El color y, por supuesto, la luz no son un simple acabado decorativo, sino un recurso arquitectónico: un medio capaz de definir el espacio, guiar el movimiento y transformar la percepción de volúmenes y piezas. En este piso de Milán, además, sirve para crear la atmósfera evocadora de los clubes nocturnos de la década de 1970.
Con 160 m², la vivienda se ubica en un edificio de posguerra, diseñado por el prestigioso estudio Asnago Vender, en el distrito milanés de Arena. La distribución original de la década de 1950, ya alterada por una intervención posterior, ha sido completamente renovada en el proyecto de Paolo Frello & Partners, artífices del proyecto. El estudio llevó a cabo una reforma integral, que ha reemplazado la distribución compartimentada de la que partía por un sistema más fluido y jerárquico.
Además, el proyecto responde al estilo de vida de una pareja apasionada por el entretenimiento y por los clubes nocturnos de los 70. Un objetivo que el estudio milanés logró reinterpretar sin caer en la nostalgia.
Originalmente, se trataba de una vivienda muy dividida, con habitaciones correlativas mal conectadas. El proyecto de Paolo Frello & Partners diseñó una nueva distribución, más clara y con zonas diferenciadas, estructuradas en torno a un núcleo circular que actúa como nexo entre las áreas de estar y de descanso.
Alrededor de este elemento se establece una organización cohesionada, que permite un equilibrio entre apertura e intimidad. El suelo de madera de roble oscuro en espiga, presente en toda la casa, incluidos los baños y la cocina, refuerza esa unidad visual.
En el salón, la protagonista es una gran librería a medida que transforma la pared en un fondo arquitectónico cóncavo. Un diseño que mantiene ese juego de curvas que ya vislumbramos en el recibidor.
De suelo a techo y en color negro, los libros se apoderan de cada balda y no dejan hueco a ningún adorno. Asimismo, son los propios ejemplares los encargados de poner una nota de color y atrevimiento en esa pared negra.
Frente a la gran librería, dos sofás Soriana de Cassina, en azul y gris, refuerzan la referencia a los años 70, no como un gesto meramente estilístico, sino como una solución también ergonómica y funcional.
Con una composición que invita a la relajación, destacan la mesa de centro diseñada a medida, con acabado en laca negra y cristal ahumado, y el mueble para la televisión, con estructura de madera de brezo, base de bronce y tablero de cristal lacado. Dos elementos que ponen en valor el cuidado en los detalles y el papel de la artesanía en la experiencia estética.
Dedicar una zona de la casa a bar para compartir con los amigos es tendencia de decoración en 2026. Además, un mueble bar es una pieza imprescindible en una casa que evoca un club nocturno.
Situado estratégicamente en un rincón del salón, sus paredes de espejo con baldas para colocar las botellas crean la atmósfera ideal. Nos encanta ese halo de misterio y su diseño.
Cerca de la entrada, un elemento de almacenamiento a medida en metal con tubos de vidrio estriado curvados integra iluminación y armario en un solo objeto.
Un elemento que actúa como una columna luminosa y funcional. Desde aquí, la entrada se abre hacia el núcleo de la vivienda, que organiza las áreas de estar y dormitorio.
Al abrir la puerta, surge un entorno dominado por un azul profundo y saturado que envuelve las superficies y altera la percepción del volumen. El espacio parece expandirse y contraerse simultáneamente, generando una tensión perceptiva en la que color y arquitectura se funden.
Dentro de esta atmósfera compacta, casi nocturna, la cocina de acero inoxidable (de Euromobil), concebida como un volumen monolítico, refleja la luz y los tonos del ambiente, transformándose en una superficie cambiante, más cercana a una instalación que a un elemento puramente doméstico.
Aunque podría usarse como isla, lo cierto es que se trata de una gran mesa de cocina alta, que evoca a la barra de un bar, haciendo otro guiño a la atmósfera de todo este piso milanés.
Situada en el centro de la cocina, destaca tanto el número de asientos (seis en total) como la espectacular lámpara de techo que ilumina su superficie. Un comedor funcional y cómodo, apto para el día a día o para celebraciones más formales. No podemos pasar por alto el precioso suelo de madera oscura, presente en toda la casa, que da un plus de estilo a la estancia.
En este proyecto, el arquitecto milanés Paolo Frello lleva su visión del diseño de interiores al plano emocional. No se trata de un ejercicio formal, sino de un paisaje interior donde el material se desvanece y el color se convierte en experiencia y en sensaciones.
En el dormitorio principal, el color de suelo y paredes se unifica, logrando una atmósfera cálida y envolvente. Por su parte, el cabecero tapizado en azul profundo (otro de los tonos de la casa) ofrece esa pincelada rompedora que eleva el look. Nuevamente la madera de roble cepillada viste el suelo, favoreciendo la sensación de conjunto.
En el interiorismo emocional, materiales y colores son parte importante del proyecto. En la zona de descanso, el lenguaje material se vuelve más táctil, si cabe aún.
Los armarios empotrados tapizados en tela, con motivos muy años 70, crean una superficie continua y absorbente. Una puerta corredera con espejo amplía la percepción del espacio y, a la vez, oculta el acceso al vestidor y refuerza su papel de umbral. El cabecero tapizado en azul, suave y de pared a pared, contribuye a crear un espacio cálido que despierta los sentidos.
Los baños interpretan las necesidades de la pareja mediante el uso contenido y con intención del color y el empleo de azulejos. Las superficies revestidas con azulejos de Mutina dialogan con lavabos diseñados a medida.
En uno de los baños, los tonos más oscuros envuelven un espacio de ducha, mientras que en el otro, una bañera ubicada en un nicho curvo se convierte en el punto focal visual, realzada por tonalidades más cálidas.
Lo decimos siempre, el baño de invitados o el aseo de cortesía permite siempre mayor atrevimiento. Aunque sin perder conexión con el resto de la casa ni con los otros baños, este cuenta con una decoración más arriesgada y seductora.
Para ello, el proyecto del estudio Paolo Frello & Partners apuesta por el uso de un papel pintado oriental (de Jannelli & Volpi) tremendamente evocador, y por una iluminación sutil, en la que destaca el espejo retroiluminado.