Si eres de izquierda, mira a Nueva York

Si eres de izquierda, mira a Nueva York

Este 15 de abril, en pleno Tax Day, Zohran Mamdani volvió a poner sobre la mesa una idea que debería ser completamente normal en cualquier democracia seria: que los ricos paguen más. No se trata de una consigna vacía ni de una fantasía radical. Se trata de una respuesta lógica frente a una ciudad donde conviven fortunas obscenas con niveles alarmantes de pobreza, crisis de vivienda y desigualdad estructural. Y precisamente por eso Nueva York importa tanto: porque si una política de redistribución fiscal puede abrirse paso en el corazón financiero del capitalismo global, entonces no estamos ante una locura ideológica, sino ante una solución viable.

Mamdani representa algo más grande que una figura política joven o mediática. Su ascenso expresa una ruptura con décadas de propaganda capitalista que han querido convencer al mundo de que cualquier intento de gravar más a las grandes fortunas equivale a autoritarismo, caos económico o fracaso. Pero esa caricatura ya no se sostiene. Lo que propone Mamdani no es una expropiación masiva ni una revolución improvisada: es una política fiscal progresiva para enfrentar una realidad social insostenible.

Y esa realidad es brutal. Nueva York es una de las ciudades con mayor concentración de multimillonarios del planeta, mientras millones de personas viven bajo presión económica extrema. El costo de la vivienda ahoga a familias enteras, la pobreza afecta a más de una cuarta parte de la población y el acceso a servicios esenciales se vuelve cada vez más desigual. En ese contexto, pedir que quienes concentran más riqueza aporten más no solo es razonable: es moralmente necesario.

Lo verdaderamente radical no es gravar a los ricos. Lo radical ha sido normalizar una ciudad donde el lujo de unos pocos convive con la precariedad cotidiana de millones. Lo radical es aceptar que las mayorías carguen con el peso fiscal mientras las élites financieras, inmobiliarias y corporativas siguen acumulando.

Durante años se nos dijo que si se aumentaban los impuestos a los más ricos, huirían, colapsaría la inversión y la ciudad se hundiría. Pero ese argumento ha funcionado más como chantaje ideológico que como diagnóstico serio. En realidad, las grandes metrópolis modernas necesitan capacidad fiscal para sostener transporte, vivienda, educación, salud, cuidado infantil y espacio público. Sin eso, lo que colapsa no es la economía de los de arriba, sino la vida de los de abajo.

Por eso Mamdani resulta tan importante. Porque devuelve la política a una pregunta básica: ¿quién debe pagar por la ciudad? Y la respuesta no puede seguir siendo la misma clase media endeudada, los trabajadores precarizados o los arrendatarios ahogados por rentas imposibles. Si una ciudad produce riqueza gigantesca, esa riqueza debe traducirse en bienestar colectivo. De lo contrario, la prosperidad urbana no es más que una ficción estadística sostenida sobre la exclusión.

Además, estas políticas no son extrañas en el mundo. Las sociedades europeas que suelen presumirse como estables, desarrolladas y con mejores niveles de bienestar han sostenido históricamente esquemas fiscales más progresivos. Nadie las llama radicales por ello. Solo en el discurso neoliberal estadounidense se logró instalar la idea de que pedir más a los multimillonarios es extremismo, mientras dejar intacta la desigualdad sería sensatez.

Nueva York hoy ofrece una lección política poderosa. Si hasta allí puede discutirse seriamente que los ultra ricos paguen más para financiar una ciudad más justa, entonces la izquierda haría bien en dejar de actuar a la defensiva. Mamdani no es revolucionario porque proponga algo imposible, sino porque se atreve a decir con claridad algo que debió ser obvio desde hace mucho: en ciudades profundamente desiguales, la justicia fiscal no es radicalismo, es democracia.

Si eres de izquierda, mira a Nueva York. No como una excepción extraña, sino como una prueba de que redistribuir riqueza en las grandes capitales no solo es posible, sino urgente.

POR TALYA ISCAN

Catedrática universitaria: FCPyS, UNAM, UIA; UPanamericana; UAnáhuac)

@TALYAISCAN

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