Cómo es vivir en una familia numerosa con 11 hijos, como la de Irene Alonso: "La multitarea la inventamos las madres"

Cómo es vivir en una familia numerosa con 11 hijos, como la de Irene Alonso: "La multitarea la inventamos las madres"

Pensar en familia es pensar en Irene Alonso, más conocida en redes sociales como @soyunamadrenormal. Cuando le proponemos hablar del Día Internacional de las Familias, que se celebra cada 15 de mayo, sonríe y responde sin dudar: “De eso sé un rato”. Y no le falta razón.

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Junto a su marido, Israel, está al frente de una familia numerosa poco común: 13 personas bajo el mismo techo. Son los Madrigal. A sus 11 hijos (a los que suma una en el cielo), que van desde Miriam, la mayor con 23 años, hasta la pequeña Rebeca, un torbellino de 3, se suma una rutina tan intensa como llena de vida.

Acostumbrada a despertar curiosidad allá donde va, Irene comparte en redes sociales el día a día de su hogar con miles de seguidores. Pero más allá de la logística imposible, los horarios y el ruido constante, hay una idea que defiende con convicción: el valor de la familia. Y nadie mejor que ella para contarlo.

Irene Alonso y su marido Israel Madrigal, padres de una familia numerosa© soyunamadrenormal
Irene y su marido, Israel Madrigal

La primera pregunta no puede ser otra, ¿cómo definirías tú la palabra familia?

Creo que la familia es todo. Es escuela de vida, de amor y de valores. Todo lo que somos nace de la familia. Es el origen y destino de todo nuestro ser.

¿Siempre tuviste claro que querías tener una gran familia desde el comienzo?

La verdad que no. Es verdad que mi marido y yo venimos los dos de familias numerosas. En el caso de Israel son nueve hermanos, nosotros somos seis, venimos de familias grandes. Pero esto nunca había estado en mis planes. Pero hubo un acontecimiento un poco complicado que nos tocó vivir: nuestra cuarta hija murió recién nacida y yo ese día recuerdo un momento perfectamente, la estábamos enterrando. Pensaba en ese momento que las personas nos creemos que somos los dueños de la vida y que los hijos son nuestros. Y al final descubres la fragilidad de la vida, el tesoro que supone y también el misterio. Entonces ese día algo hizo click en mi corazón y tomamos la decisión de acoger con toda la generosidad que pudiéramos todos los hijos. Nosotros tenemos fe. Pensamos que acoger vida era lo más bonito que se podía hacer y era a lo que nos íbamos a dedicar.

Tanto vivir en la familia como la maternidad cambian totalmente la dirección de tu mirada

Irene Alonso, madre de familia numerosa

Cuando nace un niño, todo cambia en la familia. No nos podemos imaginar cuando nacen tantos. ¿Qué dirías que ha cambiado en ti desde que eres madre de varios hijos? 

Yo soy una persona terriblemente egoísta, como todas, porque humanamente lo somos, somos egocéntricas, creo que es algo que va en nuestro ADN. Por eso, tanto vivir en familia como la maternidad cambian totalmente la dirección de tu mirada. Ser madre significa mirar hacia fuera y tener, como yo tengo ahora mismo, 11 corazones míos latiendo fuera de mí. Porque en cada hijo hay un pedacito de mí. La maternidad lo cambia todo. Igual que la familia lo es todo, la maternidad lo cambia todo. Cambian tus prioridades y tu perspectiva de la vida. Cambia muchas veces el exigir por el agradecer, el querer tener por el querer dar, cambia el pedir por el regalar. ¡Es que lo cambia todo! Y, además, lo hace de una forma muy natural. No tienes que hacer nada especial. Estamos tan bien diseñados que en el momento en que sabes que estás embarazada, hay algo dentro de ti que hace que te olvides de ti para dar la vida a este hijo. 

Desde fuera, sin duda, lo que más curiosidad puede generar es la logística. ¿Cómo os organizáis? ¿Cómo es un día a día normal en tu casa, sin filtros?

Tengo la inmensa suerte de que mi marido se dedica a la logística, es su trabajo de toda la vida. En esto él es un fenómeno. Yo no sé qué haría sin Israel, la verdad. Pero en cuanto a logística estamos súper bien cubiertos. Él lleva la intendencia, las compras, organiza los turnos, porque tenemos un cuadrante, en el que se apunta a quién le toca, qué, cuándo, cómo.

