Cuatro mapas que explican la oleada de ataques y el nuevo incendio regional
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Estados Unidos e Israel han bombardeado Irán en la mañana del sábado en una serie de ataques sobre al menos ocho ciudades, entre ellas Teherán. Los objetivos eran militares, según lo anunciado, y estaban vinculados con el plan nuclear iraní. Estos ataques se suman a los que Trump llevó a cabo el pasado junio sobre las instalaciones nucleares de Fordow, Isfahan y Natanz en la llamada Guerra de los 12 días. La operación militar pone en jaque a toda la región, con los aliados de Washington en la diana tras las represalias de Irán sobre las bases americanas localizadas en la zona.
La amenaza del ataque se llevaba rumiando desde enero, aunque en aquel momento no parecía probable una misión a gran escala en el corto plazo, ya que el despliegue militar de Estados Unidos en la región era limitado. Sin embargo, en las últimas semanas se trasladaron hasta la zona dos portaaviones acompañados de numerosos buques. El USS Abraham Lincoln llegó desde el Mar del Sur de China, donde Estados Unidos mantiene presencia en unas aguas donde Pekín reclama varios atolones. Por otro lado, en la tarde del viernes el USS Gerald R. Ford navegó desde Creta hasta Haifa (Israel), lo que hacía temer que el ataque, ahora sí, sería inminente. Este portaaviones también estuvo implicado en la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Con anterioridad a los bombardeos, el régimen iraní respondió a las amenazas de Trump poniendo en su punto de mira a cualquier país que apoye ataques norteamericanos, en referencia a los aliados de Washington en la región que albergan bases militares suyas. El ministro iraní de Defensa, Aziz Nasirzadeh, afirmó en enero que los consideraría "objetivos legítimos" de sus represalias. Estados Unidos mantiene numerosas bases militares próximas a Irán. En Qatar se encuentra una de las más importantes, la de Al Udeid, cuyo papel ha sido destacado en las guerras de Irak, Afganistán y contra el Estado Islámico. Desde enero se estaba evacuando parcialmente a su personal. En junio ya fue diana de los misiles que Teherán lanzó como respuesta al ataque a las instalaciones nucleares iraníes.
El ejército de Estados Unidos también mantiene efectivos en el Golfo Pérsico dedicados a labores de desminado. La agencia Reuters reveló en julio en exclusiva que las Fuerzas Armadas iraníes habían cargado minas navales en varios buques durante las semanas anteriores, lo que encendió las alarmas en Washington. En aquel momento, los servicios de inteligencia estadounidenses evaluaron que esta operación podía indicar la intención de bloquear una de las rutas marítimas comerciales más estratégicas y transitadas del mundo, el estrecho de Ormuz.
Por este paso transita aproximadamente el 25 % del petróleo y el 20 % del gas natural licuado (GNL) que se comercializa a nivel mundial. Aunque la amenaza sobre este punto no es nueva (Teherán ya lo señaló en 2008, 2012, 2018 y el pasado junio) y nunca ha llegado a materializarse, debe ser tratada con cautela por su importancia estratégica y los movimientos que pueda llevar a cabo un régimen cada vez más acorralado.
En caso de llevarse a cabo el bloqueo, se produciría un aumento significativo del precio de ambos combustibles en los mercados internacionales, pero sería China el principal país afectado a corto plazo… y Pekín es actualmente uno de los pocos apoyos internacionales de la República Islámica.
Aunque, durante las últimas décadas, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han desarrollado oleoductos para exportar sus hidrocarburos y reducir su dependencia del Estrecho, su capacidad resulta insuficiente para sustituir más del 50 % del volumen actual del tráfico petrolero en la zona. Además, no existe una ruta alternativa viable para el gas natural, según señala el investigador Ignacio Urbasos, del Real Instituto Elcano. Por otro lado, para cerrar este paso sería necesario realizar operaciones en aguas territoriales de Omán, lo que supondría una agresión contra este país vecino.
Fuente de los gráficos: US Naval Institute, Real Instituto Elcano, Newsweek, Reuters, America Security Project, EIA, agencias y elaboración propia.
Para la elaboración de este reportaje ha colaborado Lara Villalón.
Gráficos: Isabel González, Alberto Hernández y Elsa Martín.
Textos: María Alcántara y Alberto Hernández.


