Tres mujeres, un partido
En 96 horas, la presidenta Claudia Sheinbaum desmontó la dirigencia de Morena que le heredó Andrés Manuel López Obrador y armó la suya. Consumada la salida de Luisa María Alcalde, el aparato apuró la entrada de Ariadna Montiel al Consejo Nacional —del que ni siquiera era integrante— para convocar al Congreso Nacional la próxima semana y formalizar el relevo. Los últimos detalles terminaron de cocinarse con la gira por Hidalgo, donde Sheinbaum adelantó que “platicaría” con Montiel.
La decisión llevaba semanas tomada: desechar a Alcalde y, de paso, archivar el proyecto de heredero de “Andy” López Beltrán. El cálculo es frío. Viene la elección más grande del sexenio en junio de 2027, viene Coahuila este 7 de junio con encuestas que pintan mal para los guindas, y viene el control de las candidaturas, que la presidenta no piensa delegar.
Algo relevante ocurrirá en Morena en los siguientes días: al aceptarse a fin de mes la “renuncia” de Alcalde y con el arribo de Citlalli Hernández a la Comisión de Elecciones, serán tres mujeres las que decidan el futuro político del movimiento.
Hernández queda en la operación de candidaturas y alianzas. Es el punto donde se cruzan gobernadores, legisladores y aliados como el PT y el Verde. Un espacio donde las tensiones no se resuelven del todo, solo se administran mientras ocurren.
La forma en que quedan distribuidas las piezas no parece casual. Ariadna Montiel desde la estructura territorial, Citlalli desde la negociación política. Dos lógicas distintas dentro del mismo sistema, obligadas a convivir en la definición del control electoral, sin necesidad de confrontación abierta. Montiel pone el mapa; Citlalli pone la mesa de negociación, y de árbitro, Palacio Nacional.
Los movimientos gestados en las últimas semanas tienden a meter mano en territorios donde hay tensión, aunque en el ecosistema morenista podría meterle más ruido. Estela Damián deja la Consejería Jurídica para buscar la candidatura al gobierno de Guerrero, donde los aspirantes abundan y se tiene que competir internamente contra el cacicazgo del senador Félix Salgado Macedonio. En San Luis Potosí, Zacatecas, Baja California y Sinaloa, los focos rojos siguen prendidos: he documentado aquí que ninguno se apaga sin intervención presidencial directa.
Y queda la incógnita del hijo. La figura de López Beltrán se erosionó antes de despegar, y ahora hay que acomodarlo en algún lado: suena la dirigencia capitalina, donde Héctor Díaz Polanco fracturó la relación con el Verde y dejó una papa caliente. Cuidar al hijo del fundador sin entregarle nada que importe es, también, una forma de ejercer el poder.
Las formas políticas han quedado de lado. La presidenta Claudia Sheinbaum tomará las riendas, dejando a muchos caídos. Tres mujeres que en el transcurso de las siguientes semanas confirmarán o desecharán que las decisiones se toman en Palacio Nacional y no en otro lado.
CONTRASEÑA: Los primeros relevos en el gabinete podrían terminar en empate: la ahora diputada con licencia Anaís Burgos a la Secretaría de las Mujeres y Leticia Ramírez a Bienestar.
POR CARLOS ZÚÑIGA PÉREZ
COLABORADOR
@CARLOSZUP
MAAZ