Cómo llevarse bien con tu ex tras un divorcio complicado como el de Jennifer Garner y Ben Affleck, según una psicóloga: "Lo primero es asumir que ya no se trata de 'llevarse bien', sino de poder colaborar"
Jennifer Garner y Ben Affleck son la expareja mejor avenida de Hollywood. Se les ve a menudo juntos y no necesariamente con sus hijos. De hecho, hace no mucho se llegó a especular con una posible reconciliación sentimental entre ambos, pero nada más lejos de la realidad, puesto que Garner está feliz con su actual pareja, el empresario John Miller. ¿Es posible establecer una amistad con tu ex? Especialmente si las desavenencias han seguido después de la separación, puede resultar mucho más complicado. Por extraño que parezca ahora, que reina la armonía entre ambos, es lo que ocurrió con los actores, que vivieron momentos de tensión años después del divorcio.
Se separaron en 2015 y seis años después, en 2021, Affleck llegó a decir en una entrevista, en el programa The Howard Stern Show, que empezó a beber, en parte, "porque estaba atrapado" en su relación con Garner. Además, comentó que "probablemente seguiría bebiendo" si siguiera casado con ella. Aquellas palabras generaron un gran revuelo mediático porque, en cierto modo, venía a culpar a la madre de sus hijos de su adicción al alcohol. A pesar de ello, su ex mantuvo la cordialidad y, como ya hemos señalado, hoy mantienen una bonita amistad. ¿Cómo se consigue después de una situación así?
"Superar algo así no significa olvidar lo ocurrido ni restarle importancia al daño. Significa entender que cuando hay hijos en común la relación de pareja termina, pero la relación como padres continúa", nos responde María González, psicóloga de Instituto Centta. "Y eso obliga muchas veces a construir un vínculo nuevo, distinto, más funcional y más centrado en el bienestar de los hijos que en la historia sentimental".
No hace falta ser amigos, pero sí ser un equipo en lo importante.
Cómo crear una amistad con tu ex, a pesar del daño y las heridas mutuas
La psicóloga explica que, para poder llegar a ser amigo o amiga del otro progenitor de tus hijos, primero tiene que haber un proceso personal. "No se puede recomponer una relación con un ex desde una herida abierta, porque entonces cualquier conversación, por pequeña que sea, se vive desde el reproche, la desconfianza o el dolor", subraya. "Por este escalón suelen pasar la mayoría de las parejas: saben comportarse como pareja, no como amigos, y esto suele desencadenar en lo que se conoce como pseudorelación, es decir, comportarse (sin darse cuenta) como amigos para algunas cosas y como pareja en otras, ya que el rol que se mantiene con el otro aún está en proceso de cambio”.
El resultado de ese proceso de adaptación al nuevo rol suelen ser malentendidos y reproches, pero en ocasiones también celos, entre otros. Por ello María González recomienda, en primer lugar, elaborar lo que ha pasado, poner límites si son necesarios y "asumir que ya no se trata de 'llevarse bien' en el sentido emocional, sino de poder colaborar".
"A veces se piensa que una buena coparentalidad implica tener una relación cercana o afectuosa, y no siempre es así. En muchos casos, basta con que haya respeto, coherencia y capacidad para tomar decisiones pensando en los hijos", aclara. "No hace falta ser amigos, pero sí ser un equipo en lo importante".
Hay que tener en cuenta, además, que cuando ha habido daño, la reparación no pasa solo por pedir perdón, sino que ésta pasa por sostener en el tiempo actitudes distintas. "La confianza no se recupera por lo que se dice un día, sino por lo que se demuestra muchas veces".
Cómo explicar a los niños el daño hecho por el otro progenitor
Cuando un miembro de la pareja (o de la ex pareja) se siente herido por el otro, lo habitual es que intente que los hijos, si son pequeños, no se enteren de lo ocurrido. Sin embargo, hay ocasiones en las que es inevitable, por un motivo u otro, ocultar la situación. En el caso de Ben Affleck y Jennifer Garner fue, a todas luces, imposible, puesto que él hizo unas declaraciones a un medio de comunicación, haciendo partícipes a millones de personas en todo el mundo de su vivencia personal durante su matrimonio. ¿Qué hacer y decir en esos casos a los hijos?
La mayoría de las parejas saben comportarse como pareja, no como amigos.
En muchos casos conviene dar una explicación a los hijos en común, tal y como indica la psicóloga, que puntualiza que eso no significa que haya que contarles los detalles del conflicto. "Los hijos suelen percibir que algo pasa, aunque no se les diga directamente, y cuando no entienden lo que ocurre, muchas veces lo rellenan con culpa, miedo o confusión".
"Lo importante es ofrecerles una verdad adaptada a su edad", subraya González. Para ello, la clave es una explicación sencilla, honesta y cuidadosa. Por ejemplo: "Mamá y papá han tenido dificultades entre ellos, pero hay algo que no cambia, y es que los dos te queremos y vamos a seguir cuidándote".
La especialista hace hincapié en que hay que evitar que los hijos ocupen un lugar que no les corresponde y en que no deben convertirse en confidentes, mediadores ni jueces. "Un hijo no necesita conocer los trapos sucios de la ruptura; necesita sentirse seguro”. Recuerda que su rol es el de ser hijo, y desde ahí, desde el conflicto que afecta a la familia, hay que abordarlo. Los progenitores deben tener muy presente que la ruptura en sí o el trasfondo de ésta es una cuestión de pareja, y para un bien fin no hay que confundirlo con una cuestión de familia. "Hablar mal del otro progenitor puede aliviar momentáneamente al adulto, pero suele colocar al niño en un conflicto de lealtades muy doloroso".
La psicóloga de Instituto Centta hace una recomendación muy importante: es necesario repetirles que no tienen la culpa de nada y que no tienen que arreglar nada. "Ese mensaje, aunque parezca obvio, es muy necesario en procesos de separación".

