Cuándo dejar a un niño que vaya a dormir a casa de un amiguito, según una psicóloga: "El miedo de los progenitores es muy habitual"
Las primeras veces que un niño va a dormir a casa de un amiguito los peques lo viven como una auténtica aventura. Por un lado, se sienten mayores al pasar una noche lejos de papá y mamá y, por otro, se sienten importantes por dormir en casa de su amigo o su amiga; es una situación de conexión muy potente entre ambos y ayuda a estrechar lazos de amistad. Sin embargo, esta situación tan emocionante puede generarles, además de nerviosismo, un cierto temor: ¿qué pasará si se despiertan y sienten ganas de llamar a sus papás? ¿y si no se duerme?…. A veces, incluso los niños más seguros pueden experimentar un pequeño nudo en el estómago al enfrentarse a lo desconocido.
Otras veces, son los propios padres los que tienen dudas. ¿Cómo saber si nuestro hijo está preparado para ir a dormir a casa de otro niño o de otra niña? ¿Cuál es la edad adecuada para dejar que vayan a dormir a casa de un amiguito por primera vez? Y, sobre todo, ¿cómo preparar a los peques para esta ocasión tan especial? Responde a estas cuestiones María José Pérez Fernández-Manchón, psicóloga y codirectora Despertares Psicólogos Alcobendas, quien aclara todas las dudas al respecto.
Muchos niños necesitan uno o dos intentos fallidos antes de sentirse seguros.
¿Qué nivel de confianza debería existir con los padres del otro niño para dejar a un hijo quedarse a dormir?
Este punto es clave en la sociedad actual: los especialistas en crianza, vínculos y desarrollo infantil juveniles destacamos el conocimiento de todos los progenitores entre ellos, conocer el entorno o la casa, posibilidad de comunicación abierta en cualquier momento, quién estará en casa durante ese tiempo, también que otros amigos estarán.
En cuanto a las dudas, imprescindible saber si estarán solos, si habrá supervisión, etc. No hace falta una relación íntima, pero sí confianza mínima y comunicación abierta.
¿Cómo pueden los padres preparar al niño para su primera noche fuera, tanto emocional como logísticamente?
En cuanto a la preparación emocional, podemos hacer lo siguiente:
• Hablar sobre qué ocurrirá durante la noche
• Explicar que es normal sentir nervios o echar de menos.
• Acordar que puede llamar en cualquier momento si lo necesita, así como que no tiene que esperar o sentir que nos va a molestar en cualquier momento.
Para la preparación práctica, es recomendable:
• Llevar objetos familiares: pijama, cepillo de dientes, peluche o manta, etc.
• Explicar rutinas y avisos importantes a los otros padres: hora de dormir, medicación (si la hay), alergias o necesidades especiales.
Un truco útil: hacer primero visitas cortas, luego cenas, y finalmente la noche completa.
¿Qué hacer si el niño quiere ir, pero los padres sienten inseguridad o dudas? ¿Cómo equilibrar autonomía y protección?
Es una situación muy común. El miedo de los progenitores es muy habitual, al igual que pensar en todas las posibilidades para anticiparnos como padres a cualquier necesidad que puedan tener nuestros hijos, teniendo en cuenta que no estaremos presentes para poder atenderlas.
Algunas estrategias a seguir en esta situación:
• Hablar primero con los padres anfitriones para aclarar dudas.
• Proponer una prueba corta (por ejemplo, hasta las 23:00).
• Dejar claro al niño que pueden recogerlo si no se siente bien.
El equilibrio puede verse en la opción de no anular o bloquear las experiencias nuevas de los niños sin forzar situaciones si no está preparado.
¿Cómo deberían manejarse situaciones en las que el niño quiere volver a casa a mitad de la noche?
Los psicólogos infantiles recomiendan:
1. Normalizarlo (no hacer sentir al niño que “falló”).
2. Recogerlo si lo pide, especialmente la primera vez.
3. Después hablar tranquilamente acerca de lo que sintió y por qué
Muchos niños necesitan uno o dos intentos fallidos antes de sentirse seguros.
¿Tiene algún tipo de beneficio emocional para el niño quedarse a dormir en casa de un amigo o una amiga?
Autonomía, pues aprenden a manejarse fuera del entorno familiar; confianza en sí mismos, ya que superan pequeñas inseguridades; habilidades sociales (comparten espacio y deben adaptarse a normas diferentes) y fortalecen amistades (estas quedadas o noches fuera suelen ser experiencias sociales significativas).
Pero estos beneficios aparecen solo si el niño se siente seguro.
¿Cómo pueden los padres manejar la presión social cuando 'todos los compañeros ya duermen fuera' y creen que su hijo aún no está preparado?
Los especialistas aconsejan explicar al niño que cada familia tiene sus tiempos y tener en cuenta que compararse con otros niños suele ser un mal indicador de madurez. Cada niño desarrolla su independencia a ritmos muy distintos.
El miedo de los progenitores es muy habitual, al igual que pensar en todas las posibilidades para anticiparnos a cualquier necesidad que puedan tener nuestros hijos, teniendo en cuenta que no estaremos presentes para poder atenderlas.
¿Cómo abordar el tema cuando el niño quiere invitar a dormir a un amigo, pero los padres no se sienten preparados para recibir a otro menor en casa?
Es completamente válido decir 'no' por ahora. Además, hay otras opciones intermedias:, como invitar al amigo solo a cenar o a pasar la tarde, hacer una primera noche corta (por ejemplo hasta las 23:00) o probar una noche cuando el niño sea un poco mayor.
También conviene pensar si los padres se sienten preparados para:
• supervisar a dos menores.
• gestionar conflictos nocturnos.
• contactar con los otros padres si algo ocurre.