Pero es verdad que por muy organizado que esté, como somos 13 personas viviendo bajo el mismo techo, tampoco somos máquinas. Además, no tengo ninguna ayuda externa, así que los de la casa somos una pequeña empresa, y la gestionamos nosotros. Y es verdad que aunque sobre el papel está todo muy claro, luego en el día a día surgen imprevistos. Uno puede tener un mal día, otro está enfadado, otro frustrado, triste o no le apetece la tarea que le toca. Entonces en el día a día la verdad es que más que gestionar el trabajo, que al final se lleva adelante, para mí lo complicado es gestionar la situación vital de cada uno de mis hijos. Los tengo, además, en un rango de edad muy grande, porque mi hija mayor tiene 23 años y la pequeña tiene tres, hay una diferencia de 20 años de edades diferentes. Por eso, puedes tener que gestionar desde desamores a rodillas peladas porque se han caído en el parque.

Al final el trabajo logístico al final sale con muchísimo esfuerzo. Es verdad que llevar adelante una familia así supone muchísimo sacrificio, muchísimo esfuerzo, muchísimas renuncias, muchísimo trabajo. Pero merece la pena. Podría parecer que mi casa funciona como un reloj, pero no es así. Sí funciona como un reloj, pero como un reloj un poquito como el de Alicia en el País de las Maravillas, no como un reloj suizo. Esto es un reloj, porque al final todas las horas llegan, pero a veces el segundero va a todo trapo y a veces pasan 30 minutos entre cada segundo. Pero subsistimos.

Irene Alonso, madre de familia numerosa© soyunamadrenormal
Irene trabaja en casa y comparte su día a día con sus miles de seguidoras

¿Cómo gestionáis la parte económica, sin duda complicada en una familia tan numerosa? 

Es cada vez más complicado. Llevamos gestionando esta familia 25 años y hemos sido testigos de cómo van cambiando las cosas, y la economía no nos lo pone nada fácil a las familias numerosas. Es curioso porque hay un prejuicio que hace que la gente piense que las familias numerosas tenemos un montón de ayudas y que por eso tenemos muchos hijos, y no hay nada más lejos de la realidad.

Es un chorreo de gastos espectacular. Pero también te diría que en nuestro caso no ha sido decisivo el dinero. Yo te hablo desde el punto de vista de la fe, que es como nosotros vivimos. Hemos descubierto que Dios cuida de nuestra familia y que hemos tenido tiempos muy complicados, incluso de estar sin trabajo y aquí no ha faltado nada nunca. Confío firmemente en esto de cada niño viene con un pan debajo del brazo y que hay una providencia que sostiene. Eso lo tengo clarísimo.

 ¿Cómo influye en este sentido la red de apoyo, tanto de familia como de amigos? 

Es verdad que de nuestras familias tiramos poco. Me parece que los abuelos tienen que hacer su papel de abuelos. Entiendo que para mucha gente no haya más remedio, pero me da mucha pena ver estos abuelos agotados tirando de mochilas todos los días. Me da una pena terrible porque creo que eso ya lo vivieron y que ahora les tocaría disfrutar. Están para otra cosa.

Nosotros de las familias hemos tirado muy poco. Es verdad que mi padre, que falleció hace poco, siempre vivía para darse totalmente, y aunque no se lo pidieras, aquí estaba para ayudar en lo que hiciera falta. Pero yo no he sido de pedir ayuda a las familias nunca. Lo primero porque mis padres y mis suegros, ambos son padres de familias numerosas y creo que bastante han tenido. Tienen muchísimos nietos, algo así como 38 y 45 o algo así. Una barbaridad.

Sí es cierto que tenemos muy buenos amigos con los que hacemos este trabajo, que es de doble dirección. Nos apoyamos y ayudamos los unos a los otros, cuando tú necesitas, cuando yo necesito. Y eso es una maravilla, porque se habla mucho de la familia y la familia también son los amigos. Yo siempre digo que la familia no acaba en mi casa. Esa familia que se elige, la de los amigos, es maravillosa y es maravilloso sentir que los tienes ahí y también saber que ellos saben que tú estás aquí para cuando ellos necesiten. Nosotros personalmente hay muchos amigos a los que vemos mucho más que a nuestra familia, y yo realmente los considero hermanos también.

