Cómo visitar las cataratas más grandes de Europa: el espectáculo natural de Suiza que deja sin palabras

Cómo visitar las cataratas más grandes de Europa: el espectáculo natural de Suiza que deja sin palabras

Aunque desconocidas para muchos, las Cataratas del Rin son una de esas visitas que ocupan un lugar privilegiado en el top ten de imprescindibles de Suiza. Situado en el extremo más septentrional del país, en la frontera con Alemania, este salto de agua marca la frontera entre dos cantones, el de Zúrich, que se reconoce por la silueta del castillo de Laufen, y el de Schaffhausen. Pertenecen a las localidades de Neuhausen am Rheinfall y Laufen-Uhwiesen y que hacen de punto de conexión con otros destinos más conocidos.

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Ver en fotos las cataratas impresiona, pero lo cierto es que ninguna imagen es capaz de hacer justicia a la realidad. El color verde turquesa del agua y el ensordecedor ruido de esta abriéndose paso entre las rocas resultan realmente impactantes. Tiene una altura de 23 metros, pero es su longitud —con 150 metros— y su increíble caudal —puede alcanzar en los meses de primavera-verano hasta 700 metros cúbicos de agua por segundo— lo que convierte este espectáculo natural en la mayor catarata de Europa.

El origen de este paraje se remonta a más de 15.000 años atrás (a la última glaciación conocida como Würm), cuando el río cambió su lecho a un nuevo cauce y en el límite entre las duras calizas y las gravas más blandas surgió este salto de agua. En el centro de su estampa aguanta estoica una gran roca que ha desafiado la erosión desde hace miles de años y que hoy funciona como un mirador más, eso sí, solo apto para los más valientes.

Cataratas del Rin- Suiza © Shutterstock

Dos castillos y varios miradores

El castillo de Laufen, Patrimonio Cultural de Zúrich desde 1941, es la puerta de entrada principal para conocer esta cascada, pero no la única. La construcción, con más de 1.100 años de historia, ha sido testigo de numerosas disputas a lo largo de los tiempos y ha cambiado de manos en varias ocasiones: ha tenido múltiples usos como residencia, taberna, galería de arte, hostal –desde 1946 hasta 2019– y ahora mirador de excepción.

Tras cruzar sus puertas, la visita comienza en el centro de visitantes, antigua granja y dependencias del personal, donde también se pueden comprar souvenirs, pero ojo con los precios. Una vez que se han pagado los 5 francos de la entrada y con toda la información en mano, lo siguiente es acceder a la fortaleza, donde se puede reservar para comer en su restaurante y visitar su pequeña exposición en la que se narra su dilatada historia. Tomando su ascensor panorámico, se desciende a los dos miradores principales, dos plataformas que permiten casi tocar el agua y a los que se accede desde el sendero conocido como Belvedere. Como curiosidad, hay que saber que la primera vez que se instaló un mirador aquí fue en 1832, construido bajo los planos del famoso arquitecto Ferdinand Stadler.

Cataratas de Rin y el Castillo de Laufen© Shutterstock
Cataratas Rin y Castillo de Laufen

Para conseguir una imagen completa de las cataratas, lo mejor es cruzar por el puente del ferrocarril hasta la otra orilla y pasear por el sendero que bordea las cataratas y que va a parar al castillo de Wörth, construcción del siglo XII que sirvió como puesto aduanero durante muchos años y que hoy acoge un restaurante. La visita se puede comenzar también por este lado para después acabar en Laufen, aunque lo más recomendable es hacerlo al revés.

Cuatro barcos, uno para cada tipo de viajero

Para completar la visita, existen diferentes paseos que se adaptan a cada tipo de viajero:

  • A bordo del barco rojo, que cruza el río de una orilla a otra en apenas cinco minutos. Se trata de una opción pensada para quienes no se sienten muy seguros o confiados de navegar por estas aguas, pero quieren obtener la panorámica completa. Su coste es de 3 francos suizos. 
  • Subiendo un poco el nivel, el barco azul ofrece un trayecto de 15 minutos por la cuenca de las cataratas (con un coste de 10,5 francos suizos). Si bien puede parecer poco tiempo, es más que suficiente para sentir ese hormigueo en el estómago. 
  • La tercera opción es la embarcación de color rosa, que propone un trayecto de 30 minutos con audioguía en la que los navegantes podrán descubrir un poco más sobre este increíble lugar (con un coste de 14 francos suizos).
  • Por último, para aquellos que buscan más adrenalina, aún queda el barco amarillo, que va directamente hasta la roca central, donde realiza una parada para que quienes lo deseen puedan subir las empinadas escaleras que conducen hasta el mirador. La duración de la actividad es de 30 minutos y el precio por persona, de 22,5 francos suizos.
Cataratas de Rin- Suiza- Embarcación rosa© Shutterstock
Barco Rosa de cataratas de Rin
Cataratas del Rin- Suiza- Embarcación amarillaCataratas del Rin- Suiza- Embarcación amarilla© Shutterstock
Barco amarillo cataratas de Rin

Cada año, el 31 de julio (víspera de la Fiesta Nacional de Suiza) y al caer la noche, tiene lugar el espectáculo de fuegos artificiales Fire on the rocks, dando lugar a un momento muy especial.

Fire on the rocks© Shutterstock

 Una visita imprescindible en la zona

A escasos 10 minutos de las cataratas y a orillas del Rin se encuentra Schaffhausen, una de las localidades medievales más bonitas y mejor conservadas del país.  Conocida como ‘la ciudad de los 171 miradores’, en referencia a los balcones de las casas gremiales del casco antiguo con los que los comerciantes competían por mostrar su estatus, este destino es un lugar perfecto para sumergirse en la tradición y disfrute suizos. Pasear por su casco histórico libre de tráfico es una auténtica maravilla. El Monasterio de Todos los Santos, la Casa del Caballero (Haus zum Ritter), cuya fachada exhibe unos exquisitos frescos renacentistas —en realidad una réplica, ya que los originales se guardan en el museo— y la Herrenacker, una plaza llena de restaurantes y cafeterías perfecta para medir el pulso al destino, son algunas de las paradas a tener en cuenta.

Vigilando su centro histórico desde hace más de 400 años está la fortaleza de Munot. Su torre acoge la vivienda del vigilante, quien, cada noche a las 21.00 horas, toca la famosa campana de Munot durante cinco minutos.

Schaffhausen© Shutterstock
Panorámica de la ciudad de Schaffhausen
Schaffhausen© Shutterstock
Schaffhausen es conocida como 'La ciudad de los 171 miradores'.

Cómo llegar a las cataratas del Rin

En coche desde Zúrich, el trayecto apenas dura media hora (46 kilómetros), aunque también puedes optar por el tren, en un trayecto de 45 minutos. Desde Berna, en tren en algo más de dos horas y en coche, poco menos de dos. Esto hace que sea una excursión de día perfecta para aquellos que se decanten por dichos destinos como base.