta, celebrada el 31 de mayo pasado.
De la Espriella habló de esta campaña como una "lucha" que "era mucho más grande que un candidato y una elección, mucho más grande que un partido político".
"Comprendí que esta no solamente es una campaña política, es una batalla moral, es una guerra espiritual, es una batalla por el alma misma de la patria y con la ayuda del 'negrito' y del fervor de ustedes la vamos a ganar y la celebraremos el próximo 21 de junio", expresó.
"El mejor programa"
Cepeda, por su parte, cerró la campaña en Soledad, municipio del área metropolitana de Barranquilla, que tradicionalmente vota por la izquierda y es un bastión del Pacto Histórico, partido al que pertenece, al igual que el presidente colombiano, Gustavo Petro, a quien aspira a suceder en el Gobierno.
Allí, ante una multitud que coreó su nombre durante toda la tarde, se mostró confiado de que ganará las elecciones porque tiene "el mejor programa y la causa justa".
"Por primera vez en la historia republicana pusimos en el centro las transformaciones sociales: sacamos a millones de la pobreza, avanzamos en la reforma agraria, dignificamos las pensiones y ampliamos la cobertura educativa y en salud", expresó Cepeda.
El candidato defendió además el legado de Petro: "Este es el gobierno de la vida, de la paz y de la equidad. No hemos terminado, pero hemos comenzado el cambio profundo que Colombia necesitaba. Por eso continuaremos esta obra histórica con el segundo gobierno progresista".
mg (efe, El Tiempo)