Entre Morena y sus aliados, hasta los perdedores ganan
Este lunes arranca en el World Trade Center de la Ciudad de México el registro de aspirantes a convertirse en “Coordinadores Estatales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional”, el nombre oficial que Morena, PT y PVEM le dan a quienes buscan ser candidatos a las 17 gubernaturas que se disputarán el 7 de junio de 2027.
El primer día abre con cuatro estados: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur y Campeche. Y aunque en la mayoría de los casos ya hay favoritos y favoritas, nadie quiere quedarse fuera. Porque en Morena, como en la política mexicana de siempre, la derrota también tiene su precio -y ese precio puede ser muy rentable-.
Varios aspirantes ya saben que los momios no les favorecen. No juegan para ganar la candidatura estatal sino para negociar el premio de consolación: influir en la designación de candidatos a diputados federales, locales y presidencias municipales.
Algo muy parecido a lo que ocurrió con las corcholatas presidenciales de 2024, cuando los perdedores aterrizaron cómodamente en el Senado o en la Cámara de Diputados.
Hoy, la convocatoria no habla de segundos lugares, pero muchos ya traen su carta a Santa Claus bien redactada, copeteada de condiciones y exigencias. Y no se sabe aún si la dirigencia de Ariadna Montiel cederá a sus peticiones.
Por lo pronto, en Aguascalientes, la morenista Nora Ruvalcaba lleva la delantera prácticamente en solitario, tras la salida de Arturo Ávila, quien prefirió buscar una nominación en la CDMX. El problema para Morena en la entidad hidrocálida es mayúsculo: el PAN domina el estado.
En Baja California, los nombres sobre la mesa son varios; sin embargo, llevan la delantera el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, y la senadora Julieta Ramírez. El desenlace, como en un partido del Mundial de Futbol, es impredecible en este momento.
En Baja California Sur, el pleito está dividido en tres: la alcaldesa de La Paz, Milena Quiroga, señalada como favorita del centro; el diputado federal Manuel Cota Cárdenas; y el alcalde de Los Cabos, Christian Agúndez Gómez, como una de las principales apuestas del PT.
Campeche, en cambio, es capítulo aparte. La gobernadora Layda Sansores madrugó a todos desde abril e impuso a Pablo Gutiérrez Lazarus como su sucesor. Ahí poco hay qué hacer.
Con esta cascada de nombres, el balón ya está en el centro de la cancha. Pero en este torneo, no todos jugarán para ganar. Algunos solo buscan salir en el equipo titular aunque sea un partido, para luego negociar su pase a otro club, porque en Morena, perder con estrategia también es un deporte de alto rendimiento… político y económico.
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PESE A QUE LA CONVOCATORIA no lo especifica, diputados y senadores que llegaron al Congreso de la Unión con las siglas del PT o del PVEM buscan registrarse en la contienda interna de Morena bajo las siglas del partido guinda.
La razón es sencilla: en varios casos fueron prestados para “inflar” las bancadas de los “aliados”, pero ahora les conviene más registrarse con la camiseta guinda que con la de los partidos dirigidos por el petista Alberto Anaya o la verde Karen Castrejón.
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ESTA SEMANA, por fin, se definirá a cuántas de las organizaciones finalistas se les otorgará el registro como partidos políticos.
Aunque la noticia del fin de semana fue preocupante, pues ninguna ha logrado todavía la validez oficial y todas fueron multadas por irregularidades en sus informes de ingresos y egresos, esto no se considera necesariamente un factor para negar el registro.
Sin embargo, en el INE y en el Tribunal Electoral especulan que sólo Somos México, encabezado por Guadalupe Acosta, logrará obtenerlo. ¿Será?
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “En Morena, perder también es un negocio. Y vaya que es rentable”.
POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
ALFREDO.GONZALEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALFREDOLEZ
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