El drenaje linfático vuelve a ser viral: por qué las actrices se lo hacen siempre antes de alfombras rojas y viajes largos
Más de 200.000 vídeos en redes, spas especializados multiplicándose en Nueva York y Los Ángeles, celebrities (como Gwyneth Paltrow, Jennifer Aniston o Kim Kardashian) declarándose fans, y herramientas y gadgets virales que prometen potenciar los resultados en casa. El drenaje linfático no solo ha vuelto: se ha convertido otra vez en conversación global. La estética y la fisiología se cruzan en el mismo punto, y el resultado es visible en el espejo… y en el algoritmo.
La viralidad no nace de la nada. En Estados Unidos, clínicas especializadas en masaje linfático están expandiéndose a ritmo de franquicia. En redes sociales, los "antes y después" se reproducen con la promesa de un rostro y un cuerpo más definido en cuestión de horas. Y, como suele ocurrir, cuando Hollywood lo valida, el resto del mundo toma nota. Pero ¿qué hay realmente detrás de ese efecto inmediato que tantas famosas buscan antes de una alfombra roja o de un vuelo transoceánico?
"La gente cree que vaciamos líquidos mágicamente, pero lo que hacemos es estimular un sistema que ya existe", explica el fisioterapeuta Tomás Bobadilla Wergifker, colaborador de Clínica Armstrong Internacional. Ese sistema es la red linfática, encargada de recoger el exceso de líquido intersticial, proteínas, metabolitos y desechos celulares y devolverlos al torrente venoso.
El drenaje linfático y el efecto inmediato que explica su viralidad
Cuando el sistema linfático se enlentece (por estrés, sedentarismo, cambios hormonales o viajes largos) se produce una congestión leve en los tejidos superficiales. El rostro se ve más hinchado, el contorno corporal menos definido. Como matiza la doctora Rita Sêco, "la inflamación transitoria suele fluctuar, es decir, va variando a lo largo del día, siendo peor al final del día" y "percibimos cambios con determinados alimentos o en fases de mayor estrés".
"Al estimular el cuerpo mediante maniobras manuales suaves y específicas, favorecemos el movimiento de la linfa hacia los ganglios linfáticos y disminuimos la congestión", señala la doctora Amira Chehade, directora médica de Novo Clinic y creadora de la técnica Biomodellage. El efecto visible se debe a que hay menos líquido retenido.
Bobadilla añade un matiz clave para entender por qué el cambio puede percibirse en pocas horas: "Aumentamos la contractilidad de los linfangiones, que son pequeñas unidades de bombeo linfático, favorecemos la reabsorción del líquido intersticial y mejoramos la circulación linfática superficial". El resultado es un aspecto más desinflamado relativamente rápido. "Es una reducción de edema o congestión tisular leve", recalca.
Drenaje linfático y vuelos largos: la otra razón de su regreso
El resurgir del drenaje no se explica solo por las alfombras rojas. Los vuelos de larga distancia forman parte del calendario profesional de muchas mujeres y el cuerpo lo acusa. "La inmovilidad prolongada enlentece el retorno venoso y linfático", explica la doctora Chehade. A esto se suman los cambios de presión en cabina y la deshidratación relativa, que alteran el equilibrio hídrico. El resultado es sensación de pesadez, piernas hinchadas o rostro inflamado.
Bobadilla coincide: "Hay una menor activación de la bomba muscular durante el vuelo, lo que genera mayor acumulación de líquido en extremidades inferiores". En personas sanas no es peligroso, pero sí incómodo. Caminar, hidratarse y movilizar los tobillos ayuda. El drenaje posterior reactiva la circulación linfática y acelera la recuperación de la ligereza.
Drenaje linfático no es adelgazar
La confusión más extendida sigue siendo pensar que el drenaje equivale a perder grasa. Ambos especialistas insisten en diferenciar procesos fisiológicos. "La grasa corporal está en el tejido adiposo y se reduce con déficit calórico sostenido y ejercicio", recuerda Bobadilla. El líquido retenido pertenece al sistema linfático y puede disminuir con drenaje manual y movilizaciones.
"El drenaje puede hacer que alguien se vea menos hinchado o con contornos más definidos, pero no elimina la grasa", subraya Bobadilla. Confundir ambos conceptos genera expectativas irreales. En la misma línea, la doctora Chehade recuerda que "la grasa corporal solo se reduce mediante procesos metabólicos sostenidos en el tiempo, mientras que el drenaje actúa sobre el edema y la congestión de los tejidos, mejorando el contorno de forma temporal pero visible".
Drenaje linfático antes de un evento: cómo hacerlo con criterio
Cuando se acerca una boda o una gala, la tentación de recurrir a soluciones intensivas de última hora es habitual. Sin embargo, la clave está en anticiparse. "Lo ideal es realizar la sesión entre 24 y 48 horas antes del evento", aconseja la doctora Chehade, un margen que permite al organismo completar el proceso de movilización y eliminación de líquidos y que el resultado se vea natural. El objetivo, insiste, es lograr "un efecto desinflamatorio progresivo y elegante".
Bobadilla recomienda incluso programar dos o tres sesiones en la semana previa si se quiere optimizar el efecto, siempre acompañadas de movimiento diario, hidratación adecuada, descanso suficiente y reducción de sal excesiva. También advierte de un error frecuente: "Más sesiones no quiere decir mejores resultados. El sistema necesita equilibrio".
En esa misma línea, la doctora Rita Sêco subraya que, cuando el problema es la retención de líquidos, "el drenaje linfático asociado a la presoterapia marca totalmente la diferencia". Solo cuando la preocupación principal es la firmeza o la calidad de la piel entran en juego otras opciones. "Para la calidad de la piel (firmeza y tonicidad) la radiofrecuencia puede ayudar de forma momentánea; los resultados son visibles durante el tiempo en que realizamos el tratamiento. En caso de abandonarlo, la piel vuelve a estar como antes". Los bioestimuladores, en cambio, "estimulan de forma efectiva la producción de colágeno, haciendo que la piel se vuelva más firme a lo largo de los meses".
Por último, la doctora Chehade advierte de que recurrir a varias técnicas agresivas en un corto periodo de tiempo puede ser contraproducente, ya que "puede provocar inflamación reactiva o retención compensatoria de líquidos".




