Jesús Osuna, interiorista, sobre cómo las islas de luz pueden transformar tu hogar: "La luz influye directamente en el bienestar físico, emocional y mental"
Jesús Osuna, interiorista, sobre cómo las islas de luz pueden transformar tu hogar: "La luz influye directamente en el bienestar físico, emocional y mental"
La luz es parte esencial de la decoración de interiores. Y, sin embargo, muchas veces no le otorgamos la importancia que tiene. Pensamos los colores de las paredes, el suelo de la cocina y el sofá del salón y olvidamos que todo esto no funciona sin un buen proyecto lumínico. No se trata de poner la lámpara más bonita o más cara, sino de diseñar una iluminación que se adapte a nuestras estancias, no se vea plana y funcione tanto a nivel práctico como decorativo.
Porque, aunque no lo creas, diseñarla bien puede cambiarlo todo y nosotros sabemos cómo. Hablamos con el interiorista Jesús Osuna, del equipo de Banni, sobre uno de los recursos que más han transformado la manera en que entendemos la iluminación de nuestras casas: las islas de luz. Qué son, dónde funcionan, cómo se diseñan y cómo afectan a los espacios. La imagen, que pertenece a un proyecto de Banni, demuestra el poder transformador de la luz.
“En Banni entendemos la iluminación como un elemento esencial del proyecto de interiorismo, capaz de transformar no solo los espacios, sino también la forma en la que las personas los viven. La luz influye directamente en elbienestar físico, emocional y mental. No se trata únicamente de ver, sino de sentir: regula nuestro estado de ánimo, descanso y energía diaria. Por ello, es una de las decisiones más importantes en el inicio de cualquier proyecto", asegura el experto.
No subestimes su poder y crea un proyecto lumínico que te acompañe, te cuide y eleve el look de tus estancias, como el de este salón de Sofology.
La luz no es únicamente un elemento decorativo, sino como una herramienta de diseño: “Define los espacios: puede ampliarlos visualmente, crear distintas atmósferas (cálidas o más técnicas), resaltar materiales,como la madera o el mármol, y organizar ambientes sin necesidad de paredes”, señala el interiorista.
Pero, además, recalca el experto, “una iluminación, cuidadosamente diseñada, tiene la capacidad de equilibrar, ordenar y dar sentido a los espacios, convirtiéndolos en lugares más confortables, armónicos y habitables”. Como ocurre en esta propuesta de Dupplo.
En un momento en el que el hogar se ha convertido en nuestro refugio, en el lugar donde trabajamos, descansamos y vivimos, la calidad de la iluminación, como la de esta cocina de Bora, deja de ser un detalle para convertirse en una decisión de bienestar. “Más allá de lo funcional, la luz también moldea la percepción del espacio: amplía, recoge, suaviza o estructura. Y, de forma silenciosa, influye en emociones tan esenciales como la calma, la seguridad o la sensación de hogar", afirma Jesús Osuna.
Es importante saber, matiza, que “la luz natural aporta vitalidad, claridad y conexión con el entorno, mientras que la ausencia de luz puede generar sensación de cansancio o desconexión. La luz cálida, por su parte, construye atmósferas íntimas, acogedoras y profundamente humanas. Además, acompaña los ritmos naturales del cuerpo: nos activa durante el día y nos prepara para el descanso cuando se vuelve suave y contenida por la noche".
¿Alguna vez has entrado en un restaurante y has sentido que esa mesa tenía algo especial? Probablemente, detrás de esa sensación había una isla de luz. El experto de Banni la describe así: “Es un concepto de iluminación en interiorismo que definimos como una zona iluminada de forma independiente y protagonista dentro de un espacio, como un punto focal dentro del conjunto. No ilumina todo el ambiente, sino un fragmento concreto que se quiere destacar o funcionalizar”. Tal y como ocurre en este rincón de lectura con las lámparas VL Ring Crown de Louis Poulsen.
