Trump sobre el nuevo cierre de Ormuz y los ataques a los barcos: "No pueden chantajearnos"
De lunes a viernes, con el mercado abierto, Donald Trump habla de altos el fuego, paz, acuerdos y colaboración. El fin de semana, con el mercado cerrado, el presidente estadounidense recupera las amenazas, dice que no descarta retomar los bombardeos y saca su lado más duro. Lleva haciéndolo desde febrero y las últimas 24 horas no han sido diferentes.
El jueves, Trump anunció una tregua entre Israel y Líbano, o más bien la impuso. El viernes, celebró por todo lo alto la reapertura completa del Estrecho de Ormuz y garantizó que Irán nunca más volvería a cerrarlos y que, además, trabajaría de cerca con su Gobierno para que el material nuclear que quedó sepultado en los brutales ataques del verano de 2025 fuera recuperado y trasladado a EEUU.
El problema es que todos esos anuncios, incluyendo el de que la Armada estadounidense seguiría controlando los accesos marítimos a discreción, se hicieron de forma unilateral. Y sólo hizo falta que pasaran unas horas para que se viera que nada se sostenía.
Entre la noche del viernes y la mañana del sábado, los petroleros que, escuchando a Trump, se dirigieron a cruzar el Estrecho tuvieron que dar marcha atrás, al constatar que no se podía pasar. Los que intentaron burlar el bloqueo iraní, como al menos dos buques, recibieron fuego de advertencia muy cercanos, una clara señal de que la situación sigue siendo muy tensa.
La Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) informó de que había recibido una denuncia sobre un buque cisterna que fue atacado cerca del Estrecho de Ormuz por dos lanchas patrulleras vinculadas a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. El incidente ocurrió a 20 millas náuticas al noreste de Omán, según la UKMTO, que, citando al capitán del buque, informó de que habrían abierto fuego sin previo aviso por radio.
La reacción de Teherán al intento de Trump de reabrir el Estrecho, pero controlar al mismo tiempo los ingresos iraníes, ha sido airada. Si el viernes habían anunciado una "reapertura total", hoy sábado rápidamente dieron marcha atrás. Denunciaron, además, que nadie había aceptado que una misión conjunta recuperara el uranio sepultado y mucho menos para que los norteamericanos se lo llevaran.
"Mientras el enemigo tenga la intención de interrumpir el paso de los buques y aplicar su bloqueo naval, Irán considerará eso como una violación del alto el fuego y evitará la reapertura condicional y limitada del Estrecho de Ormuz", avisó este sábado el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán. "El control del Estrecho de Ormuz ha vuelto a su estado anterior", dijo el ejército, recalcando que el Estrecho sigue "bajo la estricta administración y control de las fuerzas armadas" hasta que Estados Unidos restablezca "la plena libertad de navegación para los buques que viajan desde Irán a sus destinos y desde los destinos hacia Irán".
Por su parte, el Comando Central de EEUU informó en un comunicado de que "desde el inicio del bloqueo, 23 buques han acatado las indicaciones de las fuerzas estadounidenses para dar la vuelta. Las fuerzas estadounidenses están aplicando un bloqueo marítimo contra los buques que entran o salen de los puertos y áreas costeras iraníes", con imágenes de la USS Camberra navegando en la zona.
Barcos al fondo en el Estrecho de Ormuz junto a la isla de Qeshm.AP
El viernes, el almirante Brad Cooper, responsable precisamente del Comando Central, aseguró que el bloqueo seguirá hasta que Trump lo suspenda. "Como anunció el presidente hoy, las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo continúan aplicando plenamente el bloqueo marítimo a los buques que entran o salen de los puertos iraníes en las zonas costeras. Permanecerá vigente hasta nuevo aviso", dijo.
Trump, siempre cómodo en ese juego de información sesgada y contradictoria, enormemente hábil para mandar mensajes optimistas al mercado los viernes por la tarde, reaccionó en el avión de vuelta a Washington desde Las Vegas sacando su lado más agresivo, diciendo que con esta actitud no hay garantías de que el alto el fuego que vence el próximos martes pueda ser prorrogado y abriendo la puerta a nuevos bombardeos.
Eso a pesar de que a lo largo de toda la jornada había dicho en numerosas entrevistas cortas que "la guerra ha terminado" y que había sido "una gran victoria", en referencia a la reapertura de la navegación para los petroleros a una zona por la que pasa el 20% del crudo mundial. "Han aceptado todos los términos", dijo sin rubor.
El presidente no fue mucho más allá el sábado por la mañana desde la Casa Blanca, durante un acto sobre investigación médica con la presencia de Joe Rogan, uno de los podcasters más escuchados del planeta y que en las últimas semanas se ha distanciado de Trump y ha criticado su deriva.
El presidente, algo muy raro en él, no aceptó preguntas de los periodistas congregados y se limitó a decir unas frases muy medidas y abiertas. "Se han vuelto un poco ingenuos, como lo han estado haciendo durante 47 años. En realidad, todo va muy bien, y ya veremos, pero tendremos información al final del día", empezó. "Tenemos conversaciones muy buenas con Irán. Está funcionando muy bien. No tienen armada, no tienen fuerza aérea, no tienen líderes. No tienen nada. Querían cerrar el Estrecho de nuevo, como lo han estado haciendo durante años, pero no pueden chantajearnos. De hecho, muchos de los barcos están viniendo a Texas. Tendremos algo de información al final del día. Estamos hablando con ellos, y saben, estamos tomando una postura firme", añadió de forma críptica.
Es su modo de proceder habitual, lleno de trampas, anuncios precipitados y unilaterales, combinado con amenazas rimbombantes mientras decenas de negociaciones diplomáticas tienen lugar al mismo tiempo. Para Trump es importante reabrir Ormuz, pero todavía más importante que el mundo entero piense que tiene el control absoluto, que lidera cada paso, que todos los actores bailan al son de su música y que el resto de jugadores acatan sus instrucciones.
Tras las negociaciones iniciales entre Estados Unidos e Irán el pasado fin de semana en Pakistán, el viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Saeed Khatibzadeh, ha afirmado este sábado que no se fijará una segunda fecha hasta que ambas partes "hayan acordado el marco". En declaraciones a la prensa en un foro en Turquía, el secretario de Estado afirmó: "No deseamos participar en negociaciones ni reuniones condenadas al fracaso que puedan servir de pretexto para una mayor escalada".
Al mismo tiempo, el Gobieno iraní ha anunciado el fin del viaje de tres días del máximo responsable del ejército paquistaní, Asim Munir, que ha llevado nuevas propuestas presentadas por Estados Unidos.
El jueves, Trump abrió la puerta a que esa segunda ronda de negociaciones tenga lugar muy pronto, e incluso fantaseó con la opción de acudir él mismo en persona, después de que su vicepresidente JD Vance, liderara la primera. Desde entonces, sin embargo, Vance ha tenido un perfil muy bajo, sin pronunciarse públicamente estos días sobre la cuestión.
Mientras, aprovechando el alto el fuego, seis aeropuertos iraníes han reabierto sus puertas este fin de semana y las aerolíneas están listas para operar vuelos nacionales e internacionales, según los de comunicación locales. El espacio aéreo llevaba cerrado desde el inicio de los bombardeos estadounidenses e israelíes el 28 de febrero.
