El viaje en tren más espectacular de Galicia: de faro en faro entre acantilados infinitos

El viaje en tren más espectacular de Galicia: de faro en faro entre acantilados infinitos

Hay viajes que se hacen para llegar y otros que se disfrutan precisamente por todo lo que sucede en el camino. Esta ruta por el norte de Galicia pertenece claramente al segundo grupo. Porque aquí no se trata solo de ir de un punto a otro, sino de enlazar paisajes, pueblos y faros que parecen colocados estratégicamente para recordarnos que el mar manda.

Te recomendamos
Ría de Ferrol con los castillos de Palma y San Felipe, A Coruña, Galicia© Shutterstock
Ría de Ferrol con los castillos de Palma y San Felipe.

El recorrido arranca en la estación de Ferrol, ciudad de tradición naval, como da fe el castillo de San Felipe; frente a él, el de La Palma, o el Arsenal, toda una obra de ingeniería militar del siglo XVIII. Y también ciudad artística, con más de 300 meninas decorando muros y fachadas del barrio de Canido, que le han llenado de vida y de color.

El tren pone rumbo hacia Ponte Mera, puerta de entrada a uno de los lugares más impactantes de la costa gallega: el faro de cabo Ortegal. Una torre cilíndrica blanca, con una franja roja muy reconocible, situada sobre los acantilados donde el mar se bate con fuerza y desde la que se divisan las singulares formaciones rocosas de los Aguillóns, una auténtica joya para los amantes de la geología.

Acantilados de cabo Ortegal, A Coruña© © makasana photo
Acantilados de cabo Ortegal.

El viaje continúa por la Serra da Capelada —“el paisaje más grandioso”, lo describen—, con sus montes cubiertos de brezo y pastos donde se ven caballos en libertad. La parada en este entorno es el mirador de Vixía Herbeira, uno de esos miradores que justifican cualquier desvío. Sus acantilados, entre los más altos de Europa continental, de hasta 615 metros de altura, caen a plomo sobre el mar. La sensación es la de estar asomándose al borde de algo inmenso y muy antiguo. 

Ermita de San Andrés de Teixido, Cedeira, Galicia© Cavan - stock.adobe.com
Santuario de San Andrés de Teixido.

A pocos kilómetros espera Santo Andrés de Teixido, probablemente uno de los lugares más singulares del norte gallego. El pequeño santuario blanco situado sobre una ladera con vistas al mar es el más antiguo de Galicia y está rodeado de leyendas populares. La más conocida dice que aquí “va de muerto el que no va de vivo”, una advertencia amable para animar la visita. Más allá de la tradición, el pueblo tiene un encanto inmediato: casas pequeñas, tiendas de sanandresiños y esa mezcla de misticismo y vida cotidiana tan propia de Galicia.

Mural en la estación de tren de Ortigueira, A Coruña© @turismoortigueira
Mural en la estación de tren de Ortigueira.

La ruta continúa por las Rías Altas hacia Ortigueira, la localidad conocida internacionalmente por su festival de música celta y que da nombre a la ría que se abre entre el cabo Ortegal y el de Estaca de Bares. De aire relajado, Ortigueira tiene muchos otros encantos, como sus palacetes indianos, sus balconadas acristaladas, el romántico pazo de Brandariz, la playa de Morouzos, las de Espasante… Aquí el paisaje baja revoluciones y regala una pausa antes de retomar el viaje.

Te puede interesar
Monumento a Nicomedes Pastor Díaz en la Plaza Mayor de Viveiro, Lugo© Shutterstock
Plaza Mayor de Viveiro.

Desde Ortigueira, el tren vuelve a ponerse en marcha rumbo a Viveiro entre montes verdes, pequeñas aldeas y tramos donde el mar aparece y desaparece. El casco histórico de la capital de la Mariña Occidental merece recorrerse despacio, pues posee un rico patrimonio monumental: puertas medievales —empezando por la de Carlos V—, calles empedradas, plazas llenas de encanto, templos y típicas casas con balconadas y galerías acristaladas reflejándose en la ría en la que desemboca el río Landro. También tiene un puñado de playas —la urbana de Covas, la de Abrela, la de Area— y magníficas panorámicas, como la que se admira desde el mirador de San Roque. Otro espectacular está a 9 kilómetros, en O Vicedo, y se le conoce como O Fuciño do Porco, asomado sobre la playa de Pereira y al que se llega caminando por una espectacular senda escalonada que sube y baja por los acantilados.

Te puede interesar
faro de Estaca de Bares, A Coruña, Galicia© Shutterstock
Faro de Estaca de Bares.

El faro de Estaca de Bares, en el punto más septentrional de la península, es el último del viaje. De líneas sencillas y en funcionamiento desde 1850, cumple su papel sin buscar protagonismo, aunque lo consigue igualmente por pura ubicación y su entorno salvaje.

Banco de Loiba, el mejor banco del mundo, Galicia, A Coruña© Shutterstock
Banco de Loiba, al borde de los acantilados.

"EL MEJOR BANCO DEL MUNDO"

Como broche final, la ruta conduce hasta los acantilados de Loiba, uno de los rincones más fotografiados de Galicia gracias a “el mejor banco del mundo”. El sitio es privilegiado, porque sentados en él se observan, desde el plano más cercano, el islote horadado de Gavioteira y la playota de Coitelo, ejemplos del resto de 7 kilómetros de cantiles espumeantes que se suceden en este tramo de costa. Ya solo queda regresar a Ferrol y despedirse de este intenso día de viaje con la sensación de haber recorrido uno de los paisajes más salvajes y sobrecogedores de España.

Te puede interesar

MUY PRÁCTICO

Los trenes salen de la estación de Ferrol a las 9:12 los días 6 y 20 de junio, 4 y 18 de julio, 29 de agosto y 26 de septiembre. El regreso es en autobús, con llegada al punto de origen a las 21:15.

Precio: 50 € (adultos); 25 € (menores de 14 años).