A la hora de crearlas, debes incorporar múltiples fuentes luminosas a diferentes alturas y puntos. En lugar de depender de una única iluminación general, esta técnica propone generar pequeños focos de luz que delimitan zonas y estructuran visualmente una estancia.
“Puede aplicarse a una mesa de comedor, una isla de cocina, un rincón de lectura o una obra de arte, mediante una luz puntual y diferenciada del resto del espacio”, afirma el interiorista. Lo que las une no es la luminaria, sino la intención. En este dormitorio, diseñado por Banni, el cuadro adquiere protagonismo gracias a los focos directos.
Como cualquier herramienta de diseño, necesitan las condiciones adecuadas para funcionar y, sobre todo, tiene que haber algo que merezca distinguirse, como ocurre en este rincón de casa con la Knit de Vibia.
“Una isla de luz funciona especialmente bien en espacios con zonas de uso definidas: el salón (el sofá o un rincón de lectura), la cocina (la isla o la zona de trabajo), el comedor (la mesa principal), el dormitorio (el cabecero o una zona de lectura) o espacios abiertos con puntos de interés concretos”, cuenta el experto.
Sus impactantes efectos pueden provocar que quieras crear islas de luz en todas las estancias. Sin embargo, no siempre son la mejor opción. Así, asegura, “desde Banni no la recomendamos en espacios pequeños o muy saturados, en estancias sin un punto focal claro o cuando ya existe una iluminación muy fragmentada, ya que puede generar desorden visual”.
Si tienes dudas en una estancia, haz una simple comprobación. Así, si dispones más de tres fuentes de luz diferenciadas y ninguna tiene más protagonismo, quizás no necesitas añadir más, sino seleccionar con intención. Menos luces, mejor pensadas. Este proyecto lumínico de la interiorista Laura Martínez cuenta con todo lo necesario para destacar la isla de comedor y mantener el orden visual, al mismo tiempo.
Las islas de luz ofrecen muchas posibilidades y, bien usadas, siempre aportan a la decoración. Tal y como señala el experto, " crear un interior personal y cálido a través de la iluminación no depende de tener más luz, sino de cómo se distribuye, se regula y se combina. La clave está en diseñar la luz como una atmósfera que acompaña la vida de las personas. Un espacio cálido se consigue cuando la luz no es uniforme, sino emocional; cuando se trabaja con capas, no con un único punto; y cuando la luz, la sombra y los materiales dialogan entre sí”.
En este contexto, todos los tipos de luminarias suman. Así, las lámparas de sobremesa desempeñan un papel esencial en una isla de luz, ya que añaden calidez y equilibran. En esta cocina, no hay duda, las Panthella 160 Portable de Louis Poulsen, versión de un diseño icónico de Panton, son nuestras mejores aliadas.
Aunque pueda parecerlo, las islas de luz no están solas, sino que forman parte de un todo. Para lograr un conjunto equilibrado, el experto pone en valor la iluminación por capas: "luz ambiental (base suave e indirecta), luz arquitectónica (integrada y oculta), luz focal o islas de luz (para destacar zonas concretas) y luz decorativa (que aporta identidad). Además, se evitan los esquemas planos de un solo foco en techo, apostando por varias capas que aportan profundidad".
En esta propuesta de la arquitecta Paula Piris, la iluminación camina junta y coordinada, logrando un ambiente tan funcional como acogedor y limpio visualmente.
Además de las capas, para crear interiores personalesy agradables, desde Banni recurren a "temperaturas de luz cálidas (2700K – 3000K), se integra la iluminación con los materiales y se diseña también la sombra como parte del confort. Nuestros resultados son 'escenas' de uso que adaptan la casa a cada momento: comer, descansar, leer o relajarse, convirtiendo el espacio en algo más humano, flexible y emocional".
En este comedor, la Cata de Faro Barcelona ordena el espacio sin fragmentarlo e imprime una línea continua de luz cálida que acompaña la arquitectura.