Puede ser que hoy compre 14 yogures y mañana no queden, pero mañana compre 14 yogures y me duren diez días o se caduquen

Irene Alonso, madre de familia numerosa

 ¿Cada cuánto hacéis la compra? Ese momento en el que llega a casa tiene que ser increíble

Es una locura. Además, como te decía, mi marido es logístico, él calcula, visita supermercados y sabe dónde comprar cada cosa. Tenemos unos tres lugares para hacer la compra. De la compra grande se encarga él, hacemos una a la semana, pero luego, todos los días hay que comprar algo. Es verdad que a veces es una cosa bastante imprevisible. Por eso te decía que esto funciona como un reloj que no es suizo, porque no es para nada exacto: puede ser que hoy compre 14 yogures y mañana no queden, pero mañana compre 14 yogures y me duren diez días o se caduquen. Esto no se sabe nunca. Es bastante misterioso.

Pero la compra es verdad que es una locura. Y la situación económica, con esta subida de precios brutal, sí que nos ha obligado a salir un poquito de la comodidad y buscar más dónde comprar. Porque es verdad que la diferencia se nota muchísimo.

¿Ahora mismo serías capaz de cocinar para dos?

Pues lo he intentado ¡y me sale fatal! Es que yo nunca he cocinado para dos. Cuando vivía en casa de mis padres, cuando yo echaba una mano y cocinaba, lo hacía para ocho. Y ahora durante muchos años, hasta que esta familia ha ido creciendo, ha sobrado mucha comida. Me he gastado un dineral en tuppers, porque siempre sobraba muchísimo y en mi casa se ha vivido una situación extraña, inversa, en la que era mi madre la que se llevaba tuppers de mi casa.

Imagen de la familia Madrigal Alonso, con sus 11 hijos© soyunamadrenormal
La familia Madrigal al completo

 Con una familia tan extensa, ¿cómo haces para que cada hijo sienta que tiene un espacio único?

Esto es mucho más fácil de lo que parece. Al final yo tengo la suerte inmensa de trabajar desde casa, sé que no todo el mundo puede disfrutar de esto. Soy mi jefa, gestiono mis horarios. Eso sí, duermo muy poco. Ahora mismo no me queda otra. Supongo que llegarán tiempos mejores. Muchas veces aprovecho para trabajar cuando ellos ya están acostados o cuando están en el cole. Pero el tiempo que estoy con ellos, me gusta disfrutarlo.

¿Cómo se gestiona el atender la casa, la familia, el matrimonio, los hijos? Con la multitarea, que se piensa que lo inventaron los de Apple y no, esto lo inventamos las madres, que somos capaces de estar doblando calcetines y teniendo una conversación súper profunda, o de estar haciendo la comida mientras uno nos cuenta que se ha enamorado. Creo que, además, así se vive de forma muy natural, en medio de la vida de casa, que es muy viva. Cuando surge una conversación espontánea con tus hijos, de la naturalidad del día a día, he comprobado que es mucho más eficiente y se abren mucho más.

Para que ellos sientan especiales, lo hacemos así en el día a día. Además, sí que es verdad que hacemos algo que nos gusta mucho y a ellos también, que es lo que llamamos el ‘día D’, en el que o mi marido o yo cogemos al hijo al que vemos que le hace más falta o que más lo necesita, y nos lo llevamos a cenar, a merendar, a tomar algo y tenemos tiempo esa tarde con ellos. A lo mejor ni siquiera es para hablar de nada, pues no siempre es necesario hablar de nada. Se trata de pasar tiempo con ellos y que se sientan queridos, escuchados. También me gusta a mí contarles a mis hijos mis cosas, porque así se sienten parte de mi historia y de la familia. Entonces eso hacemos, dedicar mucho tiempo mientras no paramos y luego, de vez en cuando, hacer estos paréntesis con cada uno individualmente.

¿Y que haces por ti, aunque sean detalles pequeños, para no desaparecer un poco entre las necesidades de todos los miembros de la familia?

Busco momentos. Por las mañanas están todos en el colegio y yo trato de aprovechar. Hago alguna cosa en casa, obviamente, pero también puedo irme a un mercadillo o a desayunar con una amiga. No todos los días, pues casi siempre hay mucho que hacer. Además, creo que es muy importante blindar los tiempos: por ejemplo, todos los martes voy a clase de flamenco, porque me divierte, está blindado y es mi momento. Creo que hay que cuidar de nuestro escape, de nuestra diversión.

