Fallece Ignacio Madrazo Navarro, pilar de la medicina mexicana
La comunidad médica de México lamentó la pérdida del destacado neurocirujano Ignacio Madrazo Navarro, quien falleció a los 83 años. Originario de la CDMX, dejó un legado de innovación, docencia y compromiso con la medicina.
Su trayectoria y contribuciones a la investigación neurodegenerativa, especialmente en la enfermedad de Parkinson, marcaron un antes y un después en la neurociencia.
“Para los que fuimos sus alumnos, consideramos siempre que ha sido el cirujano neurológico más importante de este país. Era un hombre muy sabio, inteligente, con ese perfil de investigador que requiere la ciencia”, expresó su amigo y colega, Carlos Cuevas, en entrevista para El Heraldo de México.
Él relató cómo fue su primer encuentro con el doctor Madrazo, en 1988, cuando realizaba investigaciones pioneras sobre el Parkinson. “Lo conocí cuando estaba haciendo estudios sobre el trastorno. Ambos trabajamos en el Centro Médico del Seguro Social en La Raza, él se desempeñaba como jefe de neurocirugía. Siempre fue un hombre de mucho empuje para la medicina mexicana”, relató conmovido.
Con una trayectoria que inició como estudiante en la UNAM, Ignacio Madrazo Navarro dejó un legado científico de más de 200 artículos en la literatura médica internacional y contribuyó a la formación de numerosas generaciones de médicos e investigadores.
“Nos enseñó mucho el compromiso, el amor a la medicina, tener esa curiosidad científica que es la que hace la diferencia entre las personas. Él era un gran médico clínico, tenía mucha capacidad intuitiva para los diagnósticos… nos enseñó a investigar, innovar, desarrollar y difundir el conocimiento”, indicó.
Su trayectoria incluye una extensa participación en congresos internacionales y la creación de nuevas técnicas quirúrgicas y dispositivos médicos. Cuevas destacó: “Fue un hombre muy valiente… siempre nos decía: ‘voy a seguir investigando durante toda la vida’, y así fue su vida, la cual estuvo dedicada a la medicina y a la innovación”.
Entre los recuerdos más preciados de su colega, destaca la capacidad de Madrazo Navarro de inspirar y guiar a quienes lo rodeaban. Nos enseñó a tratar a los pacientes como pacientes, con ese cariño que él tenía… siempre decía: ‘el paciente va a salir bien’. Su visión, enseñanza y dedicación continuarán guiando a futuras generaciones de médicos e investigadores”, finalizó.
Por Shamady Omaña
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