Diana Al Azem, divulgadora: "Los hijos no necesitan madres perfectas, sino madres capaces de volver y reconectar"

Diana Al Azem, divulgadora: "Los hijos no necesitan madres perfectas, sino madres capaces de volver y reconectar"

La crianza de los hijos no es un camino de rosas. Eso es algo que sabe toda mujer que se haya adentrado en la maternidad. Por mucho que deseara y buscara tener hijos, siempre hay dudas, preocupaciones… y batallas con los propios hijos que a veces dificultan el día a día. ¿Cómo lidiar con todo ello y, aún así, seguir disfrutando del la crianza y de la maternidad? Se lo hemos preguntado a Diana Al Azem, profesora, divulgadora y fundadora de la plataforma Adolescencia Positiva, que acaba de publicar el libro Madres quemadas. Cómo cuidar sin arder en silencio (Plataforma Editorial). La experta cuenta cómo hacer frente al bournout parental, que afecta enormemente a miles de madres y padres y que impacta también directamente en el bienestar de los hijos. ¿Cómo superarlo si no es posible conciliar?

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¿Por qué están "quemadas" la mayoría de las madres hoy en día?

Porque hoy las madres intentan llegar a todo en un contexto que exige muchísimo y sostiene muy poco. Trabajan fuera y dentro de casa, gestionan la carga mental familiar, la educación emocional de los hijos y además sienten la presión de hacerlo todo bien. A esto se suma un ideal de maternidad perfecto que vemos constantemente en redes y que no es real. No están quemadas por falta de amor hacia sus hijos, sino por exceso de responsabilidad sin suficiente apoyo.

Perder la paciencia suele ser una señal de saturación, no de mala maternidad.

Diana Al Azem, divulgadora y profesora

Es muy habitual que algunas madres quemadas reciban consejos para dedicarse tiempo a sí mismas… ¿En qué consiste el verdadero autocuidado en la maternidad?

El verdadero autocuidado no es encontrar una hora libre que casi nunca existe, sino cambiar la forma en la que vivimos el día a día. No consiste en añadir más cosas a la agenda, sino en quitar exigencia, poner límites y aprender a parar sin culpa. A veces autocuidarse es decir “hoy no llego”, dejar algo sin hacer o respirar antes de reaccionar. Es algo mucho más realista y cotidiano de lo que nos han vendido.

En el libro hablas del burnout parental. ¿En qué consiste exactamente?

El burnout parental es un estado de agotamiento emocional profundo relacionado con la crianza. No es solo cansancio físico: aparece la sensación de estar desbordada, desconectada emocionalmente y de no ser la madre que quieres ser. Muchas madres sienten culpa por ello, pero en realidad es una respuesta natural cuando las demandas superan durante mucho tiempo los recursos emocionales disponibles.

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¿Lo sufren también los padres o está más relacionado con la maternidad?

Los padres también pueden sufrirlo, pero actualmente afecta más a las madres porque siguen asumiendo la mayor parte de la carga mental y emocional de la crianza. No se trata de quién quiere más a sus hijos, sino de cómo se reparte la responsabilidad invisible del cuidado.

Madres quemadas. Cómo cuidar sin arder en silencio, de Diana Al Azem© Plataforma Editorial

Ese burnout se multiplica cuando el hijo tiene alguna neurodivergencia… ¿Cómo sobrellevarlo en esos casos?

En estos casos el agotamiento aumenta porque la demanda emocional y logística es mayor y constante. Lo primero es entender que necesitar ayuda no es un fracaso. Es fundamental crear red, aceptar que la crianza será distinta a la imaginada y abandonar la comparación con otras familias.

También es clave reservar pequeños espacios de recuperación emocional, aunque sean breves, porque cuidar de un hijo con necesidades específicas exige que la madre también esté sostenida.

Las madres no están quemadas por falta de amor hacia sus hijos, sino por exceso de responsabilidad sin suficiente apoyo.

Diana Al Azem, divulgadora y profesora

Cuando se está muy cansado es más fácil perder los papeles con los hijos. ¿Qué recomendarías para recuperar el autocontrol?

Lo primero es entender que perder la paciencia suele ser una señal de saturación, no de mala maternidad. Antes de intentar educar al niño, hay que regularse una misma: parar, respirar y retrasar la reacción unos segundos. Después, reparar el vínculo si hemos gritado. Los hijos no necesitan madres perfectas, sino madres capaces de volver y reconectar.

¿Qué papel desempeña la conciliación en la maternidad/paternidad?

La conciliación no es un lujo, es una necesidad social. Su ausencia genera estrés crónico en los progenitores y menos disponibilidad emocional hacia los hijos. Cuando los adultos viven permanentemente agotados, la crianza se vuelve más reactiva y menos consciente. Conciliar no solo mejora la vida familiar, también mejora el bienestar infantil.

Madre sonriente con su bebé en brazos© Getty Images

Ver madres perfectas en redes sociales puede sentirse como una carga… ¿Cómo gestionarlo?

Recordando que las redes muestran momentos editados, no vidas reales. La comparación constante nos hace creer que somos las únicas que dudamos o nos cansamos, cuando en realidad es justo lo contrario.

Ayuda mucho reducir la exposición a contenidos que generan presión y acercarse más a conversaciones reales con otras madres, donde aparece la verdad compartida.

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¿Qué se puede hacer para disfrutar de la maternidad como se merecen las madres (y los hijos)?

Bajar la exigencia. Muchas madres no disfrutan porque están intentando hacerlo todo perfecto. Cuando dejamos de luchar contra la realidad y empezamos a aceptarnos como madres suficientes, aparece más presencia y más calma. Disfrutar no significa que todo sea fácil, sino permitirse vivir la maternidad sin culpa constante.