Y también del matrimonio, aparte de los hijos, esto me parece importantísimo. Muchas veces en las familias, cuando llegan los hijos, se centraliza todo en ellos, y yo siempre pienso que los hijos llegan y se van. Nosotros cuidamos muchísimo del matrimonio, pasando tiempo juntos, saliendo, invirtiendo. Esto realmente es una inversión, porque te cuesta la canguro, pero merece mucho la pena, porque al final la familia está fundamentada en el matrimonio.

Si el matrimonio está bien, la situación puede ser la que sea, pero todo fluye. Y si nosotros estamos mal, por muy cubiertas que estén todas las demás necesidades, no va a ir bien.

Además, dentro del matrimonio, es importante que cada uno que se cuide a sí mismo. Nosotros procuramos hacer ejercicio, tener cada uno nuestro tiempo a solas, de oración, de reflexión, de salir a pasear... creo que es importante. Al final, cuando se quiere, se puede. Es una cuestión de priorizar y de relativizar la importancia de algunas cosas. A mí algunas cosas que me parecían gordísimas cuando tenía una hija, ahora que tengo 11, les doy poquísima importancia.  Muchas veces me dicen es que es imposible poder cuidarte tú, el matrimonio, tu familia, los niños, la casa y el trabajo. Muchas veces nos olvidamos de lo importante por lo urgente y esto es un error. 

Irene Alonso, madre de una familia numerosa de 11 hijos© soyunamadrenormal
Irene considera que en las familias numerosas se aprende, sobre todo, a compartir

¿Cómo describirías la relación entre tus hijos? ¿Cuáles son los conflictos que más se repiten en la Casa Madrigal? 

¡Claro que hay conflictos! ¡Todos los días! Es que mis hijos son niños. Además, yo digo que tengo el bloque ‘macho man’ en medio, seis chicos seguidos. Están Miriam y Loreto, las dos mayores, y luego son seis chicos seguidos, dinamita pura. Aunque el conflicto lo puede empezar cualquiera. Una cosa que me parece súper curiosa de la familia, de la maternidad y de la pedagogía también: nuestros hijos han sido educados todos en la misma familia, por las mismas personas, bajo las mismas condiciones y cada uno es de su padre y de su madre. Caracteres y temperamentos completamente distintos. Supongo que es una maravilla de la genética. Entonces es complicado de gestionar. A veces hay que dejar que los chicos se peguen, se peleen y no pasa nada. Porque, ¿quién no se ha peleado con sus hermanos? Yo me he peleado muchísimo con mis hermanas y para mí son lo más grande que tengo.

Creo que tenemos que desdramatizar. Vivimos, además, en una sociedad en la que se nos enseña a huir de los conflictos o a no mirarlos. Y en la familia es algo natural, pues los conflictos surgen de la convivencia y lo grande de una familia es que luego todo vuelve a su ser, que ahora se están insultando y dentro de 20 minutos están felices jugando al fútbol en el jardín como si no hubiera pasado nada. Es verdad que esta falta de rencor entre hermanos es algo que me parece preciosísimo y creo que es natural y hasta bueno que se exploren los límites de la relación de hermanos, con discusiones y conflictos que surgen porque deben hacerlo. Lo que no sería normal es que hubiera 13 personas viviendo bajo el mismo techo y que todo fuera una balsa de aceite.

¿Qué valores crees que se aprenden creciendo en una familia tan numerosa?

Se aprende sobre todo a compartir, que esto es importantísimo. Pero no solo compartir las posesiones materiales. Se aprende a compartir el espacio, la conversación, las experiencias. Siempre digo que las experiencias compartidas valen doble. Se aprende también a compartir el amor de una madre, de un padre. A mí lo que me parece increíble es cómo se gestiona esto en familias pequeñas, es lo que me parece heroico, porque al final, cuando toda la atención se centra en una sola persona, le estás como acostumbrando a algo que en la vida real no se va a dar.

Somos seres sociales y vivimos compartiendo. Cuando en tu familia no te ha quedado más remedio que compartir, por el turno en el baño, por el espacio en la mesa, por tus juguetes… Cuando te has tenido que acostumbrar a la frustración, porque realmente vivir en familias grandes trae momentos de mucha frustración, porque hay un hermano pequeño que te rompe los deberes... Esa capacidad de reacción, de redireccionarnos se da cuando pasan imprevistos. Y estos imprevistos pasan cuando hay otras 12 personas a tu alrededor que no puedes controlar.

Yo lo tengo muy fácil porque aquí nos toca frustrarnos a todos mil veces al día. Creo que muchos valores de los que se dan en la familia son los que luego toca vivir en el día a día, porque esto es que esto es una microsociedad, somos un micro pueblo, aquí hay de todo.

