De la "amistad inquebrantable" a la distancia entre Trump y Meloni
Lo que parecía una alianza natural entre dos líderes de la derecha radical se ha estrellado contra la realidad geopolítica de 2025 y 2026. El idilio político entre Donald Trump y Giorgia Meloni, aquella "mujer fantástica" para el presidente de EEUU que "causaba sensación en Europa", ha caducado entre aranceles, visiones irreconciliables sobre el orden mundial y ataques al Vaticano.
La economía ha sido el primer gran erosivo de la relación Washington-Roma. Meloni viajó a la Casa Blanca en abril de 2025 con el objetivo de posicionarse como mediadora y evitar la guerra comercial entre EEUU y la UE. Sin embargo, se encontró con que el proteccionismo de Trump no distingue entre aliados y rivales y la imposición de aranceles generalizados del 20% golpeó directamente al corazón de la industria italiana.
El segundo eje del desencuentro es la seguridad europea. Mientras Meloni ha mantenido una lealtad férrea a la OTAN y al apoyo a Ucrania, Trump presiona por una resolución del conflicto que obligaría a Kiev a aceptar concesiones territoriales dolorosas. La premier también ha mostrado su «desacuerdo» con el republicano en otro de sus desafíos a la UE: las amenazas territoriales sobre Groenlandia y su intención de anexionarla a EEUU. La italiana defendió la «soberanía europea» y calificó la propuesta del republicano como un anacronismo que ignoraba el derecho internacional. «Creo que el derecho internacional debe ser ampliamente defendido. Cuando no estoy de acuerdo con él se lo digo, no tengo dificultad», afirmaba el pasado enero.
Trump recibe a Meloni en la Casa Blanca en abril 2025.
El anuncio ayer de que Italia ha decidido suspender la renovación automática del acuerdo de Defensa con Israel, un pacto vigente desde 2005, no es solo un castigo diplomático a Benjamin Netanyahu por las incursiones en Líbano, que han causado cientos de muertos, sino que representa un desafío a la doctrina de Trump de apoyo incondicional a su aliado Israel y a su estrategia en Oriente Próximo.
Si la economía abrió la brecha, la religión provocó la ruptura pública. El reciente ataque del republicano contra el Papa León XIV y la posterior imagen generada con inteligencia artificial en la que Trump se representaba como Jesucristo colocó a Meloni en una posición imposible para una líder que ha cimentado su legitimidad sobre el lema «Dios, Patria y Familia». En un gesto de inusual contundencia, la premier calificó las palabras del presidente estadounidense como «inaceptables». La italiana se reafirmó de nuevo ayer en sus declaraciones contra Trump y su particular guerra contra el Vaticano: «Creo que he sido muy clara. No sé cuántos otros líderes se han expresado. Pues bien, esto es para quienes dicen que existiría una subordinación».
Debilitada internamente tras el reciente varapalo del referéndum sobre la reforma judicial en marzo, Meloni ha hecho una demostración de fuerza al alejarse del hombre al que dio la bienvenida en su segundo mandato como el «faro del conservadurismo», un líder «con una visión clara para el futuro» y al que agradeció su «calidez y respeto hacia la nación italiana». Aquella «amistad inquebrantable» ha sido sustituida por el recelo.
