El Ejército sirio acelera su ofensiva en el este del país desafiando a Washington
Las tropas leales al presidente de Siria, Ahmed al Sharaa, arrebataron este sábado el control de varias ciudades en el este del país a las fuerzas kurdas y sus aliados aprovechando la inacción del ejército de Estados Unidos, que hasta ahora había sido el principal soporte político de esta facción conocida como Fuerzas Democráticas Siria (FDS), que pelearon junto a los estadounidenses contra el Estado Islámico.
La arremetida del nuevo ejército sirio es una continuación a la captura de los dos barrios de Alepo que controlaba el FDS, que ahora ha tenido que ceder docenas de localidades como Deir Hafer y Maskana, y otras aldeas más pequeñas, colocándose a las puertas de Raqqa, la antigua capital del Estado Islámico, que fue liberada en octubre del 2017 por los uniformados del FDS apoyados por Estados Unidos.
La marcha de los soldados les llevó también hasta varios de los vitales pozos de petróleo situados cerca de Raqqa. Cientos de vehículos blindados sirios avanzaron de forma fulgurante hacia el este en el territorio de lo que los kurdos llaman Rojava, en un asalto tan fulgurante como sorpresivo, que recuerda al que protagonizaron los entonces opositores cuando provocaron el colapso del régimen de Bashar Asad hace poco más de un año. Miles de civiles habían huido el viernes de Deir Hafer anticipándose a los choques armados.
Fuentes estadounidenses citadas por el diario The Wall Street Journal, indicaron que Washington tiene constancia de que los militares sirios bajo las órdenes de Al Sharaa planean seguir empujando hacia hacia el este, tras el colapso de las negociaciones para que las milicias kurdas se integraran en la estructura militar dominada por Damasco.
Al Sharaa y el jefe del FDS, Mazloum Abdi, habían firmado un acuerdo a tal efecto el pasado mes de marzo, pero la decisión nunca llegó a implementarse.
Según el medio de comunicación de Estados Unidos, Al Sharaa ha conseguido el apoyo de Turquía, como contrapeso a la presión política que parece haber ejercido Washington. El diario añadió que el propio vicepresidente del país, JD Vance, habló en las últimas horas con el dirigente sirio para intentar que limitase su acometida.
Uno de los políticos más influyentes de la Administración Trump, el senador ultra Lindsey Graham, amenazó a Al Sharaa con volver a imponer "sanciones demoledoras" contra la nación árabe, que justo comenzaba a recuperar el crédito de la comunidad occidental, tras el aislamiento al que se vio sometida durante la égida del dictador Bashar Asad.
La crisis provocó la visita acelerada a Turquía y Erbil, la capital de la región kurda del norte de Irak, del enviado del presidente Donald Trump, Tom Barrack, que se reunió con Abdi, y con varias autoridades kurdas iraquíes, como el ex presidente Masoud Barzani, que en las últimas jornadas había criticado ya las operaciones militares que se registraron en Alepo.
Barzani, que dispone de un significativo contingente militar kurdo iraquí -que todavía no se ha visto implicados en la pugna en el país vecino- exigió durante la reunión que "se garanticen los derechos del pueblo kurdo en Siria".
Una delegación de militares de Estados Unidos se había desplazado el viernes hasta Deir Hafer para instar a los kurdos a que se retiraran de forma pacífica de la zona, algo que Abdi admitió a última hora de esa jornada en las redes sociales.
"Ante el llamamiento de los países amigos y de los mediadores hemos decidido retirar nuestras fuerzas mañana por la mañana a las 7:00 de la zona al este de Alepo y ocupar nuevas posiciones al este del Eufrates", escribió Abdi.
El repliegue -que se presuponía pacífico-, se vio superado por los acontecimientos y la velocidad de la progresión de los integrantes de las fuerzas armadas sirias, lo que derivó en violentos choques donde se usó la artillería y numerosos drones.
Para Washington, una confrontación abierta entre el ejército sirio y la coalición liderada por los kurdos supone un desafío monumental, especialmente porque estos últimos vigilan a miles de militantes del Estado Islámico, que podrían aprovechar el caos para intentar huir de esas prisiones, como ya han hecho en otras ocasiones.
Tal hipótesis provocó también la intervención del presidente francés, Emmanuel Macron, que habló por teléfono con el actual titular de la región autónoma kurda de Irak, Nechirvan Barzani, y pidió una "desescalada inmediata".
Ambos lados se acusaron de haber infringido el acuerdo pactado el viernes y mientras que Damasco decía que los kurdos habían volado algunos puentes, estos replicaron diciendo que los soldados sirios habían entrado en Deir Hafer "antes de que se completara la retirada de nuestros combatientes, lo que llevó a una situación muy peligrosa".
La cadena Al Jazeera informó sobre la muerte de cuatro soldados sirios, y dijo que el SDF también había sufrido varias bajas mortales.
La principal emisora de televisión siria informó que los militares estadounidenses, incapaces de controlar la situación, se vieron obligados a evacuar algunas de sus posiciones en el este del país.
El choque entre el Gobierno central y el enclave dominado por los kurdos coincidió, curiosamente, con el significativo decreto firmado por Al Sharaa este viernes en el que reconocía el kurdo como un idioma nacional, ordenaba la protección de su cultura y sus tradiciones, y otorgaba la nacionalidad a todos aquellos que nunca la recibieron durante la égida del régimen del clan Asad. También reconoció la principal fecha del calendario kurdo, el Nowruz, como una fiesta nacional.
Al Sharaa se pronunció en un discurso a favor de la "unidad" del país y enfatizó que "una nación inclusiva debe ser la base para la construcción" del nuevo Estado sirio.
Para Nanar Hawach, una analista sobre Siria del think tank International Crisis Group, la medida de Al Sharaa "otorga concesiones culturales" a los kurdos pero al mismo tiempo intenta "consolidar el control militar". "No responde a las semanas de autogobierno del noreste y establecer una línea roja en lo que respecta al reparto de poder", comentó a la agencia Afp.