Se mire por donde se mire, cambiarse de zapatos en una boda por unos más cómodos implica situaciones un tanto fastidiosas. Una de ellas puede ser cargar con un par de recambio durante toda la ceremonia y romper la armonía de nuestro meditado look de invitada con una bolsa o bien de tela o bien de papel. Siempre habrá algún novio o amigo dispuesto a llevarla a todas partes, pero ni siquiera esa es una buena solución. Otra posibilidad es dejar los tacones de lado y calzarnos las clásicas alpargatas planas que algunas parejas regalan para quienes no aguanten más la vida en las alturas. La última sería acabar descalzas, en cuyos puntos no negativos no hace falta profundizar porque son evidentes.
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La mejor opción es, sin duda, elegir unos zapatos con los que poder aguantar desde la salida de casa hasta la vuelta en autobús, pasando, por supuesto, por la ceremonia, el cóctel y la posterior fiesta. La comodidad no suele priorizarse entre las invitadas, pero debería. Al menos, sí debería tenerse en mente para evitar los ya planteados escenarios que suelen venir después de la elección de un tacón de aguja o unos stiletto impresionantes, pero confeccionados en un material de poca calidad. Las invitadas españolas más inspiradoras son la fuente de inspiración principal en esta búsqueda de un calzado que solucione el desafío de todas las mujeres en una boda: ir guapas e ir cómodas.
La propuesta de Álex Segura es interesante por dos aspectos. En primer lugar, por el detalle de contrastar colores tan opuestos como el verde claro del vestido y el morado de los zapatos. El segundo rasgo estiloso de su look está en el tacón del calzado, aparentemente estrecho, pero con una base tipo chupete que aporta más estabilidad. En las firmas de lujo hay muchos ejemplos —sobre todo en Loewe— y en las marcas más asequibles tenemos modelos como este salón metalizado en plata de Charles&Keith (85 euros).
No por vistas y manidas, las sandalias negras, de tiras y de tacón medio son menos importantes y válidas. De hecho, son quizás el par más importante y recurrente de todas las que existen porque pegan con prácticamente todas las opciones de vestido —incluso con propuestas vistosas como la de Rocío Millán— y porque son funcionales. En Zara hay muchos modelos que pueden encajar en los planes estilísticos de las invitadas de primavera, pero destacamos uno con pulsera al tobillo (39,95 euros) que es perfecto.
Aunque cuando hablamos de un look de invitada siempre evocamos estilismos elevados y muy formales, la realidad es que cada vez hay más bodas de 'perfil bajo' que optan por planes más desenfadados y que, por lo tanto, permiten que las asistentes puedan jugar con diseños más llevaderos. El look de Clara Muñiz con un vestido corto y floral es monísimo. En esos casos pueden entrar modelos de zapatos más del día a día, como salones de tacón bajo o kitten como estos de Alohas (170 euros) que pueden reutilizarse en otros contextos.
Elegir la comodidad no implica necesariamente renunciar a las alturas. Optando por un tacón grueso que sostenga con estabilidad y fuera el peso de nuestro cuerpo, podremos seguir llevando sandalias altísimas. Fuen Albaladejo demostró en una de sus últimas bodas que, eligiendo opciones de buenas marcas, sí tienen cabida los zapatos con mucho tacón. La modelo e influencer se decantó por un modelo de Mint&Rose en color burdeos (219 euros).
Los mules han pasado de considerarse una tendencia a colgarse la etiqueta —y la medalla— de básico atemporal. Era cuestión de tiempo que entraran en el universo de las invitadas con su versatilidad y su demostrada comodidad, así que en esta temporada de primavera ya se perfilan como una de las tendencias del año. El estilismo de Lucía Páramo demuestra que sientan (y quedan) fenomenal. En Mango habita un modelo todoterreno (29,99 euros) de color negro, aunque disponibles en varias tonalidades, que servirá para todo tipo de compromisos formales e informales.
Confortable no tiene por qué significar ni aburrido ni soso. Inés de Cominges - invitada experta - encontró en unas sandalias-flor un par precioso para una de sus bodas y demostró que la practicidad puede ser bellísima. En Lola Cruz hemos dado con un diseño superespecial con una flor de crochet (245 euros) como principal protagonista, cuyo tacón no supera los 6,5 centímetros de altura. Un diez.