Dominick Schettini, el ingeniero con padre ecuatoriano que integra el programa Artemis II de la NASA
En medio del renovado interés global por la exploración espacial, una historia con raíces ecuatorianas emerge dentro de uno de los proyectos científicos más ambiciosos de la actualidad: Artemis II, el programa de la NASA para explorar la Luna.
En ese contexto, destacó la participación de Dominick Schettini, un ingeniero mecánico de 28 años, nacido en Estados Unidos pero con padre ecuatoriano y madre colombiana, cuya labor técnica formó parte del engranaje que impulsa esta misión.
Aunque reconoce que su español “no es tan bueno”, su identidad está profundamente marcada por su herencia latinoamericana. “Soy de Carolina del Sur y tengo 28 años, pero cuando era niño visitaba a mi familia muchas veces en Colombia y en Ecuador. Crecí comiendo arepas con huevo, jugando fútbol y yendo a las playas. Todas esas cosas me hacen quien soy hoy y estoy orgulloso de ser latinoamericano. Es una gran parte de quien soy”, cuenta.
Publicidad
Su camino hacia la industria aeroespacial comenzó desde muy temprano. A los 8 años, una visita al Centro Espacial Kennedy marcó el inicio de un sueño que parecía lejano. Desde entonces, su curiosidad lo llevó a explorar, desarmar y mejorar objetos, una inclinación práctica que más adelante lo encaminó hacia la ingeniería.
Se graduó en 2021 de la Universidad de Carolina del Sur como ingeniero mecánico. Durante su formación realizó pasantías en diseño mecánico, manufactura automotriz y construcción de embarcaciones, experiencias que le permitieron desarrollar habilidades técnicas clave. Sin embargo, su objetivo siempre fue claro: trabajar en la industria aeroespacial.
“Siempre tuve el sueño de trabajar en algo más grande que yo. Escuchar el nombre NASA parece imposible, pero soñé en grande y no iba a aceptar un no como respuesta”, afirma. Tras graduarse, enfrentó múltiples rechazos laborales, pero decidió mudarse a Florida, donde se concentra gran parte de la industria espacial. Durante meses aplicó a diferentes empresas, trabajó en manufactura automotriz y amplió su red de contactos hasta lograr una oportunidad.
Publicidad
Publicidad
“Finalmente, con persistencia, recibí una oferta para trabajar como ingeniero de operaciones mecánicas en sistemas terrestres de exploración para la misión Artemis. Fue uno de los momentos más importantes de mi vida”, señala.
Su responsabilidad se centró en los sistemas de enfriamiento de la cápsula Orión, el vehículo en el que viajan los astronautas. Su trabajo es fundamental para garantizar que los equipos funcionen correctamente antes del lanzamiento. “Soy responsable de los sistemas de enfriamiento terrestre. Las baterías, las computadoras y los sistemas eléctricos generan calor. Estos son muy sensibles y necesitan mantenerse dentro de ciertos límites para que los astronautas puedan viajar a la Luna y regresar de forma segura”, explica.
Publicidad
En términos sencillos, su labor consiste en extraer el calor de la cápsula y mantener una temperatura estable.
La importancia de esta función es crítica. “Es una burbuja que mantiene a los astronautas vivos, con temperatura, oxígeno y sistemas estables. Mi sistema evita que todo eso falle por sobrecalentamiento”, explica.
Antes de llegar a este punto, su experiencia en sistemas de ventilación y aire acondicionado (HVAC) fue clave. “El aire acondicionado de un cohete es similar al de una casa. Mi primera pasantía fue en eso, aprendí cómo funcionan estos sistemas y cómo diseñarlos”, comenta.
Más allá del componente técnico, su historia también refleja el impacto de la migración y la determinación. “Soy estadounidense de primera generación. Mis padres nacieron en Colombia y Ecuador. No teníamos las conexiones que otros tienen, pero si sales de tu zona de confort y te esfuerzas, puedes lograr cualquier cosa”, afirma.
Publicidad
El programa no solo buscaba regresar a la Luna, sino establecer una presencia sostenible en su polo sur. “Queremos ir al polo sur de la Luna porque tiene agua y metales raros. La idea es construir una base lunar que nos permita avanzar tecnológicamente y eventualmente ir a Marte y crear una sociedad multiplanetaria”, explica.
Con esa visión, su trabajo se proyecta más allá del presente. Ya participa en el desarrollo de futuras misiones como Artemis III, que apunta a continuar la exploración lunar en los próximos años.
Finalmente, deja un mensaje dirigido especialmente a jóvenes de Ecuador y América Latina: “Puedes lograr cualquier cosa que te propongas. Suena como un cliché, pero necesitas soñar en grande. Dedica tu vida a ese sueño. Lo peor que puede pasar es que te quedes corto, pero estarás mucho más adelante de lo que estarías si no lo intentaras”. (I)



