Arranca el primer Encuentro de Arte Chicano en el PBA
“Queremos que el museo sea un lugar para encontrarnos, compartir experiencias y reflexionar juntos”, afirma Joshua Sánchez, curador de la exposición AztLÁn. Túnel del tiempo” y cocurador del Encuentro Internacional de Arte Chicano, una iniciativa que abre las puertas del Museo del Palacio de Bellas Artes a una comunidad diversa de artistas, curadores e investigadores para dialogar sobre migración, pertenencia y resistencia cultural.
Del 30 de julio al 1 de agosto, el recinto alberga una serie de conversatorios que forman parte de las actividades paralelas de la exposición, con la participación de creadoras, creadores y especialistas de México y Estados Unidos.
Para Sánchez, el encuentro responde a la necesidad de generar espacios de diálogo en un momento en que las discusiones sobre la migración y el territorio ocupan un lugar central. “Queremos dialogar, compartir ideas y conectar a artistas chicanos con la escena artística de México”, explica.
El programa reúne a figuras como Graciela Iturbide, Chaz Bojórquez, Beatriz Cortez, Sayak Valencia, Luis J. Rodríguez, Said Dokins, Alice Bag y Rubén Ortiz-Torres, quienes participan en conversaciones alrededor del arte, la fotografía, la escritura, la música, el grafiti, la curaduría y las distintas formas en que la identidad y la memoria se construyen desde la experiencia chicana.
“Más que presentar una sola mirada sobre el movimiento chicano, estos conversatorios proponen revisar la diversidad de sus lenguajes y las historias que lo atraviesan”, señala.
“El arte chicano es un movimiento muy diverso y complejo. Surge en California, especialmente en Los Ángeles, a partir de las luchas sociales de las décadas de 1950 y 1960, cuando la comunidad mexicano-estadounidense comienza a organizarse frente a la discriminación y el racismo. Esa resistencia también encuentra una expresión estética”, agrega.
Desde esta perspectiva, el encuentro explora cómo distintas generaciones de artistas abordan la identidad y la memoria a través de lenguajes como el muralismo, el performance, el archivo, la música y las prácticas contemporáneas.
El proyecto surge en el marco de la primera exposición concebida específicamente sobre arte chicano para el Museo del Palacio de Bellas Artes, que permanece abierta hasta el 23 de agosto y que, de acuerdo con Sánchez, “está pensada desde México y no desde el extranjero”.
“La idea es pensar cómo contar esta historia desde aquí, desde la Ciudad de México, entendiendo las preguntas que nuestros públicos se hacen y construyendo una narrativa accesible sin perder profundidad crítica”, comenta Sánchez.
En ese sentido, subraya que la migración es uno de los ejes centrales del encuentro, entendida como una experiencia histórica y humana que, desde el arte, permite acercarse a las historias de quienes han construido comunidades a partir del desplazamiento.
“Los grupos humanos se desplazan por razones climáticas, económicas, sociales y culturales. Lo que buscamos es ampliar esa conversación desde el arte y cuestionar los discursos que promueven la separación o el miedo hacia el otro”, afirma.
Además de los conversatorios, el encuentro incluye un ciclo de cine en la Cineteca Nacional México, que inició ayer y permanece hasta el 1 de agosto.
La programación, integrada por cinco programas bajo la curaduría del cineasta Jesse Lerner, reúne documentales, cortometrajes, cine experimental y materiales históricos realizados entre 1908 y hoy para explorar los imaginarios de las comunidades chicanas y mexicoamericanas, los estereotipos sobre México en Hollywood, la relación entre cine y artes visuales, las raíces indígenas compartidas y la frontera como espacio de identidad y resistencia.
“Nuestra responsabilidad es contar historias múltiples y hacer que quienes antes no se sienten representados encuentren aquí un lugar. El museo también es un espacio para construir memoria y generar pensamiento crítico”, concluye Sánchez.
ELEMENTOS
La entrada a los conversatorios es gratuita y las funciones de la Cineteca tienen un costo de 70 pesos.
Se puede visitar la exposición AztLÁn. Túnel del tiempo, que reúne obras de distintas generaciones, desde colectivos pioneros como ASCO y Los Four hasta artistas contemporáneos como Rafa Esparza, Gabi Ruiz y Juan Capistrán.
La exposición ya supera los 145 mil visitantes y continúa desarrollando actividades complementarias como talleres, rodadas y programas de radio.
PAL