La miniserie sobre un crimen real que ha sacudido Netflix y no deja de escalar posiciones

La miniserie sobre un crimen real que ha sacudido Netflix y no deja de escalar posiciones

Hay estrenos que llegan sin hacer ruido y aun así se abren paso entre las recomendaciones de medio mundo. Netflix ha vuelto a enganchar a los amantes del true crime con una historia que no deja indiferente. Si las producciones basadas en hechos reales ya despiertan el interés del público, cuando están contadas por sus protagonistas en primera persona todavía más. Es lo que ocurre con El depredador de Sevilla, una miniserie que ya se ha situado entre lo más visto de la plataforma y que no deja de escalar posiciones con un relato que ha sobrecogido al público.

Te recomendamos
Manuel Blanco, conocido como "Manu White", es un guía que abusó de estudiantes extranjeras© Netflix

Durante años, Manuel Gerardo Blanco, conocido entre los estudiantes internacionales como “Manu White”, se presentó como un guía cercano que organizaba excursiones económicas para quienes llegaban a España a estudiar. Carismático, accesible y siempre dispuesto a acompañar a los recién llegados en sus primeras escapadas lejos de casa, lograba ganarse con facilidad su confianza e integrarse en el ambiente universitario. Pero detrás de esa imagen afable se escondía una realidad mucho más oscura que tardó mucho tiempo en salir a la luz y que ahora se desvela en la pantalla.

Esta docuserie reconstruye a través de testimonios, material inédito y una investigación que se prolonga durante varios años, cómo una red de viajes para estudiantes internacionales termina convirtiéndose en el escenario de una serie de agresiones que permanecieron ocultas durante años. 

 El relato de Gabrielle Veg es el eje de los tres episodio de 'El depredador de Sevilla'© Netflix

Todo se articula en torno a Gabrielle Vega, cuyo relato se convierte en el eje de los tres episodios. En 2013, con 19 años, viaja desde Estados Unidos a Sevilla para perfeccionar su español antes de comenzar la universidad. Durante su estancia en nuestro país, cómo otros tantos jóvenes, decide viajar de forma económica para descubrir mundo y contrata una escapada a Marruecos con Discover Excursions, la empresa con la que Blanco organiza sus rutas.

El viaje transcurre con normalidad hasta que, tal y como cuenta en la serie, el operador turístico la invita a beber durante una de las noches del recorrido. Tras consumir muy poca cantidad de alcohol, empieza a sentirse mareada y llega incluso a perder el conocimiento. Lo siguiente que recuerda es despertarse con signos compatibles con una agresión sexual. Durante años, entre la culpa y la vergüenza, no encuentra palabras para explicar lo ocurrido y no lo comparte ni siquiera con su entorno más cercano.

Gabrielle cuenta de manera muy valiente su historia en el documental © Netflix

Todo cambia cuando encuentra el valor para romper su silencio y decide contar su historia en redes sociales y en un programa de televisión. Lo que no imagina es que, al hacerlo, otras jóvenes que nunca habían hablado entre sí empiezan a reconocer en su relato situaciones muy parecidas a las que han vivido. Sus mensajes llegan desde distintos puntos de Estados Unidos y todas mencionan al mismo hombre: Manu White, el guía que se presentaba como "el príncipe de Sevilla", un acompañante ideal para estudiantes extranjeros.

'El depredador de Sevilla' ya se ha situado como uno de los contenidos más vistos© Netflix

A partir de ese momento, gracias a la valentía de Gabrielle, la historia deja de ser un caso aislado y se convierte en un tema de mayor alcance. La docuserie incorpora los testimonios de otras chicas que viajaron con Discover Excursions y que describen experiencias similares a las de Vega. Entre ellas están Hayley McAleese y Carly Van Ostenbridge, que coincidieron con el guía en 2017 durante una escapada a Portugal. Ambas recuerdan cómo él insistió en que era peligroso salir por la noche y las convenció para quedarse en su habitación, la situación derivó en insinuaciones y comportamientos que ellas lograron frenar antes de marcharse, no sin dificultad, y dar la voz de alarma. 

Manuel abandonó el país al día siguiente, alegando una emergencia familiar, y se les comunicó que, debido a que la agresión había tenido lugar en otro país, era poco probable que los procedimientos judiciales avanzaran. Sus vivencias, que hasta ahora no habían compartido públicamente, se convierten en piezas clave dentro del documental.

El caso de Gabrielle deja de ser aislado y da paso al de muchas chicas que han vivido una situación similar con Manuel Blanco© Netflix

Antes de que el caso saliera a la luz, el nombre de Manuel Blanco ya había aparecido vinculado a un suceso trágico. El depredador de Sevilla también recupera el caso de Lauren Bajorek, una joven estadounidense de 21 años que murió en 2015 tras caer desde la terraza del piso de Blanco en la capital hispalense el día de su cumpleaños. Aunque su fallecimiento no se relacionó inicialmente con ninguna denuncia y la investigación penal concluyó que se trató de una caída accidental en un contexto de elevada intoxicación alcohólica, años después la justicia civil consideró que el operador turístico actuó con negligencia y lo condenó a indemnizar a la familia de la chica.

La producción muestra cómo estos relatos, que durante años permanecieron dispersos, terminan conectando entre sí© Netflix

La producción muestra cómo los relatos de las jóvenes, antes aislados, terminan conectando entre sí. El testimonio de Vega desencadena un efecto llamada que permite identificar más de cincuenta experiencias similares procedentes de distintos países —como EEUU, Canadá y Australia—. Muchas de las estudiantes no se conocían entre sí, habían viajado en años diferentes y coincidido con Blanco en lugares distintos, pero describían dinámicas y patrones de conducta muy parecidos por parte del guía. 

Aun así, las dificultades para denunciar hechos ocurridos en el extranjero y la falta de pruebas físicas con el paso del tiempo impidieron que la mayoría de estos casos llegaran a los tribunales. Solo avanzaron cuando las víctimas pudieron ponerse en contacto y compartir sus historias, un proceso al que también contribuyeron las investigaciones periodísticas, que ayudaron a unir piezas dispersas y a vincular algunos de los casos. 

Manuel Blanco durante su juicio© Newtral

La producción también recoge cómo la investigación judicial avanzó de forma progresiva. Tras los primeros relatos públicos en 2017, el caso llegó a la Audiencia Nacional por su carácter internacional. En 2025 se celebró el juicio, en el que Manuel Blanco fue declarado culpable de tres agresiones sexuales, las de Gabrielle, Hayley y Carly, al considerar probado que el acusado aprovechaba la soledad de las víctimas en estos países para perpetrar los ataques. Fue condenado a nueve años de prisión —pena que posteriormente se redujo a ocho años y medio al aplicarse la atenuante de dilaciones indebidas— y el tribunal acordó mantenerlo en libertad provisional con medidas cautelares como la retirada del pasaporte, la prohibición de salir de España y comparecencias periódicas, mientras que, tras la apelación, el caso se encuentra pendiente de resolución en el Tribunal Supremo.

El testimonio de Gabrielle fue el desencadenante del caso© Netflix

El depredador de Sevilla se estructura en tres episodios y reconstruye la historia desde distintos ángulos: el primer capítulo, El viaje, arranca con el caso de Gabrielle Vega en 2013; el segundo, titulado Manu White, amplía el relato con nuevas denuncias y la muerte de Lauren Bajorek; y el tercero, El juicio, se centra en el proceso judicial y en cómo se incorporan todos los testimonios hasta la condena. Todo ello para plasmar una historia real que durante años permaneció oculta y que hoy, por fin, se cuenta con todas sus voces.