Entonces de alguna forma pienso que nuestros hijos salen muy preparados para la vida real, en la que tienes que convivir con gente en la oficina, en la universidad... Y me parece que, de hecho, no es que lo tengamos más difícil, es que lo tenemos mucho más fácil.

Nuestros hijos han sido educados todos en la misma familia, por las mismas personas, bajo las mismas condiciones y cada uno es de su padre y de su madre

Irene Alonso, madre de familia numerosa

¿Cómo imaginas a tu familia dentro de diez años?

Yo espero ya ser suegra y probablemente abuela. Espero que sí. Vivir un nuevo rol. Desde que nació nuestra hija pequeña, la última porque me operaron y ya no puedo tener más hijos, hay algo dentro de mí que me da cierta nostalgia, porque todas las etapas que vamos cerrando con Rebeca las vamos cerrando para siempre. Digo adiós a los pañales por primera vez en 25 años de uso ininterrumpido. Ya no hay biberones en el mueble ni chupetes por casa. Llevas 24 años viviendo así y tienes que afrontarlo. Es verdad que estoy muy cansada. Entonces estoy con ganas de disfrutar de las nuevas etapas. Ya tengo algún hijo pensando en boda, me hace una ilusión enorme pensar en ese momento de cambio brutal para mis hijos y en estar ahí para cuando me necesiten también en esta nueva etapa. Y tener nietos.

Son cosas que me ilusionan mucho. Es verdad que da cierta nostalgia cerrar algunas etapas, pero también tenemos mucha ilusión por abrir etapas nuevas y eso es una preciosidad. También tengo muchísimas ganas de poder dedicar más tiempo a mi marido, de disfrutar con él y de descansar de la paliza que está suponiendo ser las cabezas de esta familia de locos.

Comentas muchas veces que cuando os ven por la calle, por ejemplo, a todos juntos, hay comentarios, buenos y malos. ¿Entiendo que alguno te habrá dolido y otros, sin embargo, te habrán hecho reír?

Esto depende de cómo te pille y yo procuro que me pille siempre con humor. Sé que somos como una alarma gigante, somos algo que llama muchísimo la atención, y entiendo que la gente quiera opinar o que se quede asombrada cuando nos ve o no sepa qué decir y meta la pata muchas veces. Pero hay comentarios muy desagradables. Hay gente que es incluso muy soez, incluso delante de los niños, que es terrible.

Pero la inmensa mayoría de la gente muestra admiración. Nos dicen: “¡Madre mía, qué grande sois! ¡Qué capacidad! ¡Felicidades!”.

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Por último, ¿piensas que las familias están de capa caída en esta sociedad o todo lo contrario, que van con más fuerza que nunca?

Creo que la familia es un valor que, en general, está muy bien valorado, es muy querido por todo el mundo. En nuestro país somos muy de familia. Es verdad que también muy erróneamente, se han asociado los valores de la familia con ciertos valores religiosos o sociales, y pienso que no tiene nada que ver, que la familia es anterior a cualquier religión o anterior a cualquier ideología política. La familia es lo primero. Es la célula madre de la sociedad, con independencia de credos, religiones o razas. Con independencia de todo. La familia es el núcleo de toda la sociedad, del mundo entero. Hay quien puede tener conflictos, obvio. Pero para todo el mundo, sea como sea, piense lo que piense, su familia es algo sagrado.

La familia siempre será un valor en alza. A mí me hace mucha gracia que, en nuestra casa, aparte de ser todos los que somos, siempre hay gente, porque a los amigos de nuestros hijos y a nuestros amigos les gusta estar aquí. Cuando hay una familia bien fundamentada, es algo muy atrayente para todo el mundo. Y esto a mí lo que me hace descubrir es que, en el fondo, lo que lo que todos anhelamos en el corazón es tener este cimiento bien plantado, estar cerca de familias sanas que vivan su relación de una forma sana, honesta, bonita.

Obviamente sé que hay familias con situaciones muy complicadas, pero que la familia atrae y que la familia inspira a ser familia, yo creo que está clarísimo. Entonces pienso que la familia nunca estará de capa caída. Siempre será un valor al alza, porque ahí está nuestro origen y a todos nos encanta tener ese sitio en el que hemos echado raíces, porque es ahí donde nos apoyamos para vivir, para levantarnos, para alzar el vuelo.