La baliza V16, en el punto de mira: la DGT admite que "podría haberse hecho mejor"

La baliza V16, en el punto de mira: la DGT admite que "podría haberse hecho mejor"

La implementación de la baliza V16 como equipo esencial en las carreteras continúa siendo un tema de discusión. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha admitido que el proceso “podría haberse hecho mejor” cuatro meses después de su implementación final, reconociendo errores en la gestión y comunicación de esta medida que reemplaza a los triángulos tradicionales de emergencia. 

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Un cambio clave para la seguridad vial

A partir del 1 de enero de 2026, en España todos los conductores deben tener instalada una baliza V16 conectada en su vehículo. Este dispositivo luminoso posibilita indicar un accidente o una avería sin que sea necesario salir del coche. 

El propósito fundamental de esta medida es disminuir la probabilidad de atropellos, que son uno de los riesgos relacionados con la colocación de triángulos en vías. Estas balizas emiten luz visible en 360 grados y también envían la posición del vehículo a la plataforma DGT 3.0 con el objetivo de avisar a los demás conductores.  

No obstante, lo que parecía ser una clara mejora en la seguridad ha terminado por generar una intensa polémica. 

Críticas por falta de información

Uno de los desafíos más importantes que se han destacado en estos meses es la escasez de información precisa para los conductores. La coexistencia de dispositivos conectados y no conectados durante años, además de la comercialización de modelos que caducarán en 2026, ha generado desconcierto en el mercado. 

Las asociaciones de consumidores denunciaron incluso un potencial “fraude masivo” por la venta de balizas que no cumplían los requisitos futuros, y reprobaron la escasez de advertencias más contundentes por parte del gobierno. 

Las inquietudes acerca del precio, que puede variar entre los 30 y 80 euros, y de la utilidad real del dispositivo aumentaron el descontento de los conductores. 

Declaraciones y rectificación

En esta situación, Pere Navarro, director de la DGT, ha admitido que la administración de la medida no fue ideal y que se podría haber proporcionado a los ciudadanos información más clara. 

Navarro ya había enfatizado que la meta no era sancionar, sino promover el uso del dispositivo en los meses anteriores a su obligatoriedad: “No van a parar coches para ver si la llevan”, llegó a decir, enfatizando que lo prioritario era la seguridad y no la recaudación.

Asimismo, garantizó que en la fase inicial los agentes serían flexibles para ayudar a que los conductores se adapten.    

Una medida aún bajo debate

Aunque se han ofrecido explicaciones, la controversia persiste. La baliza V16 sigue dando lugar a preguntas acerca de su rendimiento en ciertas circunstancias, su efectividad real y el procedimiento de homologación de los aparatos. 

Asimismo, la percepción de desinformación se ha visto incrementada por ciertos episodios mediáticos, como las demostraciones públicas poco transparentes acerca de su uso. 

En términos generales, la implementación de la V16 se ha transformado en una de las modificaciones más debatidas en cuanto a seguridad vial en los últimos años, lo que demuestra cuánto de difícil es incorporar tecnologías nuevas en la vida cotidiana de los conductores. 

Un objetivo que se mantiene

La DGT continúa con su propuesta por este sistema a pesar de las quejas. El organismo sostiene que la baliza V16 es un progreso significativo en términos de seguridad, porque evita que los conductores tengan que abandonar el vehículo en circunstancias de peligro.  

Hace énfasis en que el aparato no recolecta datos personales porque solo envía la localización del vehículo de manera anónima y en situaciones de emergencia. 

Sin embargo, el reconocimiento de errores por parte del tráfico allana el camino a potenciales mejoras en la comunicación y la implementación de medidas futuras. Una enseñanza que, de acuerdo con los especialistas, será fundamental para conseguir una confianza más alta por parte de la población en las modificaciones normativas que tienen impacto en la